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Full text of "Avelino Brena Frente Al Bicentenario"

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AVELINO C. BREÑA 


MIEMBRO DE LA SOCIEDAD DE HOMBRES 
DE LETRAS DEL URUGUAY Y DE LA 
ASOCIACION URUGUAYA DE ESCRITORES 



MALDONADO 

1957 



AVELINO C. BREÑA 

MIEMBRO DE LA SOCIEDAD DE HOMBRES 
DE LETRAS DEL URUGUAY Y DE LA 
ASOCIACION URUGUAYA DE ESCRITORES 


Frente al Bicentenario 
de Maldonado 


♦ 


MALDONADO 

1957 







RADIOBISERt ACIONES PRONUNCIADAS A 
REQUERIMIENTO DE C W 51 RADIO MALDONADO, 

i 

EN LOS MESES DE ENERO Y FEBRERO DE 1957, Y 
RECONSTRUIDAS PARA ESTA EDICION. 





Plaza San Fernando de Maldonado con la estatua de 
nuestro Procer máximo Gral. José Gervasio Artigas y 
una vista de la h centenaria Iglesia de San Fernando. 




A Manera de Preámbulo 


Estas Radiodisertaciones, no fuer<#> pronunciadas con la 
idea de ser luego trasladadas al libro. No pensamos en ello, en- 
tonces. Sólo después de realizadas, amigos intelectuales — y 
propiamente maldonadenses fervorosos — , nos señalaron la conve- 
niencia de imprimirlas hasta como Programa de la Conmemoración, 
o de una Conmemoración, que aún cuando a primera vista pueda 
parecer demasiado costosa, no lo es si se considera el interés to- 
tal que el Gobierno de la Nación, radicado en los tres Poderes del 
Estado, tiene en que ese Museo histórico, que es Maldonado, y ese 
grandioso sitio de Turismo que es todo su Departamento, adquie- 
ran, de una vez por todas, el esplendor a que spn acreedores. 

Además se nos dijo que estas Radiodisertaciones, por io 
que tienen de expresión histórica, debían ser consideradas como un 
tributo de vida permanente a la Conmemoración Bicentenaria. 

Si la realización de un Programa como el que a» grandes 
trazos — y en una ligera improvisación — . dejamos trazado en estas 
Radiodisertaciones, se hubiera proyectado y comenzado con tiem- 
po, urgiéndolo por todos los medios, todo él hubiera sido fácilmente 
llevado a término, sino en todo, en gran parte, y hubiera sido sino 
totalmente concluido por lo menos parcialmente realizado. Y tanto 
él como las obras hechas o por concluirse, serían obras del Bicen- 
tenario, llevadas a cabo para conmemorarlo y obras que habrían que- 
dado ahí, a la espectación pública de nacionales y extranjeros, cora* 
una expresión del corazón, la mente y la capacidad de los Mal- 
donadenses. en fecha que tan hondamente les llega al alma. 

Transcurrieron algunos meses; se nos extraviaron algunos 
apuntes de los utilizados frente al Radiomicrófono; los comentarios 
llegados hasta nosotros influyeron para» que nos decidiéramos a ver- 
terlos en el libro; y como en las cintas del Radioimpresor no se 
conservan las radioimpresiones, según se nos informó, nos deci- 
dimos a darnos a la tarea presurosa de rehacer lo perdido y de 
completar, con algunos documentos intercalados, la radioexposi- 
ción de algunos tópicos. 

Puede disculpársenos, pues, lá forma de disertación qye 
muestran estas páginas; y también lo ligeramente que tocamos los 
diversos temas, sobre todo teniendo en cuenta que esta obra es. 
en el fondo, apenas un esbozo o bosquejo de lo que nosotros lla- 
mamos^ tal vez con excesivo énfasis y escasa modestia, nuestras 
dos grandes obras sobre Maldonado: dos gruesos volúmenes inti- 
tulados Maldonado Histórico y dos gruesos volúmenes intitulados. 
Semblanzas Maldonadenses, obras éstas ambas, en las que preten- 
demos hacer desfilar el Maldonado de sus doscientos a&os. 




Frente a la Conxnemor ación Bicentenaria 

C.W51 Radio Maldonado, magnífico esfuerzo d e dedica- 
ción y de inteligencia, de Enrique Lamaison, que dejó en él su vida, 
y cuya bandera de alto idealismo recogieron con abnegación y va- 
lentía, su distinguida esposa, sus esforzados hijos, y ese magnífico 
¿Radiolocutor que tanto es y promete, Elbio Presno Isnardi, ha que- 
rido que nosotros dictáramos algunas Radioconferencias sobre la 
conmemoración del Bicentenario que se avecina, y nos ha ofrecido 
— a fin de facilitar nuestra labor — , recojámoslas en nuestra propia 
casa. Nosotros, que siempre hemos sido reacios al exhibicionismo; 
que hemos sentido como una necesidad superior a las exigencias 
del ambiente ,1a retracción en la que se forja la personalidad del 
estudioso y el meditativo, no hemos podido negarnos a este recla- 
mo, y no hemos podido dejar de decir que sí cuando siempre en oca- 
siones semejantes hemos dicho, que no. Hay situaciones en las que 
¿todo cede ante tas circunstancias que determinan el mantenimiento 
de un 'propósito. Nosotros estamos en una de ellas. Diógenes, que 
repudiaba el patriotismo, sufrió sudor de sangre cuando vió a su 
Patria, Grecia, bajo el yugo de Macedonia; y Cicerón que repudia- 
ba ql César, más de una vez debió doblar su orgulloso cerviz ante 
las excelencias de las disposiciones del soberano. -Y no es por nin- 
guna aberración o anomalía, que procedemos así, sino por espíritu 
^de trabajo ordenado y eficaz, y por exigencias de la investigación a 
yíondo que realizamos, y del perfeccionamiento constante que procu- 
ramos. No se puede estar en todo, cuando se abarca mucho; ni en- 
tregarle a lo menos importante el tiempo, precioso, que no alcanza 
para lo sumo. Además, Cicerón dice "aberrare dies scribendo", y 
nosotros somos de los que se divierten escribiendo tranquilos. 

Por tratarse de nuestra Ciudad y de nuestro Departamento, 
en los que nacimos y vivimos;- donde se formó nuestra niñez y des- 
pertó a los efluvios de la vida nuestra juventud; donde junto a la 
rígida formación paterna y materna, la Escuela Ramírez despertó 



1? 


c 


AVELI M O 


BREÑA 


nuestras primeras alas y nos impulsó, luego, a abrirlas en la Unhrér- 
sidad y a desplegarlas en el mundo; donde siempre hemos guar- 
dado y cultivado y mantenido tantos inolvidables afectos que nos 
arraigan a su suelo como la hiedra al muro; donde están, en vida o 
en muerte, tantos a quienes quisimos y cüya memoria veneramos; 
no era, no es, posible, desechar la tribuna que se nos ofreció, ni estcr 
otra más severa y más permanente hacia la que se nos empuja ^ 
a la que subimos. 

Por eso estamos aquí, salidos <ie nuestro refugio, y aquí nos 
tienen nuestros distinguidos conterráneos, con un legajo de apuntes 
frente al Radiomicrófono, cómodamente sentados, sintiendo, trému- 
los de emoción, que junto al Radiorreceptor están los hijos de Enri- 
que Lamaison y el brillante Elbio Prosno Isnardi, pendientes de nues- 
tras palabras y nuestros conceptos; -y detrás de él y de ellos, un Ra- 
dioauditoric heterogéneo de hombres y mujeres, de estudiantes y pro- 
fesores, de jóvenes y viejos, al que más que el prestigio del confe- 
rencista interesa el tema que trata, y tanto como éste, el juicio que 
un femandino va a expresar sobre un tópico ya señalado por la dis- 
cordia, y marcado por una evidente desorientación del momento. 
Frente a la Conmemoración del Bicentenorio, pues, vamos a erguir- 
nos, por unos momentos, para expresar nuestro pensamiento. 

SOBRE LA FECHA DE LA CONMEMORACION BICENTENARIA 

Desde luego, la fecha del Bicentenario es 1957. Y par ninguna 
razón su conmemoración debe postergarse. No obstante la autori- fí 
dad histórica y jurídica de nuestra eximia conterránea, la doctora 
Florencia Fajardo Terán, la del Profesor Alfredo Chiossi, etc., 1754, 
más que 1755, no es sino un "intento d e fundación", y ni siquiera 
eso: una preparación, una etapa, un depósito momentáneo de seres 
y cosqs, para la Fundación; intento que no sólo se concretó en un 
Tugar distinto — ese sí elegido para tal fin — , sino que no tuvo otra 
alcance que el de depositar allí aquellas gentes mientras no se 
resolviera en definitiva. Tampoco aquello íué una fundación dé 
Pueblo, y menos del Pueblo que querían las Reales Ordenes. Y hasta 
podría sostenerse que no fué esa la intención de José Joaquín de 
Viana: la intención acuciada por la Corte Española y diferida du- 
rante tanto tiempo por el Gobernador de Montevideo, que no 
daba con el lugar apropiado ni veía que por allí pudiera establecerse 
Pueblo alguno, ni tenía recursos para cumplir la fundación. 

Para sostener y demostrar que el intento de población de 1754 
p 1755,. no es el momento inicial de la fundación de la Ciudad da. 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


13 


Maldonado, existen muchos argumentos que nosotros desarrollamos 
con profusión en nuestro libro MALDONADO HISTORICO, del que 
por lo menos uno d e sus dos nutridos volúmenes esperamos que 
pueda aparecer — junto con otro de SEMBLANZAS MALDONA- 
DENSES — , antes del Bicentenario. Para eso trabajamos desde hace- 
un año, sin conocer el descanso. 

NUESTRAS PRIMERAS IMPRESIONES EN MATERIA DE LA 
CELEBRACION DEL BICENTENARIO 

a) La Ausencia de la Autoridad Municipal. 

Ante todo, corresponde decir que estando ya en el año* del 
Bicentenario, y a poco más de seis meses del mismo, poco o casi 
nada se ha hecho. El Concejo Departamental designó una nutrida 
Comisión a la qu© encomendó cuanto con la celebración del Bicen- 
tenario se refiere, y lo hizo hace alrededor de dos años, es decir: 
con suficiente tiempo para programar los actos que con él se rela- 
cionan. Pero no 1© dictó normas, no le dió recursos, ni posteriormen- 
te vigiló su actuación. Su primer error, fue, pues, ése: confiar en la 
Comisión y luego desinteresarse de todo, cosa que ni debió ni pudo 
hacer, porque osa conmemoración es acto privativo de la Autoridad 
Municipal — Junta y Concejo — , implícitamente contenido en su po- 
testad. No pudo ni debió desprenderse de él, y menos desentender- 
se de él. La Comisión debió sólo ser asesora, con un plazo para pro- 
gramar lo que considerara viable. Transcurrido él — con la toleran- 
cia que el Concejo considerara prudente — , debió intervenir, com- 
peler a actuar, y si hubiera sido del caso, debió volver sobre sus pa- 
sos designando nueva Comisión asesora, o comenzar a actuar, des- 
de luego confeccionando un programa de actos sobre el que la Jun- 
ta debió tener intervención. No se hizo ni una cosa ni otra. Y se- 
continúa en esa situación. 

b) La Comisión y el Comité. 

La Cjomisión designada por el Concejo, nombró su Comité 
Ejecutivo y también se desentendió del cometido que se le confió. 
El Comité eligió autoridades, realizó un acto que en vez de aplaudido 
ha sido criticado — porque se dice que fué realizado a espaldas del 
pueblo, y por ende sin su participación — , y luego, ante las prime- 
ras dificultades, desapareció de la escena. 

c) La composición de la Comisión y del Comité. 

En cuanto a la constitución del Comité Ejecutivo del Bicenj^na- 
rio, corresponde expresar diversos conceptos. En primer luga: auto* 



14 


A VELINO C. 


BREÑA 


ridad, instituciones públicas y privadas, y pueblo, evidentemente se 
durmieron en constituirlos, y continúan dejándo pasar el tiempo, sin 
decidirse a actuar, como si la enorme responsabilidad qu e asumie- 
ron no los preocupara. Estos cuerpos de programación y de ejecu- 
ción, necesitan de un largo tiempo previo para poder programar, 
preparar y ejecutar con efectividad, cuanto un acto de esta natu- 
raleza reclama: concepción de la cbra a realizar; gestiones oficiales 
ante el Consejo Nacional, ante el Parlamento, ante la Junta y eí 
Ejecutivo Departamentales; ant e la Comisión Nacional de Turismo, 
la Comisión Nacional de Educación Física, los Concejos Departa^ 
mentales de todo el País, los Entes Autónomos y Servicios Descen- 
tralizados, la Universidad, los Liceos de toda la República, la Co- 
misión Nacional de Monumentos, el Instituto Histórico y Geográfico, 
el Museo Histórico Nacional, los demás Museos Públicos y Privados, 
la Asociación Rural del Uruguay, la Prensa toda del País; ante el 
•Comercio y la Industria; y ante un cbntenar de personalidades de 
arraigo en el País, que tengan alguna vinculación con Maldonado, 
etc., etc. Todo ello es preciso, es necesario, es imprescindible, rea- 
lizarlo, si se quiere por lo menos hacer algo al diapasón de lo 
que las circunstancias reclaman; o de lo que han hecho en iguales 
•o parecidas conmemoraciones otros Departamentos u otras Ciudades. 

Corresponde decir que, para nosotros, la óomposición de la 
Comisión, así como la del Comité, es inobjetable. No hay uno sók> 
de sus componentes que no esté bien en ella, o erf“el cargo que en 
el Comité se le confirió. Pero debió completarse. Faltan algunos 
Maldonadenses — nosotros calificamos así no sólo a los hijos de 
Maldonado, nacidos en el Departamento, sino, también, a los vincu- 
lados a él por obras y hechos que les hayan dado una carta de ciu- 
dadanía "sui generis", a la consideración local — , y desde luego, 
representantes con el título de tales, de las diversas poblaciones del 
Dpariamento, porque el Bicentenario, como lo demostraremos, es un 
acto que afecta no sólo a la Ciudad de Maldonado, sino a todo ®1 
Departamento. 

Se podría decir que entre los componentes del Comité — y con 
más razón de la Comisión, que es más numerosa — , hay personas que 
puede considerarse que representan a las distintas poblaciones. Fue 
ra de que ello no sería totalmente cierto, tampoco es exacto, por- 
gue la representación es un acto positivo que exige la voluntad de 
un elector, y cualesquiera de esos Pueblos podría decir, con razón, 
■que a ellos no se les consultó y que por lo tanto no s e cohsidq, 
xan representados desde que no confirieron formalmente ese come- 
tido.' 



FRENTE AL BICENTENARTO DE MALDONADO 15 - 


d) La personalidad de los Miembros del Comité. 

Dijimos que la nominación de los Miembros de la Comisión 
y del Comité, es inobjetable: Inobjetable en cuanto a la persona de 
cada uno de ellos. El Profesor, Escritor e Historiador, R. Francisco 
Mazzoni, Presidente Honorario del Comité, es, sin duda, la primera 
figura intelectual del Departamento; el personaje que en el primero 
y segundo cuarto de siglo ha hecho más por éste, desd e el Liceo, la 
Cátedra, el Libro, las Conferencias, las Tribunas, las Revistas, los 
Diarios, los Periódicos, las investigaciones de Archivos y las búsque- 
das y recolecciones de cosas de inmenso valor para los Museos del 
Departamento. Escritor, historiador y catedrático de diversas mate- 
rias, con estudios exhaustivos sobre ellas, su fama ya trasciende las 
fronteras de la Patria, constituyendo una gloria maldonadense. ELbio 
Rivero, es otro personaje ele Maldonado. Hijo de la Ciudad de San 
Fernando, es un digno descendiente d e aquel gran caballero y afa- 
mado, profesional, también femandino, que se llamó Don Manuel 
Rivero, y de esa ilustre dama, que s e llama Doña Carmen Moreno, 
verdadera joya nonogenaria de nuestra Ciudad. Médico distingui- 
do, hermano de Médicos y de Abogados que han honrado y honran 
al Departamento, para juzgarlo basta con leer ese hermoso folleto 
que sobre su actuación política, puede decirse que sin divisa, han 
escrito como homenaje, sus correligionarios, y recordar el otro ho- 
menaje departamental que hace pocos años lo consagró hijo dilec- 
to de Maldonado, y héroe de la Medicina y de la Caridad. Está, pues 
Rivero, bien e i el pues co de Presidente del Comité, que desempeña. 
La Profesora Elodia Montañés y el Escribano Juan Serra Tur, son 
los Vice Presidentes de Honor. No se pudo elegir dos nombres con 
más destacados antecedentes de fervor y de' acción maldonadense 
que estos dos que dejamos referidos, ni dos personalidades femam- 
dinas mas dignas de esta consagracia. Elodia fue, desde niña, una 
llamarada en constante ascenso y esplendor. Lo mismo podemos 
decir del Vic@ Presidente, Escribano Juan Serra Tur, distinguido ca- 
ballero, brillante intelectual, historiador respetado y actor de pri- 
mera fila en cuanto se relaciona con el fomento y prestigio de la 
Ciudad femandina; apasionado investigador, desde casi niño de 
las cosas del terruño, y un guía valiosísimo para quienes necesita- 
ron de su consejo sereno, seguro y autorizado, en todo: en lo jurídico 
y en lo administrativo; en lo social y en lo intelectual, de Julia Ro- 
dríguez de De León, esa otra brillante mujer maldonadense, Maes- 
tra eximia y dama de ponderados quilates, a quien basta oírla, 
enfocando problemas de cualquier orden para convencerse de 



A V EL I N O C . 




BREÑA 


Que s e está frente a una mujer de excepcionales dotes intelec- 
tuales, capaz de destacarse con ribetes propios y extraordinarios, 
entre las primeras mujeres del País. Angellie Lafferranderie de 
Caravalla, es otro don primoroso de nuestra Ciudad. Brillante in- 
telectual y profesional, pone alas en su3 hermosas páginas lite- 
rarias, en sus brillantes discursos y en sus epístolas que, por la 
perfección del fondo y de la forma, detienen el pensamiento y 
fijan la atención. El Padre Agatángel de Federación, es toda 
una eximia personalidad civil, además de ser un Religioso lla- 
mado a los más altos designios. Cultor d e la Historia, lo es, tam- 
bién, de cuanto se refiere al progreso y engrandecimiento de Mal- 
donado. El Ingeniero Isaac Morón, es también, todo un personaje; 
un profesionali destacadísimo, un Profesor brillante, un organizador 
de esos que dejan, por donde pasan, huellas profundas, marcadas 
en el suelo, en el libro y la revista, para que sirvan al mismo tiempo 
que de señal de realización y de conquista, de rastro por donde 
caminen sin titubeos quienes le sucedan, para avanzar por rumbos 
ciertos. Y por último — creo que no omitimos a ninguno — , Alfredo 
Chiossi, Profesor, Conferencista destacado, e Historiador brillante, 
ya hermosa realidad y promisora esperanza. 

Con este Comité se podría haber ido muy lejos, si se 1© hu- 
biera orientado, o estimulado, o ayudado en alguna d© las cien for- 
mas que caben en una conmemoración d© las proporciones de la 
que nos ocupa. Todavía se puede hacer mucho si s© decide ¡y co- 
mo no hacerlo!, a trabajar a fin de que la celebración bicentenaria 
no quede deslucida. Nosotros sabemos que en cualquier obra de 
trascendencia se presentan muchos obstáculos y que hay que luchar 
contra muchos inconvenientes. La lucha, significa trabajo, y éste con- 
quista. Por considerarlo así, Hércules llamaba tíabajos a sus haza- 
ñas y Alejandro obtenía sus victorias. Eso es lo que queremos para 
el Comité del Bicentenario: que reaccione, que se rehaga, que se 
imponga y que triunfe. 

Claro que pudo haber otros; que debió incluirse a otros, es- - 
tuvieran radicados o no en Maldonado, en representación de las 
clases viejas, realmente representativas de la Ciudad y del De- 
partamento; a valores intelectuales, morales, profesionales e indus- 
triales como Gregorio y Fulgencio Gutiérrez, Doroteo Canale, Jaime E. 
Pou, Juan Alegre, Antonio Támmaro, Antonio Zanóni, Gonzalo y Gil- 
berto Acosta Viera, Manuel D. Machado y Cal, Otton L. y Tomás 
G. Breña, Francisco Tassano, Rómulo y Guillermo Muñoz Zeballos, 
Edison Camacho, Meco Costa, Manuel Rivero, María y Erna Bumett, 
Sra. Seijo de Macchiavello, Avelina Borda, José Chiossi, los hermanos 
iamaison, los Gaggioni, Sinforiano Montañés, José Botello, Diego 



FRENTE AL BICENTENARTO DE MALDONADO 


rt 


Boiello. Laureano Alonsopérez, José Luis Miranda, Pascual Galios, 
Raúl Gorlero, Román Bergalli Gorlero, Héctor Alberto Gerona, Dr. Lis- 
Rírfmi, Juan Rodríguez, Eses. Marta, Montañés, Fajardo y Schiavone. 
Mauricio Liiman, Ing. Jones Odriozola, Jacinto P. Montañés, la doc- 
tora Batista, Virgilio y René Delgado, los Abdala, los Romero y otros 
que escapan a nuestra memoria. ¿Qué esos personajes, tan hon- 
damente vinculados a Maldonado, habrían desnaturalizado con su 
número al Comité? Bueno, pero constituirlos entonces en Comisión 
Asesora, por ejemplo. 

¿Cómo no habrían de prestar su concurso valioso y representa- 
tivo, por ejemplo, los brillantes historiadores maldonadenses Atilio 
Cassinelli y Florencia Fajardo Terán, que, al igual que Mazzoni, son. 
realmente glorias de Maldonado; los doctores Luis A. E. Esleían 
Boca y Héctor Corleto Aznb?osoni, eminentes personajes vinculados 
por sus cargos de orden jurídico-judicial, el uno, y de orden médico 
y licecd, el otro, a los más encumbrados puestos dg la judicatura, 
la medicina, y la enseñanza, departamentales; Florencio Collazo y 
la Dra. Ligia D. de Collazo, personajes de lo más encumbrados; José 
'Gregorio Goicoechea, de Pan de Azúcar, que tiene una extraordina- 
ria actuación magisterial; los tres Figueredo: Alvaro, Ricardo Tell y 
Riccado Leonel, verdaderas glorias de la literatura Maldonaense, 
uruguaya y americana; Raúl Montañés, inmenso Poeta y laureado 
payador; 1a escritora Bosso, que ya brilla no obstante su juventud; 
don Alberto Murissich, Francisco Solazar, Victoriano Suárez, Carlos 
Fsiades, todos ellos personajes de primera agua, a igual que Maxi- 
miliano Montañés, que Juan Ramón Cruzado, que Alberto Odizzio, 
que el Escribano Marta, qu e el Dr. Pedro P. Berro, que Victoriano 
Piada, profesionales del más alto quilate; Juan José Chiossi Savoia, 
á quien, cuando se le lee, en páginas de historia, o de periodismo, o 
se cambia palabras y conceptos con él, deja la sensación de que ya 
e s algo muy serio, y de que está en camino de serlo mucho más? 
Es brillante y activo, destacado, desde niño, y desde joven consa^- 
grado al igual que su hermano Alfredo, ai investigaciones relativas 
a la historia de Maldonado, en especial sobre los arcanos de la 
Ciudad femandina, y sobre el prestigio de lo jurídico administrativo 
del Departamento. Ginés Cedro Medina, gran Profesor, gran realiza- 
dor, gran caballero, hecho para volar alto y ejecutar grandes obras 
sociales e intelectuales; el R. P. Juan Bautista de Mogliano, Sacer- 
dote, Escritor e Historiador, cuya obra de nutrido material histérico- 
religioso de Maldonado, estamos esperando con verdaderas an- 
sias porque sabemos de lo que es capaz su brillante personalidad; 
el Escribano Francisco Mesa Borrallo, enraizado con dos grandes y 
viejas familias fernandinas, a quien no conocemos mucho no obs- 



tante ser de los grandes amigos de sue mayores, pero de quien, 
nos está "soplando” aquí Presno Isnardi, que es toda una autori- 
dad y todo un caballero; Adolfo Alonso Lussich, brillante ex-edil, 
destacado "gentleman" y nieto de aquel viejo gran señor d e Mal- 
donado Don Antonio D. Lussich, genio poético, genio arborístico y 
genio náutico, a quien en toda América y en Europa, se recuerda 
y se reverencia; y el Maestro Juan Rodríguez y su señora esposa 
y gran Maestra Erna Núñez, y el Dr. Giuria, y el General Sán- 
chez de la Fuente y los Guerra y los Borrallo y los Fernandez Izmendi 
y los Cuervo, CavaUo, Servente, Fossemalle, Costa; Jaurena, Nieves, 
Murissich, Díaz, Iriondo, Fígoli, Mauricio Litman, Mata, Soria Amorín, 
Pascual Gaitas; de la Fuente, Edye, Bousqueis, Guillermo y Félix de 
Nava, y los Gorlero, y los Bergalli, y los Requena Muñoz, y los Gor- 
lero Requena, y los Mantozzi, y los Fajardo, y los Fígoli, y los Péirez 
- — entre ellos Higinio que aun radicado en Artigas vive soñando con 
su Maldonado; y Alberto Rodríguez, gran soñador y evocador de 
seres y cosas de su ciudad fernandina; y los Casela. y los Hernán- 
dez, y los Vignale, y los Ortiz, y los Díaz, y los Tassano, y los Re- 
themias, y los Tardáguila, y cientos otros más que forzosamente tie- 
nen que escapársenos en una evocación a la ligera de nombres que 
están en el corazón y en la mente de todos como figuras represen- 
tativas y queridas de la Ciudad Fernandina y del Departamento 
de Maldonado. 

Habría que haberse movido más, y con más anticipación, para 
que nada escap e a la conmemoración bicentenaria. Haberse mo- 
vido más y sin dejar escapar a nadie como obligado tributo a 
Maldonado que ya extendió las alas, y que ahora sí nadie podrá 
detenerlo en su ascenso cada día mayor. Una lista d a nombres 
representativos de Maldonado, realizada por el Comité y en alguna 
forma incorporada a sus Archivos, habría sido un lindo homenaje 
a los vivientes. Para eso Mazzoni, ayudado por media docena de 
sus amigos habría sido el indicado. 

Se nos dice que Mazzoni no ; quiso aceptar la presidencia efec- 
tiva, y que se mantuvo inconmovible en esa negativa. Pero sea lo 
que fuere, se l e debió haber obligado a ejercerla. El ha venido 
siendo, y es, la representación auténtica del real y efectivo Mal- 
donado. Lo ha vivido y sentido con pasión de enamorado, en sus 
cosas del pasado, y lo ha venido dirigiendo y orientando, en las 
del presente, a cuya juventud intelectual formó desde la Cátedra Lí- 
ceal, primero; desde la Dirección Liceal, después; y por última, 
hasta estos momentos, desde las Páginas del Libro, del Periódico y 
de la Revista. • 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


1» 


Todos los miembros del Comité son Capaces de ejercer con 
honor y con gloria ese cargo. Pero si hay un puesto en la Ciudad 
Temandina que nadie puede disputarle a Mazzoni, es el de esta 
Presidencia. Por natural derivación de consideraciones, fueron bien 
puestos, pensamiento y acción, en la personalidad ilustre de este 
Pontífice Maldonadense. Y hoy, ante su renuncia, ninguno d 8 los 
otros Miembros encuentra el camino que parece haberse llevado 
con él el Profesor Mazzoni. 

Esa es, por lo tanto, una de las fallas de la constitución del' 
Comité. La otra, es la exclusión — que tal vez se considere que 
no existe — , de los representantes auténticos de cada una de las 
poblaciones del Departamento, no representación al dedo, sino re- 
presentación solicitada por el propio Comité, a cada Población, a 
fin. de que se sintiera vinculada ella a la conmemoración que tam- 
Toién le alcanza. 

Una tercera, sería la no integración del Comité con las Auto- 
ridades Departamentales. El Presidente del Concejo Departamen- 
tal, el Presidente de la Junta Departamental, el Jefe de Policía, etc., 
debieran figurar en el Comité. Cada uno d e los Organismos que 
Tepresentan: Correos, UTE, ANCAP, etc., etc., siempre tienen algo 
que decir, en estas conmemoraciones. Aunque haya algunos per- 
sonajes oficiales en el Comité, no están los representantes, como 
tales, de las Autoridades municipales, judiciales, jefaturiales, de 
Instrucción Pública y Universitarias. No basta que haya algunos 
funcionarios de las mismas. Debieran estar sus titulares: el Presi- 
dente del Concejo junto al Juez Letrado Departamental; el Jefe 
de Policía y el Inspector de Escuelas junto al Director del Liceo De- 
partamental. También personas representativas de todas las Ciu- 
dades, Pueblos y Regiones del Departamento y de sus centros 
culturales. 

Lo mismo puede expresarse de la Prensa, de la Radio, d e los 
grandes Clubes, de los grandes Centros Sociales, etc., etc. 

Por lo que sea, esa brillante pléyade de intelectuales que com- 
ponen el Comité del Bicentenario, no se reúne; no actúa como de- 
biera; se deja venir encima la montaña de la conmemoración. Esta- 
mos en enero del año del Bicentenario. Nos falta menos de ocho 
meses, y se puede decir que no ha hecho nada hasta hoy, no 
•obstante haber sido designado el Comité en mayo de 1955. 

Pero con esas fallas, o sin ellas, lo cierto es que el Comité se ha 
■dejado venir el Bicentenario encima, y no trabaja. No ha hécho 
rnada y parece que no pensara hacer nada, según lo ha venido 
'diciendo Radio Maldonado, y con ella la prensa local y la monte- 



20 


AVELINO 


C. 


BREÑA 


videcma. Vale decir: no se mueve. Tampoco, puando se reúne,, 
nos dá una información detallada de lo hecho y de lo proyectado., 
información que es indispensable que el Pueblo conozca, sea para 
aprobarla, sea para discutirla, sea en su casó para censurarla, ccr 
rrigiendo errores o_ presentando sugerencias de cosas necesarias y 
olvidadas. 

En una conmemoración como la que se nos avecina, que tentó- 
nos afecta, el pueblo quiere saber qué es lo que se hace. Y a esta 
altura de las cosas, quiere también saber qué es lo que se ha hecho 
y lo que se piensa hacer. 

En segundo lugar, la Autoridad Municipal, parece haberse des- 
interesado de cuanto con esa Comisión se relaciona, olvidando que 
es ella — el Concejo y la Junta — , la obligada y principal respon- 
sable de la conmemoración bicentenaria, y que no puede dejar de 
colaborar con la Comisión, de impulsarla, y hasta de compelerla, 
para que la conmemoración del Bicentenario no resulte frustrada, 
o desmerecida, como parece que va a ser. 

EL PROGRAMA DE LA CONMEMORACION 

Un acontecimiento como el que vamos a celebrar, requie- 
re la confección de un Programa oficializado, que no sólo no ha side- 
hecho público, sino que no se vé que haya obras en plena realiza- 
ción, que lo denuncien. Se comenzó con un acto no propio, y como- 
fué fustigado, con razón, se detuvo el impulso realizador, sin que el' 
Comité se haya detenido a pensar que es del hombre el "humanum 
errare est", y que no yerra sólo el que nada hace. A pocos meses- 
de la fecha a conmemorarse, el pueblo, la prensa, la radio, no sebe- 
nada de lo que s© va a hacer; y de todos los Miembros de la Comi- 
sión y del Comité con quienes se habla, se receje la impresión del 
desgano conque se ve la indiferencia de quienes están obligados a: 
actuar, y la decepción que en algunos se manifiesta. ¡Pero es que 
así no puede continuarse! ¿Es que acaso vamos a dejar que llegue 
el Bicentenario, sin 'ofrecerle nada como conmemoración? Con bue- 
na voluntad, vamos a anotar en su acervo la inauguración de la 
Escuela San Martín, que el magnánimo espíritu de Roger Balet ha: 
hecho construir; la inauguración, que hay que lograr, de esa mara- 
villa del Molino Velázquez, luego de Fossemale y Zanoni, y la mara- 
villa que "a pulmón" está erigiendo el Club Deportivo, ejemplo de 
lo que pueden realizar los corazones bien puestos; y unas pocas ar- 
terias, con la denominación de Avenidas, entre las que algunas ya 
están concluidas, y otras están en espera de su conclusión. Pero 
eso no basta, y ni siquiera forma parte del programa de hechos y 



FRENTE AL BICENTENAP.TO DE MALDONADO 


ai 


■ractos, que debe darnos a conocer el Comité, y sino él, la Comisión, y 
si no ésta, el Concejo Departamental, que ya es hora de que tome 
-cartas en el asunto. 

EL BICENTENARIO ES TANTO DE LA CIUDAD CAPITAL DEL 
DEPARTAMENTO, COMO DE TODO ESTE 

El Bicentenario no está solamente relacionado con la Ciudad 
"Fernandina, sino con todo el Departamento. Eso ya lo hemos expre- 
sado más de una vez, y lo demostraremos en nuestro MALDONADO 
HISTORICO. Cuando s© fundó la Ciudad, Maldonado no existía 
•como Departamento. Era sólo una de las tantas Regiones del País: 
la del Este, con algunos Puestos Militares y de Estancias. Los 
(Brioso, entre otros, estaban con sus ranchos en la costa del Lago 
del Sauce antes que llegara el primer grupo colonizador a estable- 
cerse entre la Laguna del Diario y- la Sierra de la Ballena, el Ca- 
mino Real que la atravesaba por lo de Lussich y el Mar. También, 
estaban los Maldonado que dieron denominación al lugar: "De este- 
lado de la Sierra de los Maldonado", "Del otro lado de la Sierra de 
loe Maldonado", se decía. Recién después d e su fijación en 1755, 
se comenzó a destacar a Maldonado. Y cuando en 1757, se fundó 
Ja Ciudad, se estableció la primera granítica base de la Pobla- 
ción y del futuro Departamento. Por eso afirmamos nosotros — y lo 
■demostramos en nuestro libro referido — , que el Bicentenario de la 
fundación de la hoy Ciudad fernandina comprende, también, a todo 
■■si Departamento, o mejor dicho: a la Región del Este, incluyendo 
c Rocha, Minas y Treinta y Tes, limitada al Sur y Este por el Río 
de la Plata y el Océano Atlántico, y al Norte y el Osst e por el 
Arroyo S 0 ÍÍ 3 Grande, Sierras de Maldonado y de Minas y el Río 
Cebollatí. (Planos de 1792). 

Dijimos quo eso es así, y lo es en verdad. Cada una de las po- 
blaciones del Departamento tiene una fecha fundacional, específi- 
ca; pero en el año 1757, lo que s © creó fué una población cabeza, 
en la Región del Este ya delimitada en el concenso virreinal y lue- 
-go gubernamental, no obstante no tener ningún núcleo poblacio- 
nal. El Puesto Militar de Maldonado, y el núcleo poblacional, tanto 
■cuando el depósito de José Joaquín de Viana, en 1754, entre la La- 
guna del Diario y la Sierra de los Maldonado — luego de la Ba- 
llena — , como cuando, trasladándolo, fundó la población en la altu- 
ra en que hoy persiste nuestra Capital, fueron establecidos como 
puntos centrales de una Región a la que iban a servir, a la que 
en realidad sirvieron, y región que si entonces no era considerado 
un Departamento —porque en aquel tiempo no los había en la Bart- 



2? 


A VELINO C. BREÑA 


da Oriental de los Charrúas — , lo fué más tarde cuando en 1816 
se efectuó la primera división, aunque desde ese 1757- a 1880 haya 
sufrido algunos desmembramientos: primero, de Minas que compren- 
día a Treinta y Tres, y luego de Rocha, que dió una pequeña parte 
a Minas, hoy Lavalleja. 

Insistimos: Maldonado como primer núcleo poblacional de la 
Región del Este, del País — región que andando los años fué el De- 
partamento de Maldonado surgido de la primera división del territo- 
rio oriental en Cabildos o Departamentos — , fué fundado para ser 
centro del mismo; para resguardar el Puerto que en la Región existía,, 
y para ser centro de aprovisionamiento de las fuerzas que allí se or- 
ganizaban, o que por allí pasaban o se abastecían por tierra y mar., 
en sus actuaciones sobre Río Grande. Este tópico, de por sí tan im- 
portante lo demostramos acabadamente en uno de nuestros libros 
— Maldonado Histórico — , libros que dijimos, apuramos para que 
puedan ser publicados, por lo menos en el primero de sus volúme- 
nes, en la fecha del Bicentenario. 

RADIO Y PRENSA. DOS MAGNIFICOS COLABORADORES DE LA 
CONMEMORACION. A LOS QUE HAY QUE TENER EN CUENTA 

Lo primero que ha tenido el Comité — y corresponde destacar- 
lo — , es la colaboración, solicitada o no, del diario 'Tunta del Este" 
y de la Radio Maldonado. 

Nosotros hemos venido siguiendo sus artículos y sus irradia- 
ciones, expresados siempre con manifiesta buena voluntad y sim- 
patía, por la obra a realizarse. El Escribano M. Belino Gadea y la 
Poetisa María Amalia Páez Núñez, desde el Punta del Este, nos han 

parecido dos espíritus fervorosos, sin hesitaciones y plenos de in- 
teligencia, en la captación y el comentariado de los preliminares 
para la conmehmoración bicentenaria. 

Nosotros mismos venimos publicando en ese diario, desde los 
primeros días de enero, una serie de artículos llamando la aten- 
ción sobre la inportancia qu© tiene el Bicentenario, y la necesidad 
de que no se pierda más tiempo sin hacer algo; sin reunirse el Co- 
mité y la Comisión; sin intervenir el Concejo y la Junta Municipal; 
sin que se nos haga saber el programa que se va a desarrollar, etc., 
etc., porque dijimos y repetimos más de una vez, no solo el Bicen- 
tenario exige algo digno de tan fausto acontecimiento, sino que 
debe, además, aprovechársele para realizar obras de recordación, 
y de fomento, que pasado él costará mucho llevar a cabo. 

Lo mismo ha venido haciendo, desde esas mismas columnas. 
Elbio P?esno Isncxrdi, llamado a brillar como un serio valor periodís- 
tico y de Radio, de Maldonado. 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


23 


Los hermanos Lamaisón, y el nombrado Presno Isnardi, igual- 
mente desde Radio Maldonado, han sido verdaderos adalides, lu- 
chando para lograr que se haga algo y bien, y para que despierten ' 
a la acción, de una vez por todas, el Comité, la Comisión y las Au- 
toridades Municipales, antes d e que sea tarde para poder hacer al- 
go digno de tan extraordinaria fecha. 

Pero evidentemente a ambos órganos de publicidad, el Comi- 
té los tiene abandonados. No les dá información y cuando uno se 
la reclama, se l e contesta que el Comité no se muev e y que por 
ende, no hay nada nuevo que decir. 

Escriba Vd. nos dijo Belino Gadea, que el diario está a sus ór- 
denes; hable Vd. agregó Enrique Lamasión, que Radio Maldonado 
irá a recibirle las disertaciones a su casa. 

Hoy, todo eso se está haciendo. Pero no es eso sólo lo que nos- 
otros insinuamos. Pretendemos que en alguna forma se honre, se 
estimule, se exalte a estos dos órganos de la Ciudad Femcmdina, 
que son dos verdaderas glorias nuestras; y que de algún modo se 
les exprese el amplio reconocimiento de las poblaciones todas del 
Departamento por el esfuerzo de realización que significan, por el 
honor que sobre el Departamento reflejan, y por la obra de cultu- 
ra que están llevando a cabo. Nosotros venimos, desde hace años, 
asistiendo a una especie de no reconocimiento de lo que son y 
significan estos dos órganos de reflexión diaria de la vida departa- 
mental, que debieran llenarnos de orgullo, y a los que estamos obli- 
gados a ayudar y a imponer. Y no vemos que nadie se tome esa 
preocupación. Sin embargo, todos debiéramos tomárnosla. Diarios, 
sólo hay en uno que otro Departamento. La mayor parte de éstos 
— casi todos — , no los tienen, porque cuestan mucho y rinden poco 
económicamente. No se debe, pués, criticarlos porque no son tan 
perfectos cual se desea. La crítica está bien, pero primero hay que 
ponerle el hombro a las cosas. Y desde luego, mirar con simpatía el 
tremendo esfuerzo de todo orden que significa crearlos y luego 
mantenerlos. 

TODAVIA ALGO MAS SOBRE DIARIO 'PUNTA DEL 
ESTE" Y SOBRE "RADIO MALDONADO" 

Dijimos antes — y volvemos a insistir aquí — , que corresponde 
afianzar, como una gran conquista — que esa sí, y Radio Maldonado, 
son obras dignas de presentar en el Bicentenario — , la existencia 
del diario "Punta del Este". 

¿Cómo, entonces, no destacar entre todos los órganos periodísti- 



24 


AVELINO C. BREÑA 


eos, a nuestro diario que con tanta abnegación y sacrificio dirige e I 
Escribano Mariiniano Belino Gadea? Insistimos: el Punta del Este es 
un diario departamental, vale decir: un ave rara en nuestro País 
donde los Departamentos, en general, salvo muy pocas excepcio- 
nes — una o dos, en Salto y Paysandú — , no tienen sino uno que 
otro semanario, de sacrificado mantenimiento. Belino Gadea, con 
una extraordinaria fuerza de buena voluntad, y un gTan sacrificio, 
está dispensándonos el honor, a los Maldonadenses, de mantener- 
nos un diario: eso que nadie, por más localista que sea y por más 
recursos que tenga, se anima a hacer, en casi ninguno de los otros 
diecisiete Departamentos de lo que llamamos el Interior del País. 
¿Y cómo contemplamos los Maldonadenses ese enorme y significa- 
tivo esfuerzo de este extraordinario personaje nuestro? ' ¿Lo ayuda- 
mos en algo? ¿Lo estimulamos? ¿Le demostramos siquiera que lo 
comprendemos? No; lo hostigamos, lo estorbamos, lo criticamos; y 
no lo ayudamos ni siquiera suscribiéndonos a su órgano periodísti- 
co, nuestro órgano. El Comité que vé eso, que tiene que verlo, que 
diariamente utiliza gratuitamente sus páginas obteniendo todo lo 
que quiere, d e la buena voluntad del dueño y Director, y de su Re- 
dactora, casi la mujer orquesta del diario — esa extraordinaria María 
Amalia Páez Núñez, redactara, cronista, correctora y Directora efec- 
tiva porque el Escribano Belino Gadea atiende la Dirección desde 
la Capital — , ¿piensa hacer algo para asegurar que el "Punta del Es- 
te" subsista? ¡Señores! Todos tenemos un compromiso con el dia- 
rio "Punta del Este". ¡Señores! Todos a cumplir con él: primero, 
procurando imponerlo, luego haciendo que no haya un sólo hogar 
en el Departamento que no lo reciba, un sólo Maldonadense, dentro 
y íuera del Departamento, que no lo lea y que no lo prestigie. Es un 
diario que como todas las cosas, tiene sus defectos, porque adolece 
de recursos; pero es susceptible de perfeccionamiento, si se le estimu- 
la. Hay que preocuparse de él, hay que ayudarlo, hay que prestigiar- 
lo. Es muy fácil criticar. Pero mucho más difícil es hacer. Para que el 
"Punta del Este" sea un gran diario, que a todos satisfaga, hay 
que ponerle hombros a la empresa de hacer que produzca. Después 
todo puede marchar como por sobre rieles. Ahí tiene el Comité mu- 
cho que hacer ¿Ha hecho algo en tal sentido? Sin embargo ayudar 
a hacer del "Punta del Este" un gran diario localista, departamen- 
tal, podría ser una magnífica obra determinada por la celebración. 
del Bicentenario. Maldonado, que en 1873 ya tuvo el mejor periódico 
de la República, que sirvió durante casi un decenio de alta tribu- 
na a la intelectualidad de todo el Departamento, podría volver a 
tener, en el "Punta del Este" — con ese o con otro título — , una gran. 



FRENTE AL BICENTENARIO DF. MALDONADO 


25 


-tribuna que hoy más que nunca necesitarían tanto nuestros presti- 
giosos profesores liceales, nuestros historiadores, nuestros científi- 
cos, como nuestros intelectuales y nuestra juventud. 

Y lo que se dice de la Prensa local departamental, hay que de- 
cirlo de Radio Maldonado. Esta es el esfuerzo magnífico, de un alto 
espíritu que debe ser recordado con admiración y cariño, porque 
dió el paso temido que hasta entonces nadie se había animado a 
dar. Cuando Enrique Lamcáson lo hizo, muchos rieron, otros critica- 
ron; nadie ayudó. Pero la Radio fue poco a poco imponiéndose;- y 
ese Instituto — ya hermosa y fecunda realidad — , que día a día nos 
dó, al minuto, el panorama mundial, americano, uruguayo y maldo- 
nadense; que es constante e invalorable cátedra d© cultura en el 
más amplio sentido, vale decir: en él de las ciencias, las letras y 
las artes, hoy es algo tan vinculado al progreso y al bienestar de 
Maldonado, que no se concibe que pudiera no existir. Pero algo hay 
que hacer por ella, dentro y fuera del Comité, en el Bicentenario 
Algo que por lo menos exprese el reconocimiento oficial del Comité 
hacia la benéfica actuación que este órgano de publicidad ha te- 
nido y tiene dentro y fuera del Departamento. 

PERSONAJES MALDONADENSES QUE NO PUEDEN SER 
OLVIDADOS EN ESTA CONMEMORACION 

En una conmemoración como la que vamos a celebrar, no pue- 
den ser olvidados — por lo que en alguna forma hay qu© recordar- 
los — , los personajes que desde el descubrimiento de Maldonado, 
hasta la fecha, han vinculado sus nombres a la historia de esta re- 
gión. Nosotros, en nuestro Maldonado Histórico y en nuestras 
Semblanzas Maldonadenses 1 e s rendimos privadamente, co- 
mo hijo de Maldonado, el tributo de nuestra recordación personal. 
Pero la Comisión, el Comité, la Municipalidad, nos parece que es- 
tán obligados a hacer algo público en su recuerdo. 

PERIODICOS Y PERIODISTAS DEL PASADO QUE RECLAMAN LA 

ATENCION DEL COMITE 

Lo que decimos de las personas, lo aplicamos a la Prensa De- 
partamental. Maldonado tuvo en 1873 un periódico bisemanal "El 
-Departamento", que fué el primero, en el orden del tiempo, qu^ nació 
en el Departamento entonces comprensivo del de Rocha; y que en 
el orden de la importancia, fué el más afamado de los periódicos 
del Interior y el más considerado por la prensa capitalina. Lo edi- 
taba la Imprenta de su mismo nombre ubicada en la casa de Jorge 
Morrison, que antes fué del empresario de Diligencias, Teodoro Fer- 



nández, en la calle San Fernando, hoy ; lo regentee 

ba Agustín de la Cruz Carduz, emparentado con los Acosta Viera 
y lo dirigía Ruperto Fernández que era el Oficial 1 ° de la Jefatu 
raí Política y de Policía, y al mismo tiempo el Presidente de la Jun 
ta E. Administrativa. A veces lo reemplazaba en la Dirección — po 
enfermedad o ausencia — , el Secretario de la Junta, Elias López De 
vincenzi. Ambos eran dos figuras intelectuales destacadísimas, bri 
liantes y organizadoras, con capacidad como para parangonarse cor 
cualesquiera de las lumbreras de aquella verdadera época d e ore 
de la intelectualidad uruguaya. Fernández, tenía el verdadero de 
minio del Periodismo, y no fallaba en nada. Su periódico puede de 
cirse que era perfecto, cosa que luego no ha acontecido con nin- 
guno de los muchos otros que' tuvo Maldonado, todos ellos revisa 
dos hoja por hoja, en sus colecciones, por nosotros. Fernández, qus 
no aparecía en el periódico como su Director — en realidad no apa 
recia ningún Director — , lo cuidaba como a una joya y todos los 
que escribían en él — desde luego el nombrado Devincenzi — , eran 
personas bien preparadas y apuestas, con dominio intelectual del 
fondo y de la forma, que sabían, sin error, lo que hacían y lo que 
decían. Por eso sus- editoriales eran frecuentemente reproducidos c 
comentados por la prensa capitalina de entonces, en la que brilla- 
ban José Pedro y Carlos María Ramírez, Julio Herrera y Obes, Fran- 
cisco Bauzá, José Cándido Bustamante y otros grandes señores de| 
pensamiento y de la pluma. Pero, además, Fernández y Devincen- 
zi fueron dos grandes maldonadenses; fueron dos magníficos lucha 
dores por todo lo nuestro: por la grandeza y el esplendor del Mal- 
donado que Fernández y Devincenzi, así como los Jefes Políticos y 
de Policía de aquella época Justo R. Pelayo y Honorio P. Fajardo, 
llevaron siempre sobre su corazón dedicándose por entero a sacar 
a nuestro Departamento del marasmo en que yacía. Ambos lo re- 
presentaron en el Parlamento. 

Maldonado ha mantenido por simple negligencia, a estos cua- 
tro grandes maldonadenses, en el más completo olvido, pero el Co- 
mité debe reivindicarlos, logrando, por lo menos, que cuatro de las 
calles de las ciudades fernandina y Carolina, lleven sus nombres. 

En 1874 apareció en la ciudad de Maldonado — durante sólo 
pocos meses de ese año — "El Porvenir", periódico semanal que no 
tuvo gran trascendencia. 

En 1881 apareció "El Eco del Pueblo", en San Carlos, que di- 
rigió Agustín de la C. Carduz y en el que escribía Elias L. Devi- 
cenzi. Desapareció en 1883. 



2T 


FRENTE AL BICENTENAEIO DE MALDONADO 


"El Conciliador” surgido en 1885, bajo la dirección de Braulio de 
Nava — y que tuvo vida hasta 1899—, íué otro caracterizado árgana 
periodístico de nuestra Ciudad, en el que, además de su propieta- 
rio y Director escribía —casi se puede decir que dirigiéndolo — , el 
gran periodista y eximio poeta Alcides De María, que a la sazón 
desempeñaba aquí e l cargo de Oficial 1 9 de la Jefatura, cargo al que 
luego agregó — al igual que Ruperto Fernández y que Elias L. De- 
vincenzi — , el de Presidente de la Junta E. Administrativa. 

En San Carlos, existieron entre 1878 y 1888, varios periódicos: 
"El Coralino'', ''El Popular'', "El Eco del Pueblo" — que fue una pro- 
longación, puede decirse, de "El Departamento ' — , "La Juventud", 
"El Plata", "La Campaña", "La Voz del Sud", 'El Independiente", 'El 
ciudadano", "La Defensa" y 'El Municipio". Fueron todos periódicos 
de vida efímera, pero todos ellos, al igual que los dos primeros, ac- 
tuaron como elementos de lucha y de cultura y por ende de pro- 
greso departamental y local. 

A esos Periódicos, en especial a "El Departamento”, y a los que 
en San Carlos y Maldonado vinieron después, con divisa o sin ella, 
hay que recordarlos en alguna forma. Desde luego hay que darles a 
algunas de las calles de las Ciudades de Maldonado y de San Car- 
los, su nombre. En cuanto a los otros — a los del siglo presente, hay 
que lograr sus Colecciones — , cosa que con gran lucha y muchas 
dificultades estamos haciendo nosotros, para que convenientemen- 
te encuadernadas, vayan a enriquecer, como verdaderos tesoros 
de inapreciable valor, las Bibliotecas de las ciudades Femandina y 
Carolina, que deberán organizarse en forma definitiva, no estando 
demás saberse que en la Biblioteca Nacional, desgraciadamente, ni 
están todos esos periódicos, ni hay una sola Colección completa ni 
cosa parecida, de ninguno de ellos, como acabamos de constatarlo 
revisándolas todas. 

A todo estos diarios los consideramos — y de cada uno de 
éllos damos la debida referencia — , en nuestra obra Maldonado His- 
tórico. Y a sus Directores les consagramos el correspondiente estu- 
dio en nuestra otra obra Semblanzas Maldonadenses. 

EL HOMENAJE A NUESTROS HISTORIADORES 

El tiempo — le tenemos miedo a su usurpación, y por eso de- 
searíamos volar, tocando sólo apenas, como el roce de unas sutiles 
alas, los diversos tópicos relacionados con el Bicentenario — , no nos 
permite extendernos mucho. Pero algo debemos expresar. Mien- 
tras hablamos, fijamos la vista en Presno Isnardi y en los hermanos 



■28 


AVELINO C . BREÑA 


Lamaison, que nos miran atentos, y con el gssto les preguntamos: 
¿basta ya? Y como nos dicen que sigamos, continuamos arremetien- 
do. En primer término ¿ha pensado la Comisión en lo que debemos a 
los historiadores y escritores que desde mediados del Siglo pasado Se 
han venido ocupando de dilucidar el proceso formativo £le Maído- 
nado desde el Descubrimiento del Río d© la Plata, hasta nuestros 
días? ¿Y en lo qu e les estamos obligados? Ellos han sido, én el 
decir de Octavio Amadeo hablando de los grandes Argentinos, el 
encaje de-ero con el que los Maldonadenses nos presentamos ante 
las generaciones actuales y las del porvenir para mostrarles nues- 
tra solvencia moral: José F. Otega en su Descrición de un Viaje a 
Maldonado (en "El Conciliador" de diciembre de 1889). Ruperto 
Fernández, Elias L. Devincenzi, Américo P inios Márquez, Julián O. 
Miranda, Carlos Seijo, Horacio Arredondo, Femando Capurro, Juan 
Giuria, Carlos Páez Montero, R. Francisco Mazzoni, Mariano Cor- 
tés Arteaga, Benjamín Sierra y Sierra, Florencio Martínez Bula, Home- 
ro Martínez Montero, Afilio Cassinelli, Florencia Fajardo Terán, Al* 
iredo Chiossi Savoia y algunos más que en este instante de recor- 
daciones precipitadas escapan a nuestra memoria, han escrito — y 
•algunos continúan escribiendo — , páginas hermosas de investiga- 
ción o de exaltación literaria, que nos han venido dando, y mante- 
niendo, el prestigio de una honrosa tradición y el encanto d© es- 
pléndidas descripciones. 

Obsérvese que nos hemos referido a los que podríamos calificar 
de "Maldonadenses" (hijos de Maldonado, o personas muy vincu- 
ladas a él), no a nuestros historiadores generales — rioplatenses, 
brasileros o españoles — , entre los cuales hay muchos como H. D., 
por citar un ejemplo, o como Francisco Bauzá y Orestes Araújo, etc., 
para agregar dos más, a quienes mucho les debe tanto la cultura 
histórica como la geográfica del Departamento de Maldonado. 

También a nuestros Historiadores, pues, el Comité le debe un 
homenaje. La Historia, es una forma, más que ae recordación y es- 
tudio del pasado, de lucha por el porvenir. En ese sentido Se desta- 
caron dentro del Departamento: Elias L. Devicenzi con su Monogra- 
fía, de 1880, sobre Maldonado y Ruperto Fer n á n dez, con su folleto 
sobre "Mi n as de Maldonado". Después de ellos vinieron: Carlos 
Seijo, con una serie de libros de extraordinario interés y valor sobre 
cosas del Departamento; Américo Pintos Márquez, con sus trabajos 
sobre Historia Lobera de Maldonado (1894 y 1895), "Punía del Este 
(1921), Maldonado (1930) y diversos otros estudios que lo constitu- 
yeron, con Ruperto Fernández, Elias L. Devicenzi y Julián O. Mira 11 - 
da, en uno de los más grandes cronistas del Departamento; Fra n cis- 



FRENTE AL BICENTEN ARI O DE MALDONADO 2S» 


co Piria» con sus diversos estudios sobre cosas de Maldonádo, y entre> 
ellos, Riquezas desconocidas del Uruguay; Mariano Cortés Arteaga, 

brillante autor de diversos trabajos sobre Maldonado; R. Francisco 
Mazz oni. con sus numerosas publicaciones sobre Historia de Maldo- 
nado, que habrá que recojer en el libro, cosa que en homenaje a 
Maldonado debería hacer el Comité; Alilio Cassinelli, con su Mal- 
donado en el Siglo XVIII (1955), y una serie de magníficos artículos 
-que está publicando en el Suplemento de "El Día"; la doctora Flo- 
rencia Fajardo Terán, fecunda y brillante autora de obras históricas 
sobre Maldonado., San Carlos y Rocha; Heraclio Pérez Ubici, histo- 
riador y conferencista, brillante, fecundo y bien documentado, y Al- 
fredo Chiossi Savoia, con sus hermosos trabajos sobre personas y 
cosas d e Maldonado, que lo están destacando mucho y que lo lle- 
varán muy lejos. Y otros más qu e van en nuestro "Maldonado 
Histórico". 

Y fuera del Departamento: Orestes Araujo, y una docen de 
otros historiadores afamados como Horacio Arredondo, que se han 
ocupado, con brillantez, de Maldonado. 

RECORDACION DE NUESTROS ANTEPASADOS MAS CERCANOS 

Otro d e los números que a nuestro juicio correspondería 
que tuviera en cuenta el Comité, es el de la recordación, en un ho- 
menaje digno, de los grandes Maldonadenses desaparecidos en el 
presente siglo. El acto podría realizarse en cada uno de los dos Ce- 
menterios de las Ciudades de Maldonado y San Carlos. La evoca- 
ción podría ser de los allí inhumados y d© los inhumados en otros 
lugares. Una ceremonia civil no tendría por qué excluir la celebra- 
ción de una ceremonia religiosa coetánea o independiente. Nuestros 
grandes antepasados se sentirían a gusto en sus tumbas al verse 
evocados con unción y reconocimiento, por quienes les han suce- 
dido, e-n eHiempo, con honor e hidalguía. Y nosotros mismos nos sen- 
tiríamos más enaltecidos con esa expresión de reconocimiento y 
amor hacia quienes nos precedieron en la vida y a quienes hubiéra- 
mos querido ver junto a nosotros en un aniversario tan lleno de 
gloriosas sugerencias. Y si el Comité no lo hiciera, ¿por qué no 
toman sobre sí ese cometido los Párrocos de Maldonado y San 
Car-Ios? 

LA RESTAURACION DE LOS MONUMENTOS 

Muy poco — casi nada — , se ha hecho en lo que se refiere 
a la restauración de nuestros Monumentos. La Restauración del Mo- 
lino de Velázquez, que luego fué de Fossemale y más tarde de Za- 
noni, es algo, pero está muy lejos de ser el todo. Falta mucho: falta 



-30 


AVELINO 


BREÑA 


C . 

restaurar la Torre del Vigía, la Cachimba del Rey, el Cuartel de 
Blandengues, su preciosa Capilla; las Baterías de la Coata y las de 
la Isla Gorriti, etc., etc. Y hay que erigir otros Monumentos, a los 
que más adelante nos referiremos. 

Estas reparaciones, o reconstrucciones en su caso, o restau- 
raciones de edificios o construcción de orden recordatorio, etc., 
ya fueron en 1944 motivo de nuestros Proyectos presentados al Se- 
nado de que formábamos parte. 

Tomamos de la pág. 367 del tomo 177 del Diario de Sesiones 
del Senado: 

"El señor Senador doctor Avelino C. Breña, presenta con ex- 
posición de motivos un proyecto de ley por el que se dispone que 
toda persona o institución, que compre para revender o exportar, 
montes de árboles maderables, estará obligada a ceder al precia de 
costo, a los industriales en el Departamento, todos los árboles 
que necesiten para su industria, y se crea un impuesto a dicha indus- 
tria con destino a la adquisición, reparación o restauración de los edi- 
ficios históricos y de lugares panorámicos. — A la Comisión de Ha- 
cienda. 3 (El proyecto y exposición de motivos son los siguientes:) EX- 
POSICION DE MOTIVOS. De regreso de un viaje a Maldonado, y 
entre las observaciones que como legislador he hecho, considero 
conveniente destacar la que se relaciona, con la explotación de los 
bosques de eucaliptos y pinos, principalmente, que se realiza en 
la zona Sureste de la República. 

Ningún señor Senador ignora que toda la cosía, general- 
mente arenosa, del Sureste de nuestro País, desde Montevideo has- 
ta la desembocadura del arroyo Maldonado en el Río de la Plata, 
está cubierta de e s P ss °s y extensos bosques de pinos y eucaliptos, 
con una antigüedad que, en algunos casos, alcanza a los cincuen- 
ta años, como acontece con las plantaciones de Burnett y Lussich, 
aún cuando los primeros eucaliptos plantados en nuestro país, no 
lo fueron precisamente en Maldonado, ni son los atribuidos a dos 
hermanos, los Toscancs, que tenían su residencia en los alrede- 
dores de la ciudad fernandina, a inmediaciones del antiguo Cemen- 
terio, sobre el camino carretero que une la Ciudad con Las Delicias. 

Esos montes que contienen decenas de millones de árboles, 
representan un considerable esfuerzo de los propietarios de las tie- 
rras inadecuadas para toda otra explotación, y un incruento sacri- 
ficio, porque fueron plantados en un medio inhóspito, en lucha per- 
manente contra la esterilidad del suelo y las inclemencias de lgs 
vientos que después de quemarle las hojas y destrozar lás peque- 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


31 


ñas e indefensas plantas, las sepultaban bajo las arenas movedizas 
que las corrientes marítimas arrojan de continuo a nuestras playas. 

Algunas veces, a las inclemencias del tiempo se sumaba la 
incomprensión y la ignorancia de los hombres. Don Enrique Burnett 
— que fué uno de los grandes plantadores de árboles en el Uruguay, y 
que por ello fué premiado con Medalla de Oro, al igual que Duran- 
deau y Lussich, por el Gobierno de Batlle y Ordoñez — al que presta- 
ba sus luces de gran realizador el Ministro de Industrias, de enton- 
ces, doctor Eduardo Acevedo — , me refirió hace años, que en cierta 
ocasión en que descansaba solazándose de haber vencido las furias 
de la naturaleza, después, de haber replantado diez veces, sobre los 
médanos movedizos, un millar de pequeños eucaliptos, vió que se 
acercaba a él, por entre las hileras de las plantas, arrancándolas y 
oliéndolas, uno de sus viejos amigos y vecinos, capitán del Ejército, 
quien, como hablando consigo mismo, decía: "Pucha que yuyo ge- 
diondo". 

Transcurrieron los años. Los terrenos cubiertos de bosques con- 
tuvieron las arenas que en algunos casos — como ocurrió en Mal- 
donado — , ya estaban escalando y cubriendo las casas de los al- 
rededores, después de haber sepultado, entre otras, el rancho de 
Curbelo, frente al Médano Grande — , fueron perdiendo, gracias a la 
acción de ramas, hojas y raíces, su movilidad característica; aumen- 
taron su valor; contribuyeron a las arcas fiscales con impuestos que 
fueron fijándose sobre los precios que oscilaron de cero pesos a 50 
pesos, para saltar luego a 100 y a 1000, constituyendo así una verda- 
dera fuente de riqueza nacional y de trabajo para millares de obre- 
ros. 

El ejemplo de Doroteo García y de Durandeau, en Monte- 
video, y de Lussich y Burnett acá, fué seguido por otros muchos, 
siendo luego raro que quien poseía algún arenal no se sintiera in- 
clinado a poblarlo de pinos y eucaliptos, más que por otra cosa para 
detener la movilidad de las arenas y poner una nota de colorido y 
de creación sobre la superficie árida y desierta de los médanos blan- 
quecinos. 

Así fueron formándose los grandes bosques, que hoy son 
motivo de turismo y de admiración para nacionales y extranjeros 
que acuden a nuestras playas. Y ae trabajo y orgullo para nosotros. 

Y aquí Viene lo que interesa destacar: Esos bosques, prin- 
cipalmente de pinos y eucaliptos, están siendo explotados intensa- 
mente en la actualidad. La escasez de bodegas para el transporte 
■de maderables, hace cotizables, a remuneradores precios, los troncas 



32 


AVELINO C. 


BREÑA 


y ramas de esos árboles que si hasta ayer poco o nada valían, hoy 
en nuestro país y en el extranjero son utilizados para leña, para ma- 
deras de muebles, para maderas de construcción, y para pulpa de 
papel. Para ésto último se, lleva a la República Argentina cuanto 
produce Uruguay en pinos. No puedo dar datos exactos de cuan- 
to se exporta con destino a ese país, ni el precio que se paga, por- 
que no he tenido tiempo de consultar esos rubros con la Aduana, 
pero puedo afirmar que se trata de muchos miles de toneladas, y de 
precios que oscilan alrededor de los cinco pesos la tonelada en pie, 
vale decir: por cada árbol y medio o por cada dos árboles. 

Esta exportación, totalmente imprevista, me plantea a mí 
dos problemas. Uno es el de rescatar algo de ella como compensa- 
ción al Departamento que más la sufre, por la destrucción momen- 
tánea que esa tala de árboles 0.9 exportación y de explotación lu- 
crativa, o excepcionalmente remuneratoria, produce en sus maravi- 
llosas florestas.. En ese sentido, considero que esa expltación debe 
ser gravada con un pequeño impuesto cuyo producido total se des- 
tine a la adquisición, conservación y restauración de los edifi- 
cios históricos y lugares panorámicos del Departamento que la su- 
fre. 

El otro problema, es ©1 que esa exportación de maderas ha 
planteado a los aserraderistas de Maldonado. 

En los bosques de la ciudad de Maldonado, existen cuatro 
Aserraderos que en épocas normales dan ocupación a más o menos 
diez hombres cada uno, y cuyos Aserraderos trabajan más de un mi- 
llón de tablas d e primera calidad, tablas que yo he visto utilizadas 
en el Hotel Gatás, de Punta del Este, en la construcción ds muebles, 
puertas y ventanas del mismo. 

Se trata de una industria, pues, que se instaló en Maldonado 
cuando fracasaba la recolección de resina. Los árboles no tenían, 
valor alguno, porque ni para leña se les cortaba. Esa industria co- 
menzó a cortar árboles y a industrializarlos para tablas de encofra- 
do, para madera de muebles, etc., y los talleres utilizados en esa in- 
dustrialización exigieron, para llenar tal fin, la erección de construc- 
ciones, y la instalación de lds correspondientes maquinarias. Dos 
de esos Aserraderos, hoy tienen clausurados sus talleres, a la espera 
de tiempos más propicios. Los otros no pueden continuar trabajan- 
do. Además de los contratos de venta de los árboles para servir 4a 
exportación, hay allí los acaparadores de montes en cuyos contra- 
tos rige siempre la cláusula, para mí leonina — y por consiguiente 
nula además de inconstitucional — , de no vender a otros ningún. 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


33 


árbol mientras el referido acaparador no termine el corte de los 
bosques contratados. Eso ha creado a los aserraderistas una situa- 
ción insostenible. No tienen madea para industrializar, y claro está, 
tienen que dejar sin trabajo a sus operarios. Si no fuera por la co- 
mentada buena voluntad del doctor Giuria — uno de los dirigentes 
administradores de la Sociedad Pinares de Maldonado — , que les 
proporciona los indispensables pies de árboles, también esos dos 
Aserraderos habrían cerrado sus puertas a esta hora. Conviene des- 
tacarlo, porque es uno de los pocos hombres que miran su riqueza 
como fuente de trabajo para los obreros. 

Considero que semejante situación hay que remediarla; que 
hay que acudir en socorro de los industriales aserraderistas y de sus 
obreros, con el instrumento de la ley que los defienda contra el mo- 
nopolio de la acaparación, ya que no es posible pensar en que los 
perjudicados exijan justicia por la via de la interpretación judicial 
de la ley. Y a ello, también, tiende el proyecto de ley que estoy fun- 
dando: a obligar a todo propietario vendedor d e montes, en el País, 
a proporcionar a la industria de la madera, el material que ésta ne- 
cesita para su desarrollo normal, con fijación de precios para que su 
efectividad sea una realidad ineludible. Montevideo, abril 24 de 
1946. Avelino C. Breña. 


Proyecto de Ley 

Artículo l 9 — Toda persona o institución, que compre para re- 
vender o exportar, montes d e árboles maderables, estará obligada a 
ceder, al precio de costo, a los industrializadores en el Departamen- 
to, todos los árboles que necesiten para su industria. A tal efecto 
no se exigirá a dichos industriales otro comprobante que el del pa- 
go de la respectiva Patente. 


Art- 2 9 — La exportación de maderas estará sujeta a un im- 
puesto de cincuenta centésimos la tonelada. 

A igual impuesto estará sujeta la madera que por los Aserra- 
deros se industrialice en el País. 


Art. 3 El impuesto que se recaude por la exportación y por 
la industrialización de madera, se destinará a la adquisición, re- 
paración o restauración de los edificios históricos, y de los luga- 
res panorámicos que existan en e l respectivo Departamento, a jui- 
cio del Ministerio de Instrucción Pública. 


Art. 4° Los contraventores a las disposiciones de la presen- 
te ley, serán castigados con multa de un peso por tonelada de ma- 
dera cortada o negada, que se aplicará inexorablemente. 



34 


AVELINO C. BREÑA 


Art. 5 9 — Las disposiciones de esta ley tendrán efecto desde 
el l 9 de abril de 1944. 

Art. 6 9 — El Poder Ejecutivo reglamentará la presente ley. Mon- 
tevideo, abril 24 de 1944. Avelino C. Breña 

LA NECESIDAD DEL MUSEO DE MALDONADO, Y DE LOS 
MUSEOS DE CADA POBLACION DEL DEPARTAMENTO 

La Ciudad de Maldonado, como Capital del Departamento — y 
cada una de sus otras Poblaciones: San Carlos, Punta del Este, Pan 
de Azúcar y Aiguá — , deben tener su respectivo Museo Público, sea 
Municipal, sea Liceal, sea de cualquier Institución social. Maldo- 
nado y San Carlos ya los tuvieron a fines del siglo pasado. En la 
ciudad Fernandina, cuando Elias L. Devicenzi y Ruperto Fernán- 
dez organizaron en el local de la Junta E. Administrativa su famo- 
sa Biblioteca, organizaron también, junto a ella y como parte de 
•1a misma, el Museo. Ambos fueron admirados y comentados elogio- 
samente por cuantos visitaron nuestra Ciudad. San Carlos, siguió, 
de inmediato, el ejemplo. 

Hoy, existen en una y otra Ciudades, Museos privados; y des- 
de luego muchas valiosas Colecciones que el día en que se orga- 
nice en forma, con sensación de definitiva permanencia, escrupu- 
losamente vigilado, el Museo Público en. cada población — en espe- 
cial en la fernandina y en la Carolina — , irán a engrosar sus vitrinas 
y a destacar su importancia. Entre esas Colecciones, hay varias 
famosas: la de R. Francisco Mazzoni — de por sí sola Museo — ; y la de 
Antonio D. Lussich; la del Dr. Ernesto Seijo — también de por si 
Museo — ; la de Enrique G. Burnett; el magnífico Herbario de Don 
Juan Gorlero, que fué exhibido, comentado y premiado en la Ex- 
posición Nacional de 1895; y otras más. 

LA CONMEMORACION Y LA NECESIDAD DE ESTABLECER EL 
MUSEO MARITIMO ENRIQUE G. BURNETT 

En nuestro Radiocomentario anterior, nos ocupamos de algu- 
nos tópicos relativos al Bicentenario que se nos avecina. Nos detu- 
vimos algo sobre la discutida fecha en que recae la fundación, in- 
clinándonos por la del año 1757. Afirmamos que esa fecha, y por 
ende, el Bicentenario, se refieren a la Ciudad, como al Departamen- 
to de Maldonado que entonces comprendía la vasta región tendida 
entre el Río de la Plata, el Océano, la jurisdicción de Montevideo 



FRENTE AL BICENTENARiO DE MALDONADO 


33 


que comprendía a Canelones y llegaba, para unos, hasta el arro- 
yo Solís Grande (Plano de 1772), y para otros hasta la Sierra de 
los Maldonado,- y todo Río Grande y San Pedro, en el Brasil. 

Nos referimos a la constitución de la Comisión del Bic.entenario, 
sobre la cual expresamos diversos conceptos, considerándola des- 
de el punto de vista de las personalidades que la constituyen y „ 
como cuerpo de programación y de ejecución obligado a actuar en 
connivencia con la Autoridad Municipal — Concejo y Junta — , a fin 
de que la conmemoración bicentenaria no reulte frustrada o des- 
merecida. Reclamamos de la Comisión un recuerdo vivo para los Pe- 
riodistas, Historiadores y Escritores, que desde mediados del siglo pa- 
sado se han venido ocupando en dilucidar cuanto se relaciona con 
el proceso formativo de Maldonado. Y, por último, nos referimos a 
la prensa, a la olvidada Prensa de Maldonado — fernandina y Caroli- 
na — , que tanto luchó por el engrandecimiento del Departamento 
y que tuvo ejemplares magníficos, como "El Departamento", diri- 
gido por los cerebros poderosos de Ruperto Fernández y Elias L. De- 
vincenzi, y como "El Conciliador" dirigido por Don Braulio de Nava 
con la cooperación intelectual, valiosa, del ilustre poeta y escritor 
Alcides De María. 

Aquí nos ocuparemos de la necesidad que tiene' el Departa- 
mento de que en su Capital exista un Museo Marítimo. 

No importa que exista de hecho — aunque no oficializado, y 
por ende no público — , el Parque que proyectamos como obra del 
Comité para el Bicentenario, Parque que debe denominarse, Enrique 
G. Bumett. Puede existir, igualmente, el Museo Marítimo Enrique G. 
Burnett, porque este ilustre Maldonadense merece que nuestra Ciu- 
dad le rinda los máximos homenajes. Que Maldonado debe poseer 
su Museo Marítimo, no hay duda alguna. Tiene la mejor ubicación 
para ello. Y también tiene los mejores materiales a mano y le: más 
llamativa historia marítima. Para ese fin, aquí están los restos de los 
más grandes naufragios ocurridos desde la fundación de Montevi- 
deo y Maldonado, y éste fué el centro de actuación — puede decir- 
se — de Enrique G. Burnett y Antonio Lussich, los grandes pione- 
ros del Mar, en nuestro País, y los dos que más se ocuparon en vin- 
cularse con los Naufragios ocurridos en el Río de la Plata. Lussich 
escribió su libro Naufragios Célebres, en 1892, que aún cuando no 
es una obra exhaustiva en la materia, describe admirablemente 
una docena de ellos, en los que le tocó actuar con su Flota de sal- 
vataje. Bumett no escribió nada, pero actuó durante muchos años 
— más de medio siglo — , en todos ellos, dejándonos muchos recuer- 



36 


A VELINO C . 


ERE N A 


dos de los mismos y muchas descriciones que corresponsales de 
la prensa del Río de la Plata le tomaron e hicieron públicas. Ade- 
más, Enrique G. Bumelí, posee, en la ciudad, una aparente casa de 
llamativo estilo inglés, que íué al mismo tiempo que su hogar — 
Burnett, casó aquí con una Maldonadense — , su Museo de cosas de- 
Malsonado, especialmente marítimas, y su Observatorio con el res- 
pectivo Semáforo a banderas y luces, para comunicarse con los Bu- 
ques ingleses que llegaban al Puerto o pasaban de largo. Esa casa, 
con su extenso terreno, sería apropiadísima para ei Museo Maríti- 
mo qu s proyectamos. Y no consideramos que sería difícil legrar 
de sus sucesores, hijos de Maldonado todos ellos, y distinguidísi- 
ma gente, que donaran ese inmueble con destino ai Museo Maríti- 
mo — el inmueble y cuanto de monumental conservan — , sujeto, cla- 
ro está, a condiciones resolutorias. En vida d© Don Enrique, más ae 
una vez conversamos con él al respecto; y más de una vez, obtuvi- 
mos expresiones favorables acerca de nuestras indicaciones sobre 
destino departamental ae su Parque y de su edificio. ¿Por qué el Co- 
mité no procura consolidarlas, y en caso negativo, en el que re- 
creemos, no procura adquirirlas? Hay muchas formas de hacerlo. 

Insistimos sobre lo ya dicho, Don Enrique hizo construir hace 
más de medio siglo su edificio en el que vivió y nacieron todos sus. 
hijos. Es un hermoso "specimen" de arquitectura inglesa, que a to- 
dos llama la atención por la sencillez y pureza de sus líneas y la 
gracia de su conjunto. Está bien ubicado; se mantien© fuerte; lo ro- 
dean espacios suficientes como para construir en ellos cuanto se 
considere necesario a un destino nacional o municipal cualquiera,, 
que quisiera dársele en el futuro: el de Museo Marítimo, por ejem- 
plo. ¿Por qué no se solicita, de la sucesión, su donación al Estado, 
o se le pide al Estado la adquisición o expropiación, o la efectúa 
por su cuenta la Autoridad Municipal? El Museo Burnett cabría allí 
perfectamente. La Sucesión posee muchas piezas de Museo, recogi- 
das y conservadas por aquel gran Señor del Mar y de ios Bosques, 
que nos trajo de la rubia Albión un espíritu de inconmensurable 
realización, de salvación ciudadana, de grandiosidad panorámica 
cada día mayor, junto con una bondad inmensa, una distinción 
inolvidable y un amor por lo nuestro hecho a prueba de abnegación 
y sacrificio. Los hijos y ios nietos de Don Enrique, como le llamába- 
mos, estamos seguros que no excitarían en proporcionarlo todo pa- 
ra un Museo que llevara el nombre de aquel gran Maldonadense, 
siempre que se les garantizara que las cosas se harían bien y con 
total seguridad. Ese Museo Marítimo, totalmente independiente del 
Museo Mazzoni — que también, hace años preconizamos — , sería 



FRENTE AL BI CENTEN ARl 0 DE MALDONADO 


37 


una hermosa y valiosa joya para la Ciudad fernandina. De otros 
Museos podrían obtenerse piezas relacionadas con las costas Mal- 
donadenses, con los Naufragio en ellas ocurridos, con sus Arenaos, 
sus Bosques, sus Cerros, sus Sierras, sus Arroyos, sus Lagos y sus 
Lagunas. El Museo Buraeti podría tener un carácter primordialmente 
marítimo. Se podría llevar allí el casco serni enterrado de la Barca 
Juan Fernández, y los de otros Barcos sepultados en las arenas de 
la costa, y desde luego cuanta pieza pudiera obtenerse, vinculada 
•a Maldonado y propia para un Museo Marítimo como sería el que 
proponemos. 

En vida de Don Enrique Burnett, más de una vez conversamos 
con él sobre este tópico que hallaba en aquel recio varón de mar y 
tierra, resonancias magníficas. De esas conversaciones relacionadas- 
con su extraordinaria personalidad, hay en los diarios montevidea- 
nos de la época, y en la prensa local, más de una plasmación tipo- 
gráfica. Con el Museo — aunque a su modesto espíritu le parecía: 
un honor desmesurado — , estaba de acuerdo. Con la donación de 
todas sus piezas de carácter monumental, también. ¡Qué poco cos- 
taría realizar esa obra! Y aún cuando costara mucho, habría que 
: realizarla ocurriendo para ello al Estado, al Concejo Departamen- 
tal.. a la Comisión Nacional de Turismo, a la Comisión Nacional de 
"Monumentos, a los Concejos Departamentales y Municipalidades 
de toda la República, en especial al de la Capital; a los Museos* 
nacionales, municipales y privados; a los hijos d e Maldonado y a 
las personas amigas de esta privilegiada región muchas de las cuá- 
les tienen sus anaqueles y sus bolsillos prontos para concurrir con. 
valiosas piezas, y con dinero, a la realización de una obra de esta 
naturaleza, reclamada y exigida para ser llevada a cabo de una 
vez, y de inmediato, por este Maldonado destinado a ser, en bre- 
ve, lo que siempre se pensó que sería, la segunda gran Ciudad de 
la República, y sin duda alguna, una de las tres más históricas que 
■tiene el País. 

EL MUSEO ERNESTO SEIJO 

Y un tercero, en este orden de lo museai o museístico, sería la ad- 
quisición, en la forma que fuere, del predio, la casa señorial y ©1 Mu- 
seo, del Dr. Ernesto Ssijc, conocidos por Loreley, sobre el Camino ma- 
caáamizado a San Carlos. Cuantos lo visitan, dicen de él que es toda 
una maravilla; que honra a Maldonado, y que debe ser oficializa- 
do para que lo cobije el concepto de Monumento Nacional, y lo pro- 
teja. Hay muchas formas de llegar a ello: la donación- a una enti- 
dad fernandina que la ley debiera crear a proposición del Comité 
del Bicentenario, para preservar, con carácter de Servicio Descentran 



38 


AVELINO C. BREÑA 


lizado, todo el patrimonio de Museos y Monumentos que tiene el 
Departamento; la adquisición, en la forma que fuere, que no en- 
contraría resistencias en la familia Seijo, máxime si a ese Museo- 
se le diera, como debiera dársele, el nombre de su fundador el Dm 
Ernesto Seijo. 

La Comisión debe intervenir para lograr que ese Museo sea una 
de las adquisiciones con que se celebre la conmemoración del Bi- 
centenario. ¿Cómo? Como sea. Por todos los medios y todas las: 
formas. El País, el Estado, el Municipio ¿no quieren hacer de Mal- 
donado el primer rincón turístico de la República? Pues a asegurar, 
de inmediato, ahora, con motivo del Bicentenario, o por lo que fue- 
re, las cosas que son en él, como en todos los Países de todos Ios- 
Continentes, los grandes motivos de atracción turística. 

EL PARQUE ENRIQUE G. BURNETT 

El Bicentenario no debe hallar al Parque de Enrique G. Burnett 
— tan vinculado a la historia de Maldonado puesto que fue en él 
donde tuvieron lugar, sino las primeras las más efectivas plantacio- 
nes que salvaron a Maldonado de su total ruina — , ni en el deplora- 
ble estado de abandono que hoy tiene, ni en la calidad de posesión- 
privada, abandonada, que la caracteriza hasta el momento. Ya na 
es de los Burnett, que lo cuidaban con particular esmero, por lo que 
hay que adquirirlo antes que su actual propietario, Francisco Real, 
intente fraccionarlo. 

En cuanto al Parque Bumelt, cabría decir mucho: todo lo que 
todos sabemos respecto a sus comienzos a fines del Siglo XIX; a 
las luchas sostenidas por Burnett contra las inclemencias de la na- 
turaleza, y mismo contra la ignorancia de los hombres, y hasta cier- 
ta maldad de las Autoridades. Ese Parque — todavía lugar de en- 
sueños y de leyendas — , magestuoso en su abandono y soberbio 
en su inmensidad, es un jalón que no debe ser perdido en 'la topo- 
grafía de la Ciudad íernandina; una página de su historia y de 
la del Departamento, que constantemente debe ser enseñada: a 
los niños en las Escuelas; a los jóvenes en las aulas liceales; y a 
todos, en general, en las hojas de los diarios y revistas, en las pá- 
ginas del libro y en las audiciones recordatorias o conmemorati- 
vas de la Radio. Eso ya ha sido hecho en páginas de la prensa dia- 
ria, semanal, y en ei libro, por grandes Maldonadenses como Ame- 
rico Pintos Márquez y R. Francisco Mazzoni, entre otros. Y eso de- 
be continuar haciéndose porque l$:s grandes obras y los grandes 
hombres, deben ser continuamente recordados para emulación y 
estímulo de las generaciones actuales y venideras. 

Claro está que pensando en estas dos espléndidas obras, de 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


39 


tan fácil y tán impuesta realización en el año del Bicentenario, que- 
pa preguntar qué ha hecho el Comité del mismo para lograr, antes 
de setiembre, su realización. 

EL MUSEO R. FRANCISCO MAZZONI 

Otro tópico a considerar, es el Museo MazzonL Valiosísimo apor- 
te a la cultura y a la historia del Departamento, está evidentemente 
ya en marcha. Pero corresponde concretarlo. Mazzoni, ciudadano 
dilecto del Departamento, ha realizado con él una obra cumbre, 
que inmortalizará en la historia su nombre, tanto como lo están 
inmortalizando sus magníficos trabajos publicados sobre Historia, 
Arqueología, Cerámica, etc. El lo tiene pronto, ordenado, clasifica- 
do, espléndido, pero su en r trega al uso público, a la devoción pú- 
blica, a la consagración y la veneración públicas, debe ser una de 
las realizaciones del Comité del Bicentenario, Comité al que, aún 
cuando haya sido instituido — y desde luego bien constituido, con 
valores locales de primera agua — , no hay que dejar solo. El Con- 
cejo Departamental, la Junta Departamental, los Sub Concejos, los 
Liceos, la3 Escuelas, el Comercio, las Industrias, los Particulares, la 
Prensa Departamental, las Radios, etc., dében aportarle su concur- 
so a fin de que su obra sea completa y por lo tanto digna de la 
conmemoración que se va a efectuar. 

Que el Profesor* Mazzoni, lo dona, o lo inaugura y mantiene, 
mientras viva — que muy larga vida le deseamos — , entonces no 
hay problema. Que el Profesor Mazzoni lo cede a la Municipalidad, 
bajo ciertas condiciones en^re las cuales puede estar la de que lle- 
ve su nombre; la de asegurar su supervivencia "in sécula seculo- 
rum", la de mantenerlo bajo su dirección mientras su organizador 
viva; la de percibir — porque ese Museo le ha costado, además de 
muchos sacrificios mucho dinero, y tal vez Mazzoni no sea hombre 
de fortuna — , alguna renta vitalicia; etc., etc., pues a hacer lo que 
él quiera, darle lo que él quiera, y todavía, agradecerle efusiva- 
mente su obra que para los Maldonadenses no hay dinero que la 
pague, 

A obtener, pues, del Concejo Departamental, del Parlamento, 
de la Comisión Nacional de Conservación de Monumentos Históri- 
cos, de la Comisión Nacional de Turismo, de la Industria y el Co- 
mercio del Departamento, y de un centenar de Maldonadenses de 
fortuna, los cien mil pesos que sean necesarios para esa adquisi- 
ción. Y realizada ella, desgájese del Comité una Comisión con el 
cometido de ensanchar el local y de obtener; en la Ciudad, en el 
Departamento, en Montevideo y hasta en Argentina, nuevas pie- 



40 


AVELINO C. BREÑA 


zas para el mismo, y desde luego, todas las qu e sea posible de las 
qu© han sido sacadas de nuestra Ciudad y de la de San Carlos, y 
adornan Museos oficiales y privados en nuestro País y en el ex- 
tranjero. ¿Qué a lo que d e aquí se ha sacado, echarle galgos? 
Pues es no conocer lo que frecuentemente se hac© en los gran- 
des Museos del Mundo; Hay muchas piezas que no interesan en 
un Museo y que son canjeadas por otras, o cedidas, y mismo do- 
nadas. Hay otras que se considera d© obligación moral y museís- 
tica, volver a su lugar de origen — cuando en él haya un bien or- 
ganizado Museo que' las reclama — , sobre todo si son piezas que de 
ese lugar se substrajeron o que se maladquirieron. 

EL NOMENCLATOR DE CALLES, CAMINOS. ETC.. DE 
MALDONADO. SAN CARLOS. PAN DE AZUCAR, PUNTA 
DEL ESTE. Y EN GENERAL DE TODO EL DEPARTAMENTO 

Un nuevo tópico a considerar por el Comité del Bicentenario, 
es, a nuestro juicio, el Nomenclátor de las Calles, Caminos, etc... de 
las poblaciones de Maldonado: Nomenclátor d© Calles, de Cami- 
nos y de otras cosas, vale decir: de Arroyos, Cerros, Sierras, Cuchi- 
llas, Pasos, Islas, Abras, Peñascos, Valles, Hondonadas, "Lagos, 
Lagunas, Puntas, Ensenadas, Pueblos, etc., Todos eilos deben te- 
ner. adquirir, u oficializar, sus denominaciones en la celebración del 
Bicentenario. En todos ellos interesa ver qué. son, qué significan, 
por qué se les destaca. 

En uno de los artículos publicados en el "Punta del Este", pre- 
guntábamos si había pensado la Comisión del Bicentenario en dar- 
le a Maldonado, vale decir: a todas- Tí>s poblaciones del Departa- 
mento, una nomenclatura de esa extensión, que extraiga del olvido 
más injustificado y los exponga al conocimiento y consideración 
del presente y dei porvenir, los nombres de personajes del mayor 
merecimiento departamental. Y agregábamos, como justificativo 
de nuestra preocupación, que la conmemoración del nacimiento a 
la vida y por lo tanto de la entrada en la Historia, de la Ciudad 
de San Fernando, como Capital del Departamento y como Depar- 
tamento mismo — aún cuando entonces no llevara esa calificación — , 
se presta a las mil maravillas para realizar esta obra exigida por 
el pasado y por el presente, y debida por los Maldonadenses a sus 
grandes antecesores. El Pueblo, dijimos, está a la espera de los 
festejos proyectados y a proyectarse para el Bicentenario: por lo 
que el crée que se hará, y porque todavía, a esta altura del año, 
no conoce el programa. Autoridades Departamentales y Naciona- 
les, periodistas e historiadores, así como cuantos sienten amor^ y 
consideración por las cosas del pasado, y quieren el prestigio y el 



FRENTE al bicentenarío de maldonado 


41 


engrandecimiento del Departamento que los vió nacer, o al cual 
están vinculados por diferentes lazos, sienten, como una necesidad 
ineludible, la recordación de quienes, desde remotos tiempos, de- 
jaron sus nombres vinculados a la Historia del Departamento, his- 
toria que precisamente en estos momentos es necesario recordar 
y hacer conocer a las generaciones presentes y futuras. 

¿Cómo, por- ejemplo, no darle de una vez por todas a Punta 
del Este, una nomenclatura apropiada al centenar de calles y ave- 
nidas, ya bien y definitivamente trazadas, que tiene, y a todos sus Ba- 
rrios? En verdad, uno s e siente cohibido, después de haber exal- 
tado tanto a Punta del Este, al tener que dar direcciones de calles 
y avenidas distinguiéndolas con números o referencias al chalet 
de A. o de B., etc. Eso pudo tener su explicación antes — y ni siquie- 
ra antes, porque en 1891 hubo un Proyecto de nomenclatura de ca- 
lles para Punta del Este — , pero hoy es una remora. 

Y el momento más apropiado para salir de ella, es esta con? 
msmoración bicentenaria que en breve, dentro de este propio año 
se conjugará con la conmemoración quincuagenaria de la Fun- 
dación de Punta del Este. Ahí tienen, pues, ei Comité del Bicen- 
ienario, y el del Cincuentenario de Punta del Este, algo que deben 
emprender 

Insistimos: En todas las poblaciones del Departamento, hay un 
nexo con algunas personalidades del pasado — ¿y por qué no del 
presente? — , y la región, siendo este año del Bicentenarío el más a 
propósito y el más indicado para recordarlas dándoles sus nom- 
bres a Calles, Avenidas, Caminos, lugares panorámicos, etc., etc., 
así como para oficializar, dándoles padrón fijo, a diversas denomi- 
naciones de cosas monumentales de la naturaleza: cerros y arroyos, 
cañadas y pasos, lagunas y grutas; peñascos y promontorios, cue- 
vas, etc., etc. Ese debe ser, finalizábamos diciendo, primordial co- 
metido del Comité del Bicentenarío, y un cometido que lo preocupe 
totalmente, y lo obligue. 

Veamos algunos nombres que, para nosotros, deben merecer el 
honor de la recordación popular. Los damos así, al j^qsar, sin preo- 
cupamos ele que algunos, muy pocos, estén ya incorporados al No- 
menclátor de calles de las Poblaciones femandina, Carolina, pan- 
deazuqueña y puntaesteña; y de caminos, etc., del Departamento. 

Juan Díaz de Solís — para algunos ¡cuidado con menoscabarlo!, 
asesinado por ios Indígenas en el Arroyo Solís Grande — , fué el des- 
cubridor del Puerto de Maldonado, por ende de la región, y aún cuan- 
do no hubiera caído aquí, aquí estuvo, por aquí pasó, por aquí ancló 
sus naves y aquí desembarcó; en nuestras costas posó sus plan.» 



42 


AVELINO C. BREÑA- 


tas — la primera planta de hombre europeo, o del Viejo Mundo, que 
se asentó en tierra uruguaya — ; comió de nuestros peces y de nues- 
tras focas, y se extasió contemplando las bellezas de nuestras eos* 
tas, de nuestras arenas, de nuestros arroyos, de nuestras lagunas, 
de nuestros bosques y d e nuestras montañas. A Solís — personifi- 
camos en él a toda su Expedición — , esta tierra, estas islas, estas 
puntas, estos cerros, estas aguas y estos horizontes con sus pues- 
tas de sol de ensueño, no igualadas por la de ningún otro País, ni 
siquiera por las de Ñapóles detrás de su Golfo y de su Vesubio, de 
ben haberle parecido reales maravillas, y deben haber dejado en 
su espíritu una de las más grandes impresiones hasta entonces reci- 
bida en el Nuevo Mundo, semejante a la que aún hoy, produce Río 
de Janeiro a quienes vienen de Europa; o Santos a quienes van des- 
de aquí hacia ella. No importa que antes que él, en 1509 haya pa- 
sado por aquí otro. Ese pasó, no se detuvo. Tal vez después de ver 
tantos Peñascos, tantas Islas, tantas Costas, o de sufrir algunas 
"bordejadas" que lo alejaron de las Islas de Lobos, pasó frente a 
nuestra Punta, del Este y a nuestra Isla Gorriti, y a nuestro Puerto, 
sin verlos. 

¿Cómo no darle, pues, su nombre a algo vivo de lo nuestro; a 
una Avenida importante — no a uno modesta calle como lo es la que 
hoy lo lleva — , que a cada paso lo recuerde como vinculado a nues- 
tra Ciudad, o como al primer Maldonadense y al primer uruguayo? 

T a José Joaquín de Viana ¿cómo no recordarlo en el Bicente- 
naxio de la Ciudad que él fundó? A él y a Pedro de Cevallos. Aquí 
— tanto aquí como en San Carlos, o en San Carlos más que aquí — , 
hay que darle el nombre de éste a una de sus Avenidas. Y como 
a esos dos, a tantos otros relacionados con el descubrimiento y la 
Conquista: con las Invasiones inglesas que por aquí pasaron dete- 
niéndose; con las luchas por la Independencia; con ios Gobiernos 
Nacional y Departamental, con la Representación Departamental 
en el Parlamento’; con el Periodismo; con las ciencias, las letras y 
las artes; a José y Benito Brioso, que fueron de ios primeros poblado- 
res, como Puesteros o lo que fuere, de las Estancias del Rey, entonces 
una sola, y que habitaron de uno y otro lado de la Sierra de la Balle- 
na; a ios hermanos Maldonado, que estuvieron antes que los Brioso, 
poblando estos parajes y dando con ello su nombre a dicha Sierra, 
primitivamente conocida por Sierra de los Maldonado; al Pirata Mo- 
reau, así tal cual era y sigue siendo conocido, que aquí, en la Pla- 
ya de Las Delicias, donde hasta ahora existen les Lavaderos de 
Turba de los Herrera Vega, tuvo sus grandes galpones de corambre, 
y sobre la costa, tal vez donde Don Manuel Rivero tuvo su casa de 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


43: 


Las Delicias, o Don Manuel Delgado, la suya, construyó sus Forti- 
ficaciones que fueron las primeras del Puerto de Maldonado; al In- 
geniero Francisco Cardoso, delineador en 1757, de la Ciudad. Y 
en una. mirada retrospectiva, ligera, simplemente memorista 
y del momento — porque el Micrófono no dá tiempo para consultas 
refrescatorias — ¿cómo no homenajear en fecha tan significativa a 
Rafael Pérez del Puerto, personaje de tan grandes dimensiones en 
los albores de Maldonado y San Carlos, y el primer Ministro de la 
Real Hacienda, en aquellos días, lleno de probidad y educación; 
a Tomás Pérez, caído en la Batalla de San Carlos cuando los In- 
gleses de Pophan intentaron tomarla — como días antes habían he- 
cho con Maldonado — ; al Capitán Agustín Abreu, también caído en 
1806 cuando sustituyó, en lo más encarnizado de la lucha, al nom- 
brado Tomás Pérez; al Teniente Coronel José Moreno, que asumió 
el mando en aquella terrible carnicería, siendo él quien, en tan com- 
prometida contienda, pactó con el enemigo la entrega del Pueblo, 
pero con el compromiso, por parte de los Ingleses, de respetar la 
vida de los pobladores, su religión, y sus haciendas; a Fray Manuel 
Amenedo de Montenegro, personaje eximio, que fundó y conclu- 
yó la Iglesia de San Carlos; que fué un destacado hombre d¿ pen- 
samiento y acción en la vida social, política y administrativa, de 
la Villa Carolina, cuya jurisdicción y potestades defendió comó na- 
die, y cuya vida pública y privada fué un ejemplo de corrección y 
de hidalguía; al Padre de la Patria, José Gervasio Artigas, que ya tie- 
ne aquí su Monumento y que en breve habrá de tener' su gran Bule- 
var; y a Juan Antonio Lavalleja, Manuel Oribe y Fructuoso Rivera, los 
Libertadores; a Manuel Francisco Artigas, quien en las campañas por 
la Independencia, fué el Jefe de las fuerzas de Maldonado; a José 
Allegrini y José Rosso (Los Toscanos), quienes en 1876, hicieron 
los primeros ensayos de plantaciones de pinos para contener las in- 
vasiones de las arenas que cercaban a la Ciudad por el Sur, el Este 
y ei Oeste, como todavía se vé; a Martín Pascual, el de la llamativa 
quinta de frutales cerca de La Barra, maravilla del tiempo^ aquel; al 
gran Francisco Aguilar, que fué un verdadero precursor, en tantas 
cosas y de tan diverso orden, y que fué de los primeros extranjeros 
de gran fortuna que la invirtieron en nuestra Ciudad, sin que lo 
amilanara nada de lo tanto que entonces se oponía al fomento de 
la Ciudad fernandina; a otro Maldonadense eminente, Secretario 
de la Asamblea de la Florida, Felipe Alvarez Bengochea, el ilustre 
abuelo de nuestros amigos, los fernandinos Artigas y Colón Bengo- 
chea; a Carlos Darwin, de quien dice R. Francisco Mazzoni, después 
de relatar su pasaje por Maldonado y su estada durante diez sema- 



44 


AVELINO C. BREÑA 


ñas en el Hotel de la familia Cuervo (esq. N. O. formada por 18 
de Julio y Florida), que "Es de esperarse, sin embargo, que día 
llegará en qu© se le tribute ai hombre que ha hecho primero que 
nadie un estudio y una pintura psicológica de nuestra zona, y nos 
ha difundido en el mundo entero con buen nombre, un homenaje 
que alcance, sino a sus méritos, a demostrar que no es fácil el ol- 
vido ingrato en los maldonadenses" (Senda y Retobo de Maldonado, 
pág. 162) y a un centenar más que merecen y esperan ese homenaje. 

En nuestro Maldonado Histórico dedicamos un capítulo a recor- 
dar a todos los Maldonadenses que trabajaron, distinguiéndose, y 
por ello reflejando gloria sobre el Departamento; y en nuestro libro 
Semblanzas Maldonadenses, procuramos no omitir a ninguno, para 
que el Biceníenario encuentre sus memorias exaltadas por quienes 
ni los olvidaron, ni ya nunca más podrán olvidarlos. 

En 1946, , siendo Senador, presentamos al Cuerpo d e que formá- 
bamos parte, un Proyecto per el cual se dá diversos nombres a Ca- 
lles y Caminos de Maldonado. Lo tomamos del Diario de Sesiones 
de ese año y a continuación lo reproducimos, más que nada para 
que se vea que esa preocupación viene de lejos, de tan lejos que 
más de una vez afloró en los periódicos fernandinos del primer de- 
cenio y siguientes de principios de siglo. 

PROYECTO DEL SENADOR AVELINO C. BREÑA, SOBRE 
DENOMINACION DE CALLES Y CAMINOS, DE MALDONADO 

"Artículo 1 ? ) Dáse los nombres siguientes a las calles y caminos 
del departamento de Maldonado, que a continuación sa indica: 

a) LEONADO OLIVERA, al trozo de camino macadamizado exis- 
tente entre el kilómetro 106, — unión del carretero que va a Porte- 
zuelo con el que va de Pan de Azúcar a Piriápolis — , hasta el Puente 
sobre el arroyo del Potrero que vierte aguas de la Laguna del Sauce 
en el Río de la Plata; b) ANTONIO BOLOGNA, al trozo de caminc- 
que pasando por la Granja de éste, en las inmediaciones del Cerro 
Pelado, va del Carretero de Montevideo a Maldonado (almacén de 
Castro García), hasta encontrar el Camino macadamizado qu e va 
de Maldonado a Punta Ballena; c) ENRIQUE BURNETT, a la calle 
Tres de Febrero, de la ciudad de Maldonado, que pasa por la casa 
de éste y termina en el Camino macadamizado a Las Delicias; á) 
ANTONIO CAMACHO, a la calle Garzón; e) ANTONIO D. LUSSICH, 
al trozo de Camino macadamizado que arranca del Puente del Arro- 
yo Potrero, hasta la Avenida Artigas en la ciudad de Maldonado; 
f) JOSE CAVA RL O, al Camino macadamizado que parte de la Ave- 



FRENTE AL BÍCENTENARIO DE MALDONADO 45 


Dida Artigas y concluye en el Hotel de Las Delicias, en la playa del 
mismo nombre; y g) RODOLFO RODRIGUEZ, a la calle San Carlos. 
Montevideo, mayo 15 de 1946. Avelino C. Breña 

EXPOSICION DE MOTIVOS DEL PROYECTO 
ANTERIORMENTE REFERIDO 

Este proyecto tiende a rendir homenaje a personalidades del 
Departamento de Maldonado que, por sus méritos y virtudes, y pe# 
su actuación en el Departamento, se han hecho dignas de la cónsi- 
deración pública. 

LEONARDO OLIVERA es una figura relevante del escenario na- 
cional. Hijo de Maldonado, íué en las luchas por ia Independencia 
el Señor del Este, como s=. le ha llamado, y el alma ael movimien- 
to encabezado por Artigas y continuado luego por Lavalleja, Ori- 
be y Rivera. Un libro precioso titulado LEONARDO OLIVERA, EL 
SEÑOR DEL ESTE, de CESAR PINTOS DIAGO nos lo muestra coma 
una figura realmente extraordinaria a la que se le debe, en gran 
parte, la independencia del País. Ese título, su vinculación con 
Maldonado y sus posesiones en el Rincón que lleva su nombre, pre- 
cisamente extendidas sobre todo ese trozo de Camino macadami- 
zado, justifican el homenaje que Maldonado le debo y que en tal 
sentido proyectamos. 

ANTONIO BOLOGNA, fué, en Maldonado, el hombres que im 
plantó, desarrolló e impuso la Granja. Primero la organizó en sus 
propiedades, luego 1a organizó en las de cada uno de los hijos, y 
después enseñó a quienes quisieron ser granjeros, la forma de ac- 
tuar. Gracias a él tiene Maldonado en materia granjera lo que las. 
Playas del Este 1© reclaman. Fué don Antonio Bologna en ese y 
otros sentidos uno de los hombres más progresistas de Maldona- 
do, y por ello uno de los maidonadenses más queridos y admi- 
rados. 

Justo es, pues, que se le dé su nombre al trozo de Camino que 
pasa por frent© a su establecimiento. Es un honor que él merece- 
y que todo Maldonado está de acuerdo en qu© se le debe discer- 
nir. 

ENRIQUE G. BURNETT. Era como Bologna, uno de los patriarcas 
d© Maldonado. Fué Cónsul inglés en la capital fernandina; salvó a 
Maldonado de las arenas, con sus grandes plantaciones de pinos 
y eucaliptus cuando esos árboles nada prometían y cuando su cul- 
tivo era dificilísimo y por ende costoso. Baste decir que en su Par- 
que debió insistir en más de una ocasión en plantar ocho o diez, 
veces los mismos árboles a fin úe que un día prendieran y cre- 
cieran. 



46 


AVEL1NO C. 


BREÑA 


Para lograr, por ejemplo, la obtención de eucaliptus de flores 
rojas que él trajo d e Australia, tuvo que pasar, después 
■de varios años de infructuosos intentos, por la acción de un in- 
cendio que al quemar las plantas que no crecían hizo que estas 
revivieran y se desarrollaran. Los vientos, las arenas movedizas, 
y mismo la ignorancia de los paseantes, destruían las plantacio- 
nes de Burnett pero éste insistía. Un conocido Militar de aquel en- 
tóneos, muy amigo de Burnett, cada vez que pasaba por los mé- 
danos de éste le arrancaba y tiraba las frágiles plantitas de eu- 
caliptus, exclamando: "¡Pucha yuyos gediondos!" Hasta la Munici- 
palidad que concedía terrenos arenosos a todos los que los que- 
rían — hace treinta años a nadie interesaban — , le negaba a él esos 
terrenos por el sólo hecho de que estaba encaprichado en hacer- 
los producir bosques. 

Fué, además, un guía apreciadísimo para la navegación en el 
Río de la Plata, en épocas en que Maldonado estaba casi inco- 
municado — por la distancia y la falta de fáciles medios de co- 
municación — -, con la capital de la República y con las otras ciu- 
dades. 

Merece como pocos, *e\ homenaje recordatorio no sólo de Mal- 
donado, sino de todo el País. 

ANTONIO CAMACHO, fué en. su tiempo la primera persona- 
lidad de Maldonado. Inspector de Escuelas en el Departamento, 
dirigió en tal forma la enseñanza primaria en él, qu s sus Escuelas 
resultaron ser mencionadas más de una vez en los Anales de 
la Enseñanza Primaria, como modelos en su género. Fué el orien- 
tador de una generación que hizo época y que reconocía en 
él las más excelsas virtudes del mentor intelectual, así como una 
extraordinaria personalidad de hombre de ciencias y letras. Na- 
turalista como Arecnavaleta, fué amigo y colaborador de éste; y 
tan grande era su sabiduría en lo que en aquel tiempo se llama- 
ba Historia Natural, que un día Eduardo Acevedc, entonces Rec- 
tor de la Universidad, al ofrecerle una Cátedra en ésta, le dijo: 
"Me gustaría verlo en una polémica con Arechavaleta; tengo- la 
impresión de que usted sabe tanto como él."' - 

En Maldonado, cuando no había ni profesores, ni bibliotecas, 
ni profesionales, él junto a José Dodera y Rodolfo Rodríguez, esta- 
bleció un Centro de estudios, gratuito, para formar Profesores 
•de Enseñanza Primaria con el fin de suplir la escasez de éstos y 
-de reemplazar a los Maestros Departamentales que erar, enton- 
ces los que enseñaban en muchas Escuelas. Fuera de las horas de 
Oficina y de Escuela, Camacho, Dodera y Rodríguez, prepararon 



■> FRENTE AL BICENTENARTO DE MALDONADO 41 


runa brillante generación de Maestros y Maestras, que al ir a dar 
sus pruebas o exámenes, a Montevideo, despertaban el interés de 
ios Examinadores por la hondura y la bastedad de sus conocimientos. 

En ese Centro de estudios — absolutamente gratuito — , Camo- 
cho dictaba todas las materias que resultaban difíciles para Do- 
dera y Rodríguez, a la vez que dirigía a éstos. 

Merece este insigne educacionista, profesor universitario y na- 
turalista, el homenaje que todo Maldonado quiere que se le rinda. 

ANTONIO D. LUSSICH. Todo el País conoce su nombe y estima 
su obra. Poeta nativista, escritor, hombre de empresas náuticas, 
plantador de árboles en regiones antes inhospitalarias converti- 
das hoy, gracias a sus esfuerzos y desvelos en los maravillosos bos- 
ques de Punta Ballena y Portezuelo, don Antonio Lussich fué uno 
de los grandes volores del país y un caballero admirable, a quien 
todos conocían y reverenciaban. 

Tuvo por Maldonado verdadera pasión e hizo cuanto estuvo 
en sus manos, por su florecimiento. Su casa y sus bosques, fueron 
siempre durante más de medio siglo, centro de atracción de cuanto 
personaje llegaba a nuestro País, y continúan siéndolo. Se puede 
decir que aquí vivió; y aquí en sus bosques quiso ser inhumado. 

Sus barcos fueron durante muchos años casi el único medio 
de transporte entre Montevideo y Maldonado, y está demás decir 
qu© en ellos, los pobres nunca pagaron el transporte. 

Al camino que proyectamos darle oficialmente su nombre, ya 
lo'jdesigna con él todo Maldonado. 

JOSE CAVALLO, fué un soñador de grandes empresas. Vió 
en Maldonado y en su Puerto — cuando nadie ya creía ni en el 
uno ni en el otro — , lugares llamados a gran porvenir, y alzó en 
sus playas un gran Molino; en sus costas un valioso Muelle de 
embarco y desembarco, y luego, en pleno funcionamiento su in- 
dustria, adquirió un lujoso Barco para el transporte de mercade- 
rías y pasajeros entre Maldonado y Montevideo; y le puso "Mal- 
donado". Además, estableció un gran Comercio aquí y en San Carlos. 

El Presidente Cuestas, el 98, le hizo construir por entre los are- 
nales que llegaban mismo hasta la ciudad, el Carretero que es 
hoy hermosa Avenida arbolada que une la Ciudad con la Playa 
de Las Delicias. Cavallo a su personal le construyó viviendas y le 
suministró al precio de costo sus productos, cosa que también faci- 
litaba en la misma forma a los pobres de Maldonado. | Era común ver- 
lo a la mesa de sus obreros participando de la comida de éstos que 
personalmente vigilaba. Fué uno de os primeros pioneros de la in- 
dustria molinera en la zona del Este, un gran señor y un caballero. 



48 


AVELINO C . 


BREÑA 


Gracias a él volvió a desarrollarse y a prosperar aquí, la agri- 
cultura, en especial la triguera, que colocaba en su Molino cuanto 
producía. Tiempos calamitosos para el País, hicieron fracasar su 
empresa. Alejado del Departamento, demolidos^ sus edificios de 
Las Delicias por estar entre la Rambla y el Mar, Don José C avallo, 
pasó sus últimos años, pobre y arruinado, pero con el corazón y 
la mente puestos en las playas del Este, en las que creyó como 
pocos, y a las que amó como ninguno.' 

Maldonado le debe este homenaje y es natural que le pon- 
ga su nombre al Camino que para su industria y a su solicitud le 
construyó el Gobierno, de Juan Lindolfo Cuestas. 

RODOLFO RODRIGUEZ, fue el compañero de Camacho y de 
Dodera en la dirección de la Enseñanza Primaria en Maldonado y 
en el Centro de Estudios, gratuitos, para la formación de Maestros 
y Maestras en una época en que todo eso era difícil y costoso. 
Profesor liceal más tarde, sus Cátedras se distinguiron por la sa- 
biduría y la competencia pedagógica del profesor que íué, además, 
un caballero, y con Camacho y Dodera un prestigioso plantador de 
árboles en los arenales desiertos de Maldonado. 

Ninguno de los nombres que dejo consignados levanta la más 
mínima resistencia en el Departamento. Al contrario, todo él los 
exalta. Además, tienen el culto reverencial de la población fernan- 
dina que tuvo en ellos a sus más destacados exponentos. 

Montevideo, mayo 15 de 1S46. Avelino C. Breña: 

PALABRAS DEL SENADOR AVELINO C. BREÑA SOBRE ' 
LEONARDO OLIVERA 

La figura de Leonardo Olivera, volvió a ocupar nuestra aten- 
ción en el Senado, el 4 de enero de 1946: 

“Señor Breña. — Pido la palabra. 

Señor Presidente: desde hace algunos años se viene realizando 
en la ciudad de Montevideo y en algunas ciudades del interior de- 
la República un movimiento tendiente a prestigiar la erección de 
un monumento público al Coronel Leonardo Olivera, gran guerrero 
y gran patriota. 

Esa Comisión ha obtenido del Poder Ejecutivo la presentación, 
a consideración del Parlamento, de un proyecto prestigiando la 
erección de ese monumento. 

Se ha logrado ya una cantidad importante de dinero para cos- 
tear los gastos del monumento, y en estos momentos se piensa 
realizar un gran festival en el cual se cree que Se obtendrá el. saldo 
de lo que va a costar el monumento ya encomendado al escultor 
Belloni. 



FRENTE AL BICENTENAR.IO DE MALDONADO 


49 


El proyecto del Poder Ejecutivo fue discutido en la Cámara de 
Representantes y parece, según loe datos que se me ha dado, 
que fue aprobado por unanimidad. Creo, además, que ya. pasó al 
Senado. 

Señor Presidente: Está en el Senado. 

Señor Breña. — Como es un asunto que no va a dar lugar a 
discusión, porque está en el espíritu de todos los señores Senado- 
res la justicia de la erección de ese monumento que ya fué acor- 
dado hace más de medio siglo por el Parlamento de entonces, pe- 
diría que se le diera, en esta sesión, la preferencia que se pudie- 
ra, y si fuera posible que se tratara en primer término. 

Señor Haedo. — Que se declare grave y urgente. 

Señor Breña. — Me parece muy bien. Que se declare grave 
y urgente y que se considere en primer término en la sesión de 
hoy. 

Dejo formulada moción en ese sentido. 

(Apoyados). 

Señor Regules. — Dejo constancia de que espero que este pro- 
yecto se vote sin discursos, para poder seguir con la orden del día. 

Señor Presidente. — Se va a votar la moción formulada por 
-el señor Senador Breña. 

(Se vota: Afirmativa). . 

— Tiene la palabra el señor Senador Haedo. 

Señor Haedo. — Era para hacer una moción similar a la que 
ha formulado el señor Senador Breña, considerando que corres-' 
ponde votar 3in mayor demora el monumento a Leonardo Olivera, 
puesto que es acto de pura justicia hacia ese hidalgo y patriota, 
arquetipo de la rebeldía oriental, que llenó de gloria a una de 
las páginas más importantes de la historia militar de la República, 
ya que Rincón, Sarandí y aún Ituzaingó, no pueden concebirse 
sin la acción fulgurante y bizarra de Leonardo Olivera con la con- 
quista de los baluartes de Santa Teresa. 

Era lo que deseaba manifestar en nombre del sector naciona- 
lista. 

(Apoyados). 

Señor Preside n te. — De modo que s e tratará este proyecto 
en primer término en la sesión de hoy. 

Léase. 

(Se lee): 

Señor Preside n te. — En ls 1 discusión general. 

— Se va a votar si se aprueba. 

(Se vota: Afirmativa). 



50 


AVELIN.O C.. BREÑA 


Señar Regules. — Formulo moción para que en la discusión 
particular se suprima la lectura de los artículos. 

(Apoyados). 

Señor Presidente. — Se va a votar si se aprueba la moción 
formulada. 

(Se vota: Afirmativa. 

En discusión el artículo l 9 . 

— Se va a votar si se aprueba. 

(Se vota: Afirmativa. 

En discusión el artículo 2° 

— Se va a votar si se aprueba. 

(Se vota: Afirmativa. 

El otro artículo es de orden. 

Queda aprobado el proyecto en primera discusión general y 
particular. 

Señor Haedo. — Formulo moción para que se suprima la se- 
gunda discusión. 

(Apoyados). 

Señor Preside n ie. — Se va a votar si se aprueba la moción 
formulada. 

(Se vota: Afirmativa. 

Queda sancionado el proyecto y se comunicará al Poder Eje- 
cutivo." 

* 

NUEVO PROYECTO DEL SENADOR BREÑA SOBRE PERSONAJES 

MALDONADENSES 

Tiempo después, siempre en el Senado de 1946, volvemos a 
insistir sobre estos nombre, y agregamos otros. En el Diario de 
Sesiones de ese año, se dice: 

El eñor Senador don Avelinó C. Breña, presenta con exposi- 
ción de motivos un proyecto de ley, por el cual se dá aiversos nom- 
bres a calles y caminos del Departamento de Maldonado. 

A la Comisión de Constitución y Legislación. 

(Los antecedentes son los siguientes): 

Artículo l 9 . — Dase los nombres siguientes a las calles y ca- 
minos del Departamento de Maldonado, que a continuación se 
indica: 

A) Leonardo Olivera, al trozo de Camino Carretero existente 
entre el kilómetro 106, unión del carretero que va a Portezuelo con 
el que va de Pan de Azúcar a Piriápolis hasta el Puente sobre el 
Arroyo del Potrero que vierte aguas de la Laguna del Sauce en 
el Río de la Plata; 



FRENTE AL BICENTENAR.IO DE MALDONADO 


51 


B) Antonio BologHa, al trozo de camino que pasando por la 
•granja de éste, en las inmediaciones del Cerro Pelado, va del Ca- 
rretero de Montevideo a Maldonado (almacén de Castro Garcíd), 
hasta encontrar el Carretero que va de Maldonado a Punta Balle- 
na; 

C) Enr ique G. Burnelt, a la calle 3 de Febrero de la Ciudad de 
Maldonado, que pasa por la casa de éste y termina en el carre- 
tero o rambla Claudio Williman; 

D) Anionio C amacho, a la calle Garzón; 

E) Antonio D. Lussich, al trozo de Camino Carretero que arran- 
ca del Puente del Arroyo Potrero, hasta la Avenida Artigas en la; 
ciudad de Maldonado; 

F) José Cavallo, al Carretero que parte de la Avenida Arti- 
gas y concluye en el Hotel de Las Delicias, en la playa del mis- 
ano nombre; 

G) Rodolio Rodríguez, a la calle San Carios; 

H) General Gervasio Burgueño, a la calle Montevideo; e 

I) Silvestre Umérez, a la calle Isla Gorriti. 

Avelino C. Breña 

EXPOSICION DE MOTIVOS DEL PROYECTO 
ANTERIORMENTE REFERIDO 

Este proyecto tiende a rendir homenaje a personalidades del 
Departamento de Maldonado que, por sus méritos y virtudes, y 
por su actuación en el Departamento se han hecho dignas de la 
consideración pública. Repetimos aquí, sobre algunos de esos Mal- 
donadenses, lo que allí expresamos: 

Leonardo Olivera es una figura relevante del escenario na- 
cional. Hijo de Maldonado, tué en las luchas por la Independen- 
cia, el señor del Este, como se le ha llamado, y, el alma aquí del mo- 
vimiento encabezado por Artigas y continuado luego por Lavalle- 
ja, Oribe y Rivera. Un libro precioso titulado Leonardo Olivera, 
el señor del Este, de César Pintos Diago, nos lo muestra como una 
figura realmente extraordinaria a la que Se le debe en gran parte, 
la independencia del país. Ese título, su vinculación, con Maldo- 
nado y sus posesiones en el Rincón que lleva su nombre, preci- 
samente extendidas sobre todo ese trozo de camino carretero, jus- 
tifican el homenaje que el País le debe y que en tal sentido pro- 
yectamos. 

Antonio Bologna. Fué, en Maldonado, el hombre que implan- 
tó, desarrolló e impuso la granja. Primero la organizó en sus pro- 



y> AVELINO C. BREÑA 


piedades, luego la organizó én las de cada uno de los hijos, y des- 
pués enseñó a quienes' quisieron ser granjeros, la forma de actuar. 
Gracias a él tiene Maldonado en materia granjera lo que las pla- 
yas del Este le reclaman. Fué don Antonio Bologna en ese y otro3 
sentidos uno de los hombres más progresistas de aquella región, 
y por' ello uno de los maldonadenses más queridos y admirados^ 
Justo es, pues que se le dé su nombre al trozo de camino que 
pasa por frente a su establecimientos. Es un honor que él merece 
y que todo Maldonado está de acuerdo en que se le debe discernir» 
Enrique G. Bumeit. — Era, como Bologna, uno d© los patriar- 
ca?, , de Maldonado. Fué Cónsul inglés en la capital fernandina^ 
salvó a Maldonado de- las arenas, con sus grandes plantaciones de 
pinos y eucaliptos cuando esos árbol© nada prometían y cuando- 
su cultivo era dificilísimo y por ende costoso. Bast© decir que en su 
Parque . debió insistir en más de una ocasión en plantar ocho o- 
diez veces los mismos árboles para que un día prendieran y cre- 
cieran. Para lograr, por ejemplo, la obtención de eucaliptos d© flo- 
res rojas que él trajo de Australia, tuvo que pasar, después 
de varios años de infructuosos intentos, por la acción de un in- 
cendio que al quemar las plantas hizo que estas revivieran. Los 
vientos, las arenas movedizas, y mismo la ignorancia de los pa- 
seantes destruían las plantaciones de Burnett, pero éste insistía. 
Un conocido Coronel de la Nación, muy amigo de Burnett, cada 
vez qu e pasaba por los médanos de éste le arrancaba y tiraba 
las frágiles plantitas de eucaliptos exclamando: "¡Pucha yuyos ge- 
diondos!" Hasta la Municipalidad que concedía terrenos arenosos 
a todos los solicitantes — hace treinta años nadie los quería — , le 
negaba a él esos terrenos por el sólo hecho de que estaba enca- 
prichado en hacerlos producir bosques. 

Fué, además, un guía apreciadísimo para la navegacción en 
el Río de la Plata en épocas en que Maldonado estaba casi inco- 
municdo — por la distancia y la falta de fáciles medios de comu- 
nicación — con la capital de la Repúblicas y con las otras ciu- 
dades. . 

, , Merece, como pocos, el homenaje recordatorio no sólo de Mal- 
dongdo, sino de todo el País. 

. ,i Antonio Camacho. Fué en su tiempo la primera personalidad 
dql Departamento. Inspector de Escuelas en Maldonado, orientó en 
tal forma la enseñanza primaria en él, que sus escuelas resultaron ser 
mencionadas más de una vez en los Anales de la Enseñanza Pri- 
maria; como modelos' en su género. Fué el orientador de una gene- 
ración que hizo época- y qu¿ reconocía en él las más excelsas vir- 



FRENTE AL BI CENTENAR] O DE MALDONADO 


55 


tudes del mentor intelectual, así como una extraórdiriária perso- 
nalidad de hombre, de ciencias y letras. Naturalista como Are-' 
chavaleta, fue amigo y consejero de éste: y tari' grande era su sa- 
biduría en lo que entonces, se llamaba Historia Natural,, que un 
-día Eduardo Acevedo, entonces Rector de la Universidad, al oiré.-’ 
cerle una cátedra en ésta, le dijo: "Me qustaná verlo en una po- 
lémica con Arechavaleta; tengo la ■ impresión dé " que v üsted sabe 
danto como él". . i 

En Maidonado, cuando no había profesores; ni bibliOtecás; ni 
profesionales, él, conjuntamente con José-Dodera y RÓdolfó Rodríguez, 
establecieron un centro de estudios gratuitos ,' 1 para 1 Wmar Profesó- 
Tes de Enseñanza Primaria con el fin -de suplir la 1 eScasez de éstos 
y de reemplazar a los maestros departamentales qué eran enton- 
ces los que dictaban la enseñanza. Fuera de las 'horas de; ofiól- .. 
na y de escuela, Camocho, Dodera y- . Rodríguez; prepararon ütiá 
brillante generación de maestros y maestras,^ qi#'- al Mr a ddr'-SüS 
pruebas o exámenes, a Montevideo, 1 despertaban ei- 'inteféé,.;de • íos 
examinadores por la hondura y la vastedad dq^tt^'conocimieíitoá. 

' En ese centro de estudios — absolutamente gratuito^-, Cama+ 
cho dictaba todas las materias que resültabañVái^l^§?--P : c r ra: Do- 
dera y Rodríguez, a la vez que dirigía á éstos.¡ 

Merece este insigne educacionista, profesor uniy^rs-|íario. y na- 
turalista, el homenaje que todo Maidonado quiere' |^diíl©-: 

Antonio D. Lussich. Todo el país conoce su nombre y estirña^Su- 
obra. Poeta nativista .escritor, hombre de empresas Náuticas, ' 
tadcr de árboles en las regiones antes inhospitalaria? convergirás 
hoy, gracia a sus esfuerzos y desvelos en lps 'máravillósos^bosqués 
de Punta Ballena y El Portezuelo, Don Antonio D. Lussich futé ,UQq, de 
los grandes valores del país y un caballero admirable a:- quien.- to- 
dos conocían y reverenciaban. 

Tuvo por Maidonado verdadera pasión' e hizo cuánto estuvo - 
en sus manos por su florecimeinto. ” ! 

Sus barcos fueron durante muchos años 'casi e.í único •'media 
de transpone entre Montevideo y Maidonado, y está demás decir 
que en ellos, los pobres nunca pagaron el transpórte. 

Al camino que proyectamos darle oficialmente su nombre,, ya 
ío designa con él todo Maidonado. 

losé Cavallo. Fué un soñador de grandes empresas. Vió eh 
Maidonado y en su puerto — cuando nadie antes creía ni en el 
uno ni en el otro — , lugares llamados a gran porvenir; y alzó en sus 
playas un gran Molino, en sus costas un valioso Muelle de embar- 
co y desembarco, y luego, en pleno funcionamiento su industria* 



K4 AVELINO C . BREÑA 

adquirió un lujoso Barco para el transporte de mercaderías y pa- 
sajeros entre Maldonado y Montevideo, al que lé puso ''Maldonado''-. 
Fundó, además, un gran Comercio en Maldonado y San Carlos. 

El presidente. Cuestas, el 98, le hizo construir por entre los are- 
.nales que llegaban' mismo hasta la ciudad, el carretero que es hoy 
hermosa avenida arbolada que une la ciudad con la Playa de Las- 
Delicias. En el Molino trabajaban gran cantidad de operarios, Ca- 
vallo les construyó viviendas y les suministraba a precio de coste 
sus productos que también, facilitaba en la misma forma a los po- 
bres de Maldonado. Fue uno de los primeros pioneros de la indus- 
tria molinera en la zona del Este, un gran señor y un caballero. 
Cracias a él se desarrolló en la zona rural de Maldonado la agri- 
cultura, en especial la triguera, que colocaba en su Molino cuan- 
to producía. Tiempos calamitosos para el país, hicieron fracasar su 
; empresa. Alejado del Departamento, Don losé Cavallo pasó sus 
¡ últimos r años f pobre y arruinado, pero con el corazón y la mente 
puestos en las playas del Este, en las que creyó como pocos. - 

Maldonado le debe este homenaje y es naturlal aue le ponga 
su, nombre al Camino que para él se construyó. 

Rodolfo Rodríguez, fué el compañero de Camocho, y de Do- 
dera en la Dirección de la Enseñanza Primaria en Maldonado y 
en el Centro de Estudios gratuitos para la formación de maestros 
} y maestras en -una época en que todo eso era difícil y costoso. 
Profesor liceal más tarde, sus cátedras se distinguieron por la sa- 
biduría y la competencia pedagógica del profesor que fué, ade- 
más, un caballero, y con Camocho y Dodera, un prestigioso plan- 
tador de árboles en los arenales desiertos de Maldonado. 

Ninguno de los nombres que dejo consignados levanta la más 
mínima resistencia. Todos, por el contrario, merecen y tienen el 
' culto reverencial d© la población fernandina que tuvo en ellos a 
sus más destacados exponentes. 

. El General Gervasio Burgueño, fué una destacadísima figura 
militar, de la cual la ciudad y el Departamento de Maldonado se 
enorgullecen. Fué para Maldonado un vecino estimadísimo, per- 
sonaje influyente y caballero sin tacha. Cuando en tiempos de 
Latorre y en la Jefatura del Coronel Giménez, sicarios de un cau- 
dillo enemigo? capitanejo de Pan de Azúcar, llegaron hasta la puer- 
ta de su casa para asesinarlo, la población de Maldondo se con- 
movió toda, y aún hoy allí se enseña al turista, la casa en la 
eme personalmente hizo frente a los asaltantes hiriendo a dos de 
ellos. La puerta de la casa muestra todavía el orificio de las ba- 



FRENTE AL BICENTENAR/O DE MALDONADO 


55 


las y las señales del esfuerzo hecho por las ancas de los caballos 
de los asaltantes para derribarla. Saltó el 4 pasador, s e quebró el 
maderamen de pino, pero no pudo ser derribada. De él, dice '-Tra- 
dición Blanca" (Año I, N 9 5, marzo de 1944), lo siguiente: "Nació 
en el Departamento de Canelones, el 19 de julio de 1810, siendo 
su padre el coronel Tomás Burgueño, que se cubriera de gloria eri 
los campos de Las Piedras, Sarandí e Ituzaingó. Siendo aún muy 
joven pidió una plaza en las filas del Batallón de Cívicos mere- 
ciendo el grado de. Alférez. Al producirse la invasión del Generql 
Oribe, Burgueño con Bemardino Olid, agitan los Departamentos 
de Maldonado, Rocha y Minas, plegándose de inmediato a aquel 
con un fuerte contingente d e 900 hombres. Desde 'entonces, esos 
dos jefes, se presentan unidos fraternalmente en todos los momen- 
tos de su vida. Fué ascendido a Teniente Coronel en 1843, acom- 
pañando a Oribe en el Cerrito, distinguiéndose por -su valor y por. 
■ la calidad de las misiones especiales que siempre llevó a cabo con 
feliz éxito. Peleó con denuedo en Corrales contra los legionario^ 
de Garibaldi, en Punta de la Sierra contra las avanzadas del Ge- 
neral Riveras y las tropas de Simón Martínez, habiendo sido, herido» 
luego en el asedio dé Maldonado, mientras' integraba con Befhar- 
dino Olid y bajo el mando del General JuanBarrios-una fuerza vo- 
lante. Batióse con las fuerzas de Venancio Flores, junto a los mu- 
ros de Montevideo, y, vencedor en la lucha, garantió y respetó 
la vida de los prisioneros. Incorporado Urquiza al ejército sitia- 
dor, confié la vanguardia a Burgueño y Olid; en, la terrible batalla 
de India Muerta, ellos dos fueron los que iniciaron el ataque con 
una carga heroica contrariando las órdenes del general en jefe que 
temía el empuje de Rivera. En 1846, estando sitiado Rivera en Mal- 
donado, Burgueño solicitó de su jefe el permiso . necesario para 
auxiliar con víveres a su antiguo amigo en las circunstancias crí- 
ticas porque atravesaba, lo que no le impedía cumplir con lealtad 
sus deberes de Militar en los sangrientos combates contra el propio 
Rivera. Celebrada la paz en 1851, Burgueño fué designado Co- 
mandante Militar de Maldonado y Minas, cargo que desempeña- 
ba cuando se produjo la revolución de César Díaz. Al ocurrir el 
episodio final de dicha revolución en Paso de Quinteros, Burgueño 
y Olid, interpusieron su influencia para evitar los fusilamientos dis- 
puestos, logrando salvar la vida de José Cándido Bus tomante, Ma- 
nuel Pagóla, Juan Manuel de la Sierra, Pedro Saa, Feliciano Gon- 
zález, Coronel Isidro Carrión, Comandante Evia, Capitán Eusebio 
Latorre, Ciriaco Burgos, Pedro Zás, Mauricio Zaballa, Celestino Za- 
mora, Antonio Pedemonte, Miguel Antuña, Clodomiro Lezama, 



TO 


' ’ AVE LINO C. BREÑA 


'Ellis y otros. Ascendido a Coronel en 1855, íué nombrado jefe po- 
lítico de Maldonado, .donde realizó una administración ejemplar. 

Bajo el Gobierno de Berro, íué nombrado Jefe de Estado Mayor 
del Ejército en. campaña, e intervino en los combates ae Pastoreo, 
Pedernal, Don Esteban y Paso del Soldado, producidos en la guerra 
de Flores. Iniciada la revolución de Aparicio, y encontrémose prq- 
so en Montevideo, logró evadirse y llegar a Buenos Aires; desde 
allí partió para desembarcar en el Buceo incorporándos al ejér- 
cito blanco.. Mandó la vanguardia del general Muniz, en la ba- 
talla deí Sauce y luego ocupó el puesto de Jefe del Estado Maydfi 
hasta la paz de abril del 72. Fué en aquella época cuando el ge- 
neral Osorio mandó ofrecer al Coronel Burgueño el auxilio de la 
gente que tenía a sus órdenes, con tal de que los revolucionarios, en 
caso de vencer, cedieran el puerto de la Coronilla, y una parte 
de nuestro territorio a la dinastía de los Braganzas, recibiendo 
de Burgueño . el Indignado rechazo de tai proposición. Terminada 
la guerra, se retiró a su hogar, hasta la revolución Tricolor, de la 
que formó parte. Concluida ésta, íué nombrado Jefe de Policía de 
Canelones, a cuya iniciativa se debe el actual edificio que ocupa 
la Jefatura e Intendencia de dicho Departamento. Ocupó también 
el cargo de Comandante Militar de Canelones, y San José. En 1890, 
integró como Vocal, el 2° Directorio, del Partido. Y ese mismo año 
fué ascendido a General d© Brigada. En el año 1892 fué nombrado 
Ministro del Superior Tribunal Militar, cargo que ocupaba a su fa- 
llecimiento, ocurrido el 24 de setiembre de 1900. Innumerables do- 
cumentos expedidos por el Gobierno de Pereyra, por el Ministro An- 
tonio de las Carreras, por el Ministro José M. Montero (hijo), y por 
los Generales Ignacio Oribe, José Brito del Pino y Andrés A. Gó- 
mez, demuestran cómo supo cumplir con sus deberes, este extra- 
ordinario servidor. 

El Profesor Silvestre Umérez, no sólo fué un gran maestro, en 
la Enseñanza Primaria y director, por concurso de la célebre Es- 
cuela Ramírez, de la ciudad de Maldonado, sino también un gran 
profesor de Secundaria en Maldonado, primero, y en Montevideo, 
después. Los primeros profesionales universitarios salidos de la 
ciudad de Maldonado, fueron sus discípulos y se puede decir que 
gracias a los estudios de agrimensor y de ingeniero, que Umérez 
había realizado en España y a los de maestro de tercér grado que 
hizo en Montevideo, ■ se pudo pensar en Maldonado, en preparar 
— desde luego gratuitamente — , a aquellos alumnos más aventa- 
jados, que como Fernando Rebolledo, Angel Cuervo, Servando Mier 



FRENTE AL BI CENTENARIO DE MALDONADO 


: 5? 


"Velázquez, Antonio Fígoli, etc./ hicieron allí, con Umérez, Benedetti 
<C amacho y otros, sus primeros cursos de Secundaria para luego 
«actuar con brillo en el país cómo profesionales de la medicina". 

OTROS ILUSTRES MALDONADENSES QUE ESPERAN EL 
HOMENAJE FERNANDINO 

Pascual Gaitas, Mauricio Litman, Laureano Alonsopérez y 
José Pizomo Scarone, están entre los ilustres, Maldonadenses, su- 
pérstites, los tres primeros. Pero los cuatro viven en el corazón del 
pueblo Maldonadense y hacen vibrar sus fibras. No se puede afir- 
mar que los cuatro son inmensos. La primacía en el desarrollo lle- 
no de luchas y dificultades de la nu|va gran Ciudad Balnearia 
que está al Norte,, Noreste y Noroeste de Punta del Este, s s le de- 
be a Don Pascual Gattás. Por lo que ha hecho merecería al igual 
que Burnett, Lussich, y Piria, un monumento. Un día; el Barrio pun- 
taesteño de La Pastora se llamará Barrio Pascual Gaitas, y lle- 
vará con orgullo ese nombre. Otro día se le dará el nombre 
de Mauricio Litman al Barrio Pai n e Beachs o al Cante GrilL Lo 
mismo se hará con los Barrios de San Rafael a los que se les de- 
nominará Laureano Alonsopérez y José Pizzorn© Scarone. 

Otros personajes, igualmente destacados, deben completar esa 
enumeración, dada a la ligera, frente a un Rcrdiomicrófono ante el 
•que, como hemos dicho, ni s e puede titubear ni se puede detener a 
pensar, y ni se puede revisar páginas o consultar libros para hacer 
la enumeración perfecta. 

En nuestro libro SEMBLANZAS MALDONADENSES, irán todos, 
con su respectiva semblanza. 

A Antonio Camocho que ya tiene su calle én la Ciudad, le con- 
sagramos en el Senado otro Proyecto, cuyo articulado y Exposi- 
ción de Motivos, reproducimos a continuación. 

TROYECTO DEL SENADOR AVELINO C. BREÑA, POR EL CUAL SE 
DA EL NOMBRE DE ANTONIO CAMACHO A UNA ESCUELA DEL 
DEPARTAMENTO DE MALDONADO 

Art. 1. — El Consejo Nacional de Instrucción Primaria y Nor- 
mal, dará el nombre de Antonio Camacho a una de las Escuelas 
•de la Ciudad de San Carlos ,en el Departamento de Maldonado. 

Art. 2. — Comuniqúese, etc. 

Montevideo, mayo 13 de 1946 


Avelino C. Breña 



BREÑA 


A V E L I N O C . 


EXPOSICION DE MOTIVOS 

Días pasados presenté al Senado un proyecto por el cual sa 
daba a diversas calles de la ciudad de Maldonado nombres de dis- 
tinguidas personalidades que actuaron en ella, algunas en las es- 
feras públicas y otras en las actividades privadas. Entre esos nom- 
bres figuraba el del sabio Don Antonio Camacho quien en el De- 
partamento de Maldonado desempeñó durante muchos años la 
Inspección de Escuelas. 

.Fupdgndo aquel- .proyecto en esta parte, decía yo: ANTO- 
NIO CAMACHO, fue en su tiempo la primera personalidad del 
Departamento. Inspector de Escuelas en él, orientó en tal for- 
ma la enseñanza primaria, que sus escuelas resultaron ser 
mencionadas más de una vez en los Anales de la Enseñanza 
Primaria, como modelos en su género. Fué el orientador de 
una generación que hizo época y que reconocía en él las más 
excelsas virtudes del mentor intelectual, así como una extraordi- 
naria personalidad de hombre de ciencias y letras. Naturalista co- 
mo Arechavaleta, fué amigo y consejero de éste y tan grande era 
su sabiduría en lo que entonces se llamaba Historia Natural, que 
un día Eduardo Acevedo, entonces Rector de la Universidad, al 
ofrecerle una cátedra en ésta, le dijo: "Me gustaría verlo en una 
.polémica con Arechavaleta; tengo la impresión de que usted sabe 
tanto como él". 

En Maldonado, cuando no había ni profesores, ni bibliotecas, 
ni profesionales, él, losé Dodera y Rodoflo Rodríguez establecieron 
un centro de estudios gratuito, para formar Profesores de enseñan- 
za primaria con el fin de suplir la escasez de éstos y de reemplazar 
a los maestros departamentales que eran entonces los que dicta- 
ban la enseñanza. Fuera de las horas de oficina y de escuela, Ca- 
macho, Dodera, y Rodríguez, prepararon una brillante generación 
de maestros y maestras, que al ir a dar sus pruebas o exámenes, 
a Montevideo, despertaban el interés de los examinadores por la 
hondura y la vastedad de sus conocimientos. 

En ese centro de estudios — absolutamente gratuitos — , Cama- 
cho dictaba todas la materias que resultaban difíciles para Dode- 
ra y Rodríguez, a la vez que dirigía a éstos. 

Merece este insigne educacionista, profesor universitario y na- 
turalista, el homenaje que todo Maldonado quiere rendirle". 

Hoy he sabido que la Junta Departamental de Maldonado, 
recogiendo esa idea por la que vengo bregando desde hace mu- 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO m 


chos crños, ha resuelto darle* ese nombre a la continuación, hacia 
el mar, de la calle José Dodera. 

No entro a considerar la elección de calle hecha por la Junta 
de Maldonado. En aquel proyecto yo había propuesto otra calle 
que considero más propia en una ciudad en que no había necesi- 
dad de retacear el cursa de una de sus calles a la denominación 
qu’e se le había dado. 

Pero como la resolución está dictada, pienso que por el mo- 
hiento no hay porque modificar las cosas. 

Considero, en cambio, que Maldonado — más el Departamento 
que la cápítal del mismo — , debe extender su homenaje a este gran 
director escolar al que debe mucho, no sólo en cuanto a la efec- 
tividad de la labor directiva educacional e instructiva que realizó, 
sino también en lo qu e respecta a su desarrollo intelectual. Ese 
homenaje puede y debe ser el d e darle su nombre a una Escuela 
de la principal d e las ciudades Maldonadenses: San Carlos. Así 
lo proyecto, seguro de que el Parlamento querrá honrar en esa for- 
ma a quien honró como pocos al departamento de Maldonado. 

Montevideo, mayo 13 d e 1946. Avelino C. Breña 

OTROS MALDONADENSES QUE TAMBIEN DEBEN 
SER RECORDADOS 

Pero hay otros muchos personajes Maldonadenses dignos del 
nomenclátor de las calles, etc., de la Ciudad o del Departamento, 
a quienes debemos rendir el homenaje de nuestra gratitud: 

A José Pedro Ramírez, Representante en 1874, por Maldonado, 
y fundador de la Escuela Ramírez, para la cual dió sus dietas, y 
luego costeó de Su peculio particular la conclusión del edificio que 
todavía . tenemos aquí y mostramos como un orgullo de la Ciudad 
y del Departamento; a Heradio C. Fajardo, insigne hijo de San 
Carlos, y en su tiempo uno de los más afamados poetas urugua- 
yos; a Avelino Estades, otro gran poeta carolino; a Eugenio Pérez 
Aquino, nuestro querido bardo, lleno de amor a inspiración por los 
seres y las cosas de Maldonado: Senador por nuestro Departamen- 
to, y Periodista durante toda su vida, cuya pluma ágil y gallarda 
llenó las páginas de la prensa local dejándonos en ellas recuerdos 
memorables; a Américo Pintos Márquez, gran historiador maldona- 
dense; a Ruperto Fernández, que siendo Presidente de la Junta E. Ad- 
ministrativa, y Oficial Primero de la Jefatura, en 1873, se desvivió 
por el progreso y el engrandecimiento de Maldonado; fundó el pri- 



<•0 AVELINO C. BREÑA ) 

mer periódico de Maldonado, su primer Biblioteca y su primer Mu- 
seo; fué en 1881, Diputado por Maldonado, y era una mentalidad, 
digna de ser puesta en parangón con las más destacadas de aque- 
"lia época de grandes escritores, periodistas e historiadores. "El De- , 
partamento "fué un periódico considerado por la prensa capitali-i 
na como uno de los más importantes del Interior — sino el más im- 
portante — , y por la de la Capital, un gran órgano periodístico, cu- ; 
yes editoriales eran comentados con frecuencia- en los diarios Mon-í 
tevideanos; a Elias L. Devicenzi, que en el periodismo, en la Bi- 
blioteca y en el Museo, de Maldonado, constituía el binomio con 
Ruperto Fernández. Como éste, Devincenzi fué todo un personaje, 
cuyos estudios estadísticos eran citados como ejemplares, en Mon- 
tevideo; a Braulio de Nava, que durante una larga decena de años, 
fué director de su periódico semanal "El Conciliador", y que era el ti- 
po perfecto del gran señor; a Alcides de María, que fué Oficial 1° de 
la Jefatura y redactor de "El Conciliador", y que dejó una gran 
opinión de sus talentos y sus virtudes en el Maldonado de fines 
del siglo pasado; a Ventura Alegre, ya con recuerdo en la Nomen- 
clatura de calles de la Ciudad; a. Elanislao Qonzález, que fué, todo 
un personaje en el Maldonado de principios de siglo, y a quien por 
nuestra iniciativa — o mejor- dicho, por nuestra propaganda perio- 
dística—, se le recordó dándole su nombre a nuestro 'ya célebre 
Bosque Municipal; a Pedro Risso, que encendió y mantuvo vivo, 
durante muchos años y con gran sacrificio, el prestigio de Balnea- 
rio de Salud, de Punta del Este; a Carlos Seijo. que fué de los pri- 
meros en escribir sobre San Carlos — de donde era oriundo — , y 
sobre Maldonado, destacándose por sus investigaciones históricas: 
y por sus magistrales descriciones de hombres y cosas del Depar- 
tamento, así como por su producción pictórica qu= haría honor a 
cualquier artista; al Dr. Ernesto Seijo, que nos dejó, juntó a un norm 
bre esclarecido, un Loreley que es un monumento geográfico, y dentro:! 
de él un Museo de cosas históricas que valen mucho por lo que sig- 
nifican; a Julián O. Miranda, fernandmo ilustre, qua fué uno do los j 
grandes personajes de la época, cuya obra histórica, literaria y poé- ' 
tica, se inspiró siempre en seres y cosas de Maldonado; a Manuel Z. : 
Delgado, que fué un gran señor y quien nos dió el primer Centro So- 
cial; a Manuel Rivero, que fué un gran caballero y un gran profe- 
sional; a Silverio Acosta Viera y a Orosmán Acosla Viera, que con. 
Eugenio Pérez Aquino fueron brillantes poetas maldonadenses, co- 
mo lo son Raúl Montañés y María Amalia Paez Núñez, Ludbiana 
y la Sra. de Orosco, entre otros; a Anacleto Dufor y Alvarez, que 
fué un ilustre jurisconsulto y un eximio periodista; a Antonio Mu- 



FRENTE AI- BICENTENARIO DE MALDONADO f,I 


ncc, a María Cuello de Maquiavello, a Florentina Deíferrari de Cuer- 
vo. a Carolina Savoia, a Clotilde Burgueño, a Palmira Carbone, y a 
Avelina Borda que con Silvestre Umérez, fueron de los grandes 
Maestros de fines del Siglo XIX y principios del XX; a Fra^isco Bo- 
nilla. que fue en Pan de Azúcar uno de los primeros y más afa- 
mados Vitivinicultores, cuando eso era en Uruguay apenas un sue- 
ño previsto por Francisco Aguilar, y luego realizado por Federico 
yidiela, y otros, e ntre quienes hay que destacar a Franciscg Piria; 
á éste, que fue un apasionado por' Maldonado; que escribió libros 
sobre sus cosas, y que fundó un Balneario famoso en América, y 
junto a él un Pueblo llamado a tener gran esplendor; al Filántropo 
Alvar iza, de San Carlos, que dejó allí, en vida que e3 cuando re- 
sulta más difícil — y bien caro que la costó, en su vejez — , su es- 
pléndido Hospital; a Gonzalo Acosta Viera, gran Maestro, gran Pro- 
fesor liceal, gran periodista, director y redactor de más d e un 
periódico maldonadense; gran caballero y gran lingüista cuyas 
opiniones en materia lexicográfica son dignas d e un Gómez Marín. 

¿Y cómo olvidar a Pedro Podestá, el gran Vicario de la inau- 
guración del nuevo Templo, extraordinaria figura sacerdotal y po- 
lítica del Departamento, afamado orador sagrado, Poeta, periodis- 
ta, escritor, Vicepresidente repetidas veces de la Junta Económico 
Administrativa, Presidente otras tantas de la Comisión Departa- 
mental de Instrucción Primaria y alma de la conclusión del Tem- 
plo y de su alhajamiento? ¿ Y al gran Arzobispo Mons. Mariano 
Soler, ilustre carolino, cumbre intelectual en su tiempo, de las. más 
afamadas de América, periodista, escritor, historiador, legislador y 
sabio de primerísimo orden, a quien el célebre Pontífice León. XIII 
discernió su representación en determinado acto internacional, des- 
tacándolo así por sobre todos los grandes eclesiásticos de aquel 
tiempo? 

, a í uan J° s © Muñoz, Melchor R. Maurente y Casimiro Xi- 
menez. que fueron junto con los grandes personajes Justo R. Pelayo 

I G ® rzón - la fI °r Y nata de los Jefes Políticos y de Policía 

de Maldonado? 


Y al Pr. Román Bergalli, el Médico filántropo y probo 
enamorado d e nuestra Ciudad, que completó con Don Antonio Qa-' 

mn Ch en Y lr?FÍ T R° de ? a el ?™ p0 de Proíeso ^s que aquí funda- 
, en la Escuela Ramírez, el Liceo gratuito de Maldonado para 

mar y enviar a Montevideo alumnos universitarios? Médico de 

Dl n li Q ! 1 d0 'T Miembr0 de la Junta E - Administrativa y de la 
Comisión D. d e Instrucción Primaria, además de ser un sabio fué. 



c . 


BREÑA 


;? A V E L I N O 


un gran plantador de árboles; a Juan B. Servante, el primer Ge- 
rente del Banco de la República en nuestra. Ciudad; Diputado por 
el Departamento, y un gran maldonadense que permanentemente 
actuó desesperándose por hacer algo útil por Maldonado y sus hi- 
jos; al escritor y conferencista Juan Pedro Ortega, que con los Her- 
manos Bonilla, Sancho y Compañía, fueron los maestros de la agri- 
cultura que no logró extenderse y permanecer no obstante los sa- 
crificios de los Sansinena con su gran Regente o Administrador 
al frente, por cien factores distingos no siempre atribuíbles a los mal- 
donadenses, entre los cuales corresponde anotar el empobrecimien- 
to del País por obra de los Partidos Políticos que durante más de 
medio siglo — el mejor medio siglo de su historia — , lo mantuvieron 
en la guerra civil, en el motín reiterado, y en la dictadura legali- 
zada o no,- pero al fin dictadura civil o militar que en todo, y en 
especial en la industria y el comercio, mantenía la indecisión y el 
sobresalto. 

A la Escuela de Pan de Azúcar hay que ponerle el nombre del 
Dr. Juan Antonio Magariños Cervantes, que fué quien logró que 
ella se creara al discutirse en 1868 el Presupuesto; y a otras de 
esa población hay que ponerles los nombres de Gregorio Gutiérrez 
y Palmira Carbone, que fueron el alma de todas ellas. ¿Y cómo ol- 
vidar el nombre del Maestro Manuel B. Miranda, que se puede de- 
cir rotó por casi todas las Escuelas del Departamento, dándole a 
Pan de Azúcar, como se lo dieron Francisco Piria, los Hermanos Bo- 
nilla y los señores Sancho y Compañía, lo mejor de su extraordi- 
naria vida? Y en esta enumeración de grandes figuras de Pan 
de Azúcar no se puede dejar de recordar — aunque ya lo haya si- 
do por el Pueblo Pandeazuquense, al fundador del Pueblo, don Fé- 
lix Lizarza, fundador y alma del mismo, ni a Mons. Jacinto Vera que 
en misión por Maldonado, San Carlos y Pan de Azúcar, dejó en ese 
Pueblo la vida, en un cuarto de Hotel, todavía venerado; ni a tres 
figuras del ambiente intelectual de dicho Pueblo, qu s son glorias de 
la literatura uruguaya con resonancias en toda América: Ricar- 
do Tell Figueredo, Alvaro Figu.eredo y Ricardo Leonel Figueredo; 
ni a los afamados maestros José Joaquín Goicoechea y Héctor N. 
Goicoechea, que descollaron como pocos en la enseñanza magiste- 
rial y que como pocos, aún hoy, reciben en cuanto se los vé o se 
los oye, el homenaje admirativo de alumnos, profesionales o no, y 
del pueblo de Maldonado entero que sabe conservar en su corazón 
•el recuerdo emocionado de sus grandes benefactores, y la nece- 
sidad espiritual de gritarlo a su paso. ¿Y al Dr. Eusebio Gerona, Mé- 
■sdico y Juez de Paz, Jefe o ascendiente de muy numerosa familia d& 



frente AL BICENTENARTO DE MALDONADO 63 


■grandes personajes; y al Escribano Héctor A. Gerona, Ministro del, 
Interior y de Relaciones Exteriores, codificador, orador y conferen- 
cista; y al Escribano Orliz Ballardo, distinguido historiador y gran 
Pandeazuquense , y al Dr. Humberto Colistro, gran Médico, y a Don 
Juan Oiyartaguerre, gran profesional y caballero; y a Félix Núñez. 
etc., etc. 

Y repito qu e dejo citados sólo algunos grandes nombres; pero 
■que no omito a ninguno ¡oh dulcísima vanidad de querer hacer las 
cosas bien! en mi libro SEMBLANZAS MALDONADENSES. 

XA CONCURRENCIA DE LAS POBLACIONES DEL DEPARTAMENTO 
A LA CELEBRACION DEL BICENTENARIO 

Porque así lo quiere Radio Maldonado, volvemos a ocuparnos 
hoy del Bicentenario de la Ciudad fernandina y del Bicentenario 
do todo el Departamento. Vale la pena insistir sobre ésto porque 
parece que aún no ha sido bien comprendido; y si lo ha sido, no 
parece que ni en Maldonado, ni en San Carlos, ni en Punta del 
Este, ni en Pan de Azúcar, ni en Aiguá, ni en Piriápolis, Solís, José 
Ignacio, Garzón, etc., se le haya dado la importancia que el he- 
cho en sí tiene en todo el Departamento y por ende, en cada una 
de esas regiones. ¿Qué aceptando tal criterio, habría que compren- 
der a Rocha, y hasta al hoy Departamento de Lavalleja? ¡Pues 
claro que sí! ¿Y qué inconveniente hay en- ello? Desde luego nin- 
guno: l 9 ) porque las cosas son como son; y 2 °) porque cuando a 
cada región le llegue el momento de una conmemoración espe- 
cífica, de una solemnización de carácter pueblerino, diríamos, hco- 
brá que vincular las dos fechas: la primitiva, que tiene ese ca- 
rácter genérico a que aludimos, y la circunstancial, que tendrá 
mna vinculación específica. 

De la clara comprensión de aquella protasis y de esta apó- 
dasis, debe salir un más claro sentido de lo que vamos a conme- 
morar, o de lo que ya estamos conmemorando, porque algo — no 
muy acertado, o con no mucho sentido — , se hizo a fines del año 
pasado en Punta Ballena, y porque estamos ya por celebrar: la 
reconstrucción o restauración del viejo y querido Molino y Ata- 
hona o Tahona, de Velázquez, primero, y luego de FossemaUe y 
de ZanonL al correr del tiempo, y la inauguración d© la Escuela 
de Roger Balet, que esas dos construcciones sí, tanto la una como 
la otra, son cosas propias para una celebración con gloria y honor 
■de un hecho tan fundamental en la vida de Maldonado como lo 
ss la celebración de su Bicentenario. 

Y entonces, si las cosas son como nosotros creemos y deci- 



mos, hay que pensar que cada población del Departamento, con- 
curra con algo particular, sea realizado o practicado en su propio 1 
solar o en el nuestro, pero de adhesión al hecho Bicentenario, nues- 
tro pero también de ellas. Algo, es una expresión amplísima, una 
indeterminación en la que cab e lo mucho o lo poco, lo valioso o 
lo mísero. El costo, aquí no preocupa. Lo que vale, lo que inte- 
resa, es la adhesión: la forma contentiva de la substancia. Que- 
remos que en esa conmemoración esté Maldonado entero, no con 
banquetes o beberajes — que eso es cosa vieja, pasada de moda, 
sin sentido y hasta denigrante — , sino con algo efectivo para el Pue- 
blo, que al fin y a la postre, es el que nos preocupa y para el 
que todos trabajamos en una u otra forma, ya que el Pueblo es 
la Patria. Hay que vincular, no disgregar; unir, no separar, y dar 
en todo un sentido de igualdad y de traternidad que está en la 
esencia del hecho bicentenario que vamos a conmemorar. 

San Carlos, por ejemplo, puede y debe ofrecerle algo nueva 
al Bicentenario. ¿Algo qué? Pues, un edificio público, una Aveni- 
da que podría denominarse Bicentenario de Maldonado, un Mo- 
numento a Abreu, o a Pérez del Puerto, etc., etc. Lo mismo deci- 
mos de Punta del Este, Pan de Azúcar, etc. 

Para estas cosas nunca es tarde. Nosotros, a veces, casi so- 
bre las cosas, hemos conseguido la realización de algo que en ver- 
dad era necesario.' Un - discurso nuestro, en el Senado, determinó 
la rápida ejecución de una obra que interesaba al Departamento. 
Veámoslo. Lo tomamos del Diario de Sesiones del Senado del 15 de 
noviembre de 1^44. 

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL Sr. SENADOR BREÑA. CON 
MOTIVO DE UN IMPORTANTE PROYECTO DE LA INTENDENCIA 
MUNICIPAL DE MALDONADO. SOBRE CAMINOS EN P. DEL ESTE 

Sr. Breña: Pido la palabra. Faltan muy pocas sesiones den- 
tro del actual período ordinario, y es de presumir que en las ex- 
traordinarias que se celebre, no se vaya a tratar sino asuntos de 
gran urgencia. 

Hay, sin embago, un asunto que yo creo que es bastante ur- 
gente como para que sea tratado antes de que el Parlamento en- 
tre en receso. 

Se me ha informado que fué elevado a la Asamblea General 
un proyecto de la Intendencia Municipal de Maldonado, destina- 
do a obtener que la Caja de Ahorro Postal conceda un nuevo prés- 
tamo de $ 180.000.00, con el interés del 5 y medio por ciento anual, 
y una amortización mínima acumulativa del uno por ciento anual 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


65 


destinado a la reconstrucción d e la carretera que parte de Pine 
Beach, del camino que une a Maldonado con Punta del Este, y con- 
duce hasta el Parque Municipal Estanislao González. 

Se trata, señor Presidente, de un camino en las adyacencias 
del Balneario Punta del Este. 

Digo nuevo préstamo, porque en el fondo viene a ser una am- 
pliación del de $ 412.000.00 que ias leyes de 16 de diciembre de 
1938 y de 16 de octubre de 1941, autorizaron con destino a la cons- 
trucción de una red de veinte y tantos kilómetros de carreteras en 
la parte sur de la ciudad de Maldonado. 

Esos primitivos préstamos fueron invertidos totalmente en los 
diversos caminos de hormigón que todos los señores Senadores ha- 
brán tenido la ocasión de recorrer en sus viajes por aquella pri- 
vilegiada región de nuestro país. 

El servicio de interés y amortización de ese préstame de 
$400.000.00, según se me ha informado, se realiza con toda regu- 
laridad, tanto que el producido que se obtiene actualmente, permi- 
tirá cancelar ese préstamo con bastante anticipación al tiempo que 
se había previsto. 

Es evidente, señor Presidente, que la aplicación de ese prés- 
tamo está transiormando aquella hermosa pero todavía estéril zo- 
na en un verdadero jardín marítimo. Punta del Este, es ya uno de 
los grandes balnearios del mundo y tal vez el más hermoso. No 
creo exagerar al hacer esta afirmación, porque los conozco a to- 
dos, y en verdad, comparándolos con el nuestro, nunca he en- 
contrado, ni’ siquiera en el Brasil, nada que lo pueda superar. 

La península, las islas, las distintas playas, el bosque, habi- 
tado y transitado, el Parque Estanislao González, el arroyo Mal- 
donado destinado a ser una maravilla turística y ya un espléndi- 
do sitio de recreo; la ciudad de Maldonaso con sus monumentos 
históricos y sus bellezas panorámicas; Punta Ballena, Bosque Lus- 
sich, la ciudad de San Carlos, el Placer, La Barra, Manantiales, la 
red de carreteras que unen entre sí esos puntos de gran interés para 
el turista, hacen de Punta del Este un lugar que ya no es sólo de 
veraneo sino también de solaz, durante las otras épocas del año. 
Todo cuanto por esa privilegiada región de nuestra República, ha- 
gamos, pues, estará bien hecho. Todo cuanto facilitemos su de- 
sarrollo, resultará en evidente beneficio, del engrandecimiento del 
país. 

En este momento, señor Presidente, Punta del Este necesita 
con urgencia perfeccionar sus carreteras de hormigón, ampliándo- 
las con pistas para jinetes y para ciclistas, y arborizándolas con- 



C6 


A VELINO 


C . 


BREÑA 


venientemente; y de modo perentorio, necesita reconstruir ese tro- 
zo de camino a que me he referido, que se encuentra realmente 
en malas condiciones, en situación, casi intransitable, y que uni- 
rá, por entre bosques preciosos, a Punta del Este con ese Parque 
Estanislao González, conocido por "El Bosque", que desde hace 
años es obligado sitio de recreo en las tardes estivales. 

Ese trozo de camino carretero — lo conocen todo;? los señores 
Senadores — , es hermoso, pero está intransitable. Hace años que 
se le viene remendando, pero eso hoy no basta. Requiere no sólo 
que se reforme su pavimento, sino que se le amplíe y se le adose 
una pista para jinetes y otra para ciclistas, a fin de que el trán- 
sito diferenciado resulte con la propiedad que corresponde a vías 
de comunicación de esa naturaleza. La financiación está bien es- 
tudiada: tan bien, que promete que ese préstamo de $ 180.000.00, 
se cancelará, como el anterior, en menos tiempo del convenido, 
porque las entradas así lo permiten y el interés es módico, inferior 
al de los préstamos primitivos. 

Todos .los señores Senadores han tenido ocasión de confirmar 
las manifestaciones que estoy haciendo, porque seguramente en 
sus viajes a Punta del Este, no han dejado de visitar el hermoso 
Parque Municipal que está unido a Punta del Este por la carretera 
que se trata de reformar, adosándole pistas para ciclistas y para 
jinetes. * 

Para este nuevo préstamo, está en el expediente respectivo el 
informe favorable del Tribunal de Cuentas, el también informe fa- 
vorable de la Caja prestamista, y el consiguiente de la Junta De- 
partamental de Maldonado. Con eso, quedan contempladas las 
disposiciones constitucionales y legales: el artículo 256 de la Cons- 
titución y el numeral 6 del artículo 19 de la ley de Gobiernos De- 
partamentales. 

No hay, en- el informe del Tribunal de Cuentas, y en el de la 
Junta de Maldonado, sino pequeñísimas modificaciones, que estoy 
sguro que la Cámara de Diputados, donde radica en este momen- 
to el proyecto, las obviará con gran facilidad, porque con esas mo- 
dificaciones está de acuerdo la propia Intendencia de Maldonado. 

Existe, además, verdadero interés de otro orden, de orden so- 
cial, diré, en que esos trabajos se comiencen cuanto antes, de in- 
mediato si es posible. La estación veraniega se nos vine encima. 
Probablemente, este año se hará sentir intensamente con bastante 
anticipación a otros años. El turismo, en especial el extranjero que 
debemos procurar, atraer y afincar, tiene que sentirse incómodo’ 
con ese obligado camino casi totalmente intransitable. 



FRENTE AL BICENTENARTO DE MALDONADO 


6T 


Además, en Punta del Este, como todos los Sres. Senadores 
saben, existen una gran cantidad de obreros dedicados a la cons- 
trucción. En estos momentos, se construye alrededor de un cente- 
nar de casas en Maldonado y sus adyacencias, en las que esos 
obreros trabajan. Pero todas esas construcciones que se realizan 
en las playas del Departamento de Maldonado, están organizadas 
de tal manera, que los trabajos terminan generalmente en el mes 
de enero, porque los propietarios quieren tener sus casas dispo- 
nibles para habitarlas, aprovechando así la estación veraniega. 

Ese personal, en número de varios centenares, que se ocupa 
en dichas construcciones, queda generalmente todos los años en 
el mes de diciembre, sin trabajo, y el que se realizará en esta ca- 
rretera, permitiría a esa gente que tiene que vivir y, por consi- 
guiente, que comer, pagar su alquiler y realizar otros gastos nece- 
sarios, continuar — durante los meses del verano en que el traba- 
jo en las construcciones se paraliza — , con ocupación facilitándose- 
le así, su medio de vida. 

Ese trozo carretero, que ya cuenta con gran cantidad de años, 
está en condiciones realmente intransitables no solamente para 
vehículos, sino también para ciclistas y peatones. Tiene el incorb 
veniente de que el bosque ya ha extendido su ramazón sobre el ca- 
mino y hace entonces, más estrecha aún, si cabe, la senda por la 
cual se transita. 

La Intendencia Municipal de Maldonado, con muy buen senti- 
do, ha proyectado ampliar ese trozo de camino, reformando ia pis- 
ta actual que quedará como central, y agregándole a los costados 
una pista para ciclistas y otra para jinetes. 

Claro está, que se trata de un trabajo de gran importancia, que 
totalmente no se puede realizar en la estación veraniega que ya 
3stá muy cercana; pero se puede comenzar a realizar algunos tra- 
bajos sin que se interrumpa el tránsito de esa vía forzosa y casi 
obligada para el turismo de Punta del Este. En la estación inver- 
nal se podría continuar con el perfeccionamiento de ese camino, 
en la forma que lo ha proyectado la Intendencia de Maldonado. 

Sí, como he dicho, señor Presidente, con la afluencia de turis- 
tas cesa el trabajo en las obras de construcción, de Punta del Este, 
hay que crear nuevo trabajo. En estos momentos se están termi- 
nando numerosos edificios en toda la zona comprendida entre Pun- 
ta Ballena, la ciudad de Maldonado y la costa atlántica de uno 
Y otro lado del Arroyo Maldonado. El personal que en ellos tra- 
baja va a quedar sin ocupación, durante el verano, y por ende, 
.sin medios de vida para sus hogares, en toda esa estación, Y eso 



A VELINO 


C. 


BREÑA 


«* 

no puede ni debe ser. Tenemos que proporcionarle otro trabajo su- 
plementario. Mientras los pudientes pasearán su privilegiada situa- 
ción económica por las costas del Este, los trabajadores no ten- 
drán ni siquiera el pan para llevar a sus hogares. No es ésto sen- 
siblería. Siempre ha ocurrido así en Punta del Este. La llegada deF. 
turismo, la afluencia de bañistas, significa para los obreros que en- 
toda esa zona trabajaron durante el año, su privación de trabajo_ 
Quedan sin él, hasta que comienza la estación invernal en la que 
recién se dá principio a las nuevas construcciones que vuelven a _ 
ocuparlos. Eso no puede continuar así, repito. Es un régimen de 
trabajo desquiciador que es preciso encausar reglamentándolo. Se 
trata de centenares de obreros que representan miles de personas- 
en el desamparo por falta de una política adecuada, o de una re- 
glamentación que permita al obrero de la construcción tener per- 
manentemente su trabajo normal asegurado, sin recargos y sin la- 
gunas. 

Ese trabajo se lo conquista el obrero por su sola acción. Lo me- 
nos que debe hacer el Estado es velar para reglamentario en forma- 
de que se desarrolle normalmente, y d e que, si es posible, no le faite- 
en ningún momento del año. 

Pafa resolver el problema en esta ocasión, habría que dar rá- 
pida sanción al proyecto de ley, que me ocupa. Las obras a rea- 
lizar comenzarían, entre una y otra cosa, a mediados de diciembre.. 
Se haría por este año, sólo la pista para vehículos, y durante 
el verano se trabajaría, para no molestar al turismo, en las otras dos 
pistas. 

Para otro año habría que pensar en reglamentar las construc- 
ciones fijando por ejemplo plazos de iniciación de las mismas y 
otras cosas por el estilo para que el personal de la construcción 
no se sienta desamparado y sin trabajo durante los meses de pla- 
yas. Esa reglamentación puede, en gran parte, dictarla la Inten- 
dencia de Maldonado, a la que sé bien inspirada y activa. 

El proyecto, vino primeramente al Senado y pasó después a la: 
Cámara de Diputados. Hace alrededor de un mes que está en esa - 
Tama del Cuerpo Legislativo y no sé, no obstante la urgencia del 
mismo, que se haya tomado todavía medidas para su pronto des- 
pacho. 

Yo rogaría a la Presidencia, que se sirviera interesarse ante La- 
Cámara de Diputados, para que ese proyecto tuviera el más rápida 
-ctndamiento posible, a fin de que antes de entrar en receso el Par- 
lamento, s.e pueda considerar por aquél y por este Cuerpo. 

Era lo que deseaba expresar. 



FRENTE AL BICENTENARlO DE MALDONADO 


t» 


Señor Presidente: ¿El señor Senador desea que pase la versión, 
taquigráfica de sus palabras a la Cámara de Diputados? 

Señor Breña: Sí, Señor Presidente. Hago moción en ese sentido. 

(Apoyado). 

Señor Presidente: Se vá a votar la moción del señor Senador 
Breña. 

(Se vota: Aíirmativa). 

Otro discurso del Senador Breña sobre otro Camino de Punta del Este 

Otro camino necesario, fue de inmediato hermoseado, a raíz de 
•un llamado de atención nuestro. 

En el Senado de 1946, al ocuparnos de otras obras públicas dei 
Departamento de Maldonado, dijimos: 

"El tercer punto a que quería referirme se relaciona con la am- 
pliación del camino carretero que une a la localidad de Punta del 
Este con el famoso paseo turístico conocido por Bosque Municipal 
y denominado Parque Estanislao González. 

Ya el año pasado tuve ocasión de referirme a un proyecto de 
la Intendencia de Maldonado que me pareció venía muy bien es- 
tudiado y financiado, para lograr que ese trozo que hoy resulta: 
•casi intransitable, tuviera pistas de ciclistas, de jinetes, y enjardina- 
dos, facilitando así el tráfico y el tránsito. 

Señor BatUe Pacheco; Ese camino ha sido arreglado. 

Señor Breña: El camino ha sido arreglado nada más que en lo 
■que se relaciona con el pavimento primitivo, pero no ha sido ensan- 
chado, ni ha sido realizado el proyecto de enjardinado y de pistas, 
que presentó la Intendencia de Maldonado. El proyecto está en la 
Cámara de Representantes: la financiación me pareció, entonces» 
que era de facilísima realización. 

La financiación que se dió a los otros caminos que se constru- 
yeron por entre los arenales, dió un resultado tal que en vez d© los 
veinte años qu© se había previsto para la recuperación del ca- 
pital y los intereses que su construcción demandó, hoy, transcu- 
rridos apenas seis años ya casi está el capital amortizado. Eso me 
permite pensar, también, que esa financiación propuesta para es- 
ta ampliación o mejoramiento de ese trozo de verdadera importan- 
cia que existe entre Punta del Este y el Bosque Municipal, será: 
también bien realizada, y amortizado el capital que en ella se em- 
pleará, en muy pocos años. Como es un asunto que también se re- 
laciona con el Ministerio de Obras Públicas, ruego al señor Minis- 
tro d© Obras Públicas tenga en cuenta mis palabras". 



70 


AVELINO C. BREÑA 


MALDONADO Y SU RAMBLA COSTERA 

En el arreglo de la Rambla Costera, tiene ‘el Comité un motiva 
de gestión rápida y eficaz. Se va a hormigonar, sin necesidad, el 
tramo primitivo de la Rambla. Y como es, más angosto que el nue- 
vo, quedará un adefesio. Sin embargo se ha dejado de lado no obs- 
tante nuestra propaganda realizada en el diario Punía del Este, el 
arreglo de muretes, veredas y cordones en esa Rambla. El Comité 
debiera interesarse por la suspensión del cambio de afirmado y por 
la rápida construcción de las aceras a uno y otro lado de ambas 
Ramblas, de los cordones pertinentes y de los muros. Se ofrecería., 
con ello, al Bicentenccrio, una obra magnífica 

En marzo de 1946 nos referimos a ella desde el Senado. Enton- 
ces dijimos: 

"Deseo referirme por separado a tres asuntos que se relacionan 
con el Ministerio de Obras Públicas, y como se encuentra presento 
el señor Ministro del ramo, me voy a permitir solicitarle quiera con- 
sagrarle la mayor atención posible. Uno de ellos se relaciona con 
el trozo de carretera, que existe entre la playa Las Delicias y Punta 
del Este. Por ley del 24 de diciembre de 1944, se resolvió ampliar 
y ensanchar ese trozo de camino, porque las necesidades turísticas 
lo exigían y porque en dicho trozo se originaron más de una vez si- 
tuaciones difíciles per el intenso tránsito y el intenso tráfico que 
por allí se realiza. Por esa ley se destinó la cantidad de $ 200.000 
para ensanche y enjardinado, para pistas para ciclistas y para ji- 
netes, etc., pero al realizarse los estudios y al pensarse en la ini- 
ciación de los trabajos, las autoridades del ramo se dieron cuenta 
de que la cantidad votada, y aún acrecida de pesos 50.000 de im- 
previstos, no alcanzaba para la totalidad de las obras y entonces 
se resolvió construir trozos de más o menos las tres cuartas partes 
de los que se habían tenido en cuenta én el primer momento. Eso 
tiene el inconveniente de que seguramente no se va a realizar el 
trozo definitivo por mucho tiempo, causándole a playas importantes 
de Maldonado ingentes perjuicios. La playa de Las Delicias, que es 
una de las más hermosas de la zona Este del Departamento, se ha 
visto privada desde hace muchos años del concurso del Estado para 
que ella alcanzara el éxito y el perfeccionamiento que su bondad 
exigiría. Si este trozo d e ensanche de carretera se va a limitar has- 
ta una de las diagonales que unen a Maldonado con la carretera 
i que va a Punta del Este, el resto difícilmente se va a realizar. En 
el vecindario de Maldonado y en el de Punta del Este existe una 
t verdadera preocupación por ese pequeña trozo que tal vez será de 
¡dos kilómetros que quedaría sin ensanche y que se podría pavi- 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


71 


mentar con una cantidad que no alcanzaría en ningún caso a los 
$ 100.000, según los datos que se me ha proporcionado, cantidad 
exigua que bien vale la pena que el Estado la tenga en cuenta para 
cuando se trate el presupuesto, o por medio de una- ley especial, 
que aporte esos recursos a fin de que la obra se realice en su to- 
talidad. 

Deseo que la versión taquigráfica de mis palabras pase al se- 
ñor Ministro de Obras Públicas y le ruego a este Secretario de Es- 
tado que le consagre la consideración debida." 

EL MUELLE DE LAS DELICIAS 

Otra obra que Maldonado reclama — y que hasta tiene vincula- 
ción con su historia — , es el arreglo defintiivo del Muelle de Las De- 
licias. Es el que queda de la media docena que antes hubo; es uno 
de los pocos motivos de turismo de todas las estaciones, que tiene 
e intenta fomentar Maldonqdo; y es una obra a la que ya el Minis- 
terio de Obras Públicas, a nuestro pedido desde el Senado y la Pren 
sa, le consagró su concurso". — 1 

En 1946 volvimos a referirnos a él enról Senado. Dijimos entonces: 

"En esa playa de Las Delicias hay un muelle que fue construi- 
do por un particular de gran empresa, el señor José Cavallo. Ese 
muelle que está frente al mar abierto, varias veces ha sido destrui- 
do parcialmente por las tempestades oceánicas. En vida del señor 
Cavallo, cuando él tenía allí su gran Molino, la reconstrucción se 
hizo por él mismo, con sus recursos; y en más de una ocasión tam- 
bién se efectuó con recursos que nosotros proporcionamos. Ultima- 
mente el Estado realizó con ese muelle obras de mucha importan- 
cia, pero no fueron efectuadas con el criterio que la posición del 
mismo frente al mar abierto habría exigido en los técnicos; ej_ma- 
deramen, en lugar de colocarse enfrentando las olas, se colocó 
en sentido inverso, y eso facilitó el trabajó de destrucción. Ese mue- 
lle, hace algunos meses, fué destruido en una parte importante. No 
sé a cuanto puede ascender la reconstrucción, pero creo que no se- 
ría nunca una cantidad que excediera de dos o tres mil pesos, su- 
ma exigua si se tiene en cuenta que éste es un muelle de interés 
para los turistas y además ,de interés y de vida para una cantidad 
de pescadores que hacen del mismo el lugar de su empresa. Es tan 
visitado y solicitado este muelle por los turistas, que diariamente, 
desde Punta del Este van a pescar gran cantidad de personas ,y 
semanalmente van expresamente de Montevideo, a efectuar allí sus 
reuniones y sus trabajos de pesca, decenas de turistas. 

Yo le ruego al señor Ministro de Obras Públicas, que sé que 



•22 


AVELINO C. BREÑA 


ya se ha interesado por la reconstrucción, que tenga en cuenta mis 
palabras que son no solamente las de un Senador e hijo de Mal- 
donado, sino también en este caso, la expresión, el pensar y el sen- 
tir de toda la población de la ciudad de Maldonado. 

Con las obras realizadas por los Técnicos del Estado, se resolvió 
jpor fin y en definitiva! el problema de la estabilidad del Muelle 
aún frente a los mayores temporales. Lo que hay que hacer, ahora, 
es concluirlo; vale decir: encabezarlo — obra de muy poco costo — ,- 
arrancar los peligrosos parales de hierro, sueltos que quedaron allí 
por obra de la destrucción de los temporales de pasadas épocas 
— también obra de escaso costo — ; colocarle la escalera de la pun- 
ta del Muelle que hace muchos años un temporal se llevó — que 
debe estar cerca — ; y la escalera de subida al Muelle, y por último 
ponerle las Barandas que faltan. 

Esa es obra que el Comité — con s,u autoridad — , debe empe- 
ñarse para que se haga, de inmediato. Es obra que llamará la aten- 
ción; que Maldonado necesita; que costará poco, y que puede ter- 
minarse para las fiestas del Bicentenario. 

MALDONADO Y EL MUSEO VOLANTE 
Sería una obra digna del Bicentenario. 

En 1946, presentamos en el Senado el siguiente Proyecto. que 
tornamos del Diario de Sesiones. Dice así: 

"El referido señor Senador, presenta con exposición de motivos 
un proyecto de ley, por el que se crea el Instituto del Museo Volan- 
te sobre medios de transporte propio, dstinado a recorrer constante 
y permanentemente el país, en función de una enseñanza objetiva. 

A la Comisión de Instrucción Pública. 

El Proyecto y exposición de motivos son los siguientes: PRO- 
YECTO DE LEY: 

Artículo 1° — El Ministerio de Instrucción Pública organizará 
sobre medios de transporte automotrices, propios, una muestra de 
"Museo Volante", destinada a ser exhibida en todos los núcleos de 
población esparcidos en la República. 

Art. 2° — El "Museo Volante" constará de varias salas, todas 
ellas orientadas más que a hacer conocer valores artísticos, cien- 
tíficos o literarios, a desarrollar el espíritu de trabajo .en el hombre 
y la mujer campesinos, haciéndolos, más interesados en su labor 
diaria y más hacendosos; a elevar su nivel profesional, cultural y 
social; a facilitarles medios y formas de aprendizaje diario; a des- 
pertar vocaciones, aptitudes, voluntad de perfeccionamiento en sí 
mismos y en lo que realizan, etc. 



FRENTE AL BICENTENAR] O DE MALDONADO 73 

Art. 3 9 — Como expresión del contenido del artículo anterior, 
el "Museo Volante" llevará permanentemente en sus recorridos, un 
cuerpo de profesionales especializados en las industrias agropecua- 
rias, y en aquellas manufactureras que sea conveniente fomentar 
-en la campaña. Enseñarán a construir sus viviendas, de piedra o 
de ladrillo, con techo de paja, pisos de portland, d e colores, made- 
ras de eucalito o de montes naturales, pozo suficiente de agua po- 
table junto a la cocina o dentro de ella, jardines, huertas, galpones, 
muebles toscos, ropas, piezas de montar, camas, colchones, cubre- 
camas, alfombras, vasijas de arcilla cocida y de lata, hilados de 
lana y algodón, trabajos con esos hilados, diversificación' y pre- 
parados de alimentos, etc., etc. 

Árt. 4 9 — El "Museo Volante" se detendrá en los centros po- 
blados de las zonas rurales, todo el tiempo que considere conve- 
niente, y anunciará, con la debida antelación, su visita a aquellos 
lugares en los que los pobladores no estén agrupados en pueblos, 
permaneciendo también allí, el tiempo que considere necesario 
para la efectivización de su magisterio, social. 

Art. 5 9 — El Ministerio de Instrucción Pública constituirá con 
les Inspectores de Escuela y los Profesores de Escuela, jubilados, 
que deseen prestar su concurso a esta cruzada social del "Museo 
Volante", un Centro de Cultura Agraria, destinado a orientar y a 
asesorar cuanto con el "Museo Volante" se relacione. 

Art. 6 9 — Destínase a la organización del "Museo Volante", y 
a su permanente financiación y funcionamiento, un fondo de un 
.millón de pesos, que se formará así: 


A) Una contribución del Banco de Seguros del 

ÍEstado, por una sola vez de 200. C00 pesos $ 200.000 

B) Una idem del Bco. de la Repúb., de " 200.000 

C) " " A.N.C.A.P., de " 200.000 

D) " " ' Banco Hipotecario " 200.000 

E) " " " Frigorífico Mac., de " 50.000 

• •E) " " de la Municip. de Montevideo .. " 50.000 

G) " " " las Municipalidades de los li- 
torales e interior, en conjunto, de " 100.000 


$ 1.000.000 

Art. 7 9 — El "Museo Volante" proporcionará a quienes lo so- 
liciten, a precio de costo que procurará por todos los medios sea 
el más bajo posible, todos aquellos útiles, herramientas, semillas. 



74 


AVELINO 


C . 


BREÑA 


plantas y demás cosas que sean necesarios para cualquier perfec- 
cionamiento industrial que el modesto poblador del campo desee 
implantar. 

Y prestigiará ante las instituciones de crédito del país, la con- 
cesión de créditos a aquellas personas qu e deseando establecer 
alguna industria manufacturera, cultivo no común, etc., haya de- 
mostrado condiciones para su implantación. 

Art. 8° — El Poder Ejecutivo reglamentará la presente ley. 

Montevideo, octubre 10 de 1946. Avelino C. Breña". 

EXPOSICION DE MOTIVOS: Este proyecto no necesita mucha 
fundamentación: se fundamenta sólo. 

La población de las ciudades de los litorales, y de un modo es- 
pecial, la de las zonas rurales, necesita que el Estado realice, cuan- 
to antes, dos obras fundamentales: le eleve su nivel cultural, ge- 
neral, y le proporcione trabajo estimulador. 

Esa población que hasta hoy ha vivido vegetando, ya no quie- 
re continuar así, Se siente fracasada, entorpecida, decepcionada, 
sin voluntad, sin horizontes, sin energías. 

Consecuencia de eso es ese fantástico fenómeno de una cen- 
tralización en nuestra capital, que ha hecho de ésta un ejemplo úni- 
co de macrocéfalismo excepcionql. 

Más trabajo y trabajo alentador. Nuestra juventud, tanto de 
las poblaciones como de las zonas rurales, cuando ha ido a la es- 
cuela y ha cursado todos sus estudios, sale con aspiraciones que en 
el medio en que actúa no puede realizar, ya joorque le es hostil f/a 
porque no tiene medios, ni orientadores. 

Este proyecto le dá todo eso. Despertará en todos, hombres y 
mujeres, jóvenes y viejos, patronos y empleados, un ansia de su- 
peración, de ser y de hacer algo más, de mejorar su vida, de pro- 
ducir más y con medios más perfectos, de ensayar vuelos en el 
trabajo y en la producción, de diversificar ésta, etc., etc. 

Cuando un profesor enseñe a hacer un lazo, una carona, un co- 
jinillo, un par de riendas, herramientas, útiles de trabajo, ladrillos, 
piezas de arcilla y de lata con simples recipientes, muebles con 
maderas de montes, cojinillos con simples cueros de consumo o 
de epidemia, hilados con las lanas de los cueros de consumo o de 
epidemia — por la que al productor no se le paga nada o casi nada — ,- 
ponchos y cobertores con esos hilados caseros, colchas con pieles 
d e animales silvestres; etc., etc., todos los espectadores saldrán en- 
sayando algo; y si ese profesor, en lecciones sucesivas se apresta 
a continuar la enseñanza a aquellos que se anoten para un curso 



75* 


FRENTE AL BICENTENARJO DE MALDONADO 


de tres, cuatro o cinco días, ios resultados tendrán que ser indu- 
dablemente apreciables. 

Hay que partir del punto de vista de que en el campo se hace 
poco y se trabaja mal, porque nadie se ha ocupado de una efectiva 
enseñanza, propia de es e medio. 

El "Museo Volante", mientras no se enfrente al problema de la 
enseñanza industrial en las escuelas (o mientras no se haga efec- 
tivo), y aún después ae ello, llenará un vacío cuya existencia todos 
reconocemos. 

Ya es extraordinario lo que se ha venido logrando con esos 
"Museos Volantes" sobre vías férreas, que concibió y realizó el alto 
espíritu intelectual del Ingeniero Otamendi, aunque ya en 1874 fué 
idea de los hombres de entonces. 

El recuerdo de esas exposiciones, permanece vivo en todos 
aquellos que a ellas asistieron. 

Pero eso no basta. Eso bastará para las poblaciones a las que 
llega el ferrocarril. 

Pero hay que hacer algo por aquellas otras pequeñas y humil- 
des, distribuidas a lo lejos de las líneas ferrocarrileras y para los 
dispersos pobladores de las zonas rurales que son, tal vez, los más 
necesitados de sugerencias de producción, para la explotación de 
sus propios establecimientos. 

Si está suficientemente constatado el fenómeno, a) de la dis- 
minución del número de los establecimientos rurales y b) de la dis- 
minución alarmante de la producción rural, hay que procurar por 
todos los medios, darle a la población campesina lo que ella nece- 
sita para que se sienta cómoda en el medio hostil en quo actúa. 

Uno de esos medios lo proporcionará la acción orientadora y 
tenaz de estos "Museos Volantes" en los que yo témto creo y de 
los que mucho espero. 

Y es tan simpático, para todos, que su financiación proyecta- 
da tengo la certeza de que no será resistida. 

Montevideo, octubre 10 de 1946. Avelino C. Breña". 

NUEVAMENTE SOBRE LA FORMA DE ACTUAR DEL COMITE 

xambién en nuestras dos pasadas radioconversaciones, nos re- 
ferimos a la obra actuante o visible, del Comité del Bicentenario, 
Y dijimos y repetimos allí, que no obstante la solvencia moral de 
sus componentes, continúa sin exteriorizarse ni en la Radio, ni en la 
Prensa, ni en la Tribuna, ni e n los Salones. En éstos, lo que s e oye 
a menudo, por Miembros de ella y por personas extrañas a ella, 



AVELINO C . 


BREÑA 


7 ^ 


es que no se mueve, que no logra reunirse, que no hace nada. Y 
■aún más: que existe en ella un espíritu de decepción, de inconfor- 
midad, de desaliento, de reconvención y de amargura, que sobre- 
pasa. todo comentario. Dicen que se dice que nadie colabora, que na- 
die ayuda, que nadie se preocupa y que a Mal donado hay que dar- 
le... .no sé qué, en vez de Fiestas conmemorativas. 

Aún cuando el concepto parece muy exagerado, en verdad ni 
la Autoridad comunal — en este caso el Concejo Departamental y 
la Junta, por que ambos tienen la obligación de actuar a esta al- 
tura del año — ; ni la propia Comisión, han encarado la celebra- 
ción del Bicen tenorio con la atención y la decisión qu© el caso re- 
quiere. Si en realidad la Comisión se sintiera fracasada e impo- 
tente para llevar adelante su obra, entonces no le quedaría sino, 
rápidamente, un camino: el de presentar renuncia colectiva, o des- 
integrarse, con renuncias particulares, fundando una, o las otras, 
enérgicamente, pára salvarr esponsabilidades. Pero eso hay que 
hacerlo, sin dolor y sin pena. Hay que hacerlo sin excitacio- 
nes, d e inmediato, para así dejar en libertad de acción al ejecu- 
tivo municipal sobre el cual debe actuar ya rápidamente y sin con- 
templaciones, el cuerpo deliberativo municipal, principal y sin duda 
único gran responsable de la mala conducción conque, sea por lo 
•que fuere, están siendo llevados los trabajos de la celebración del 
Bipentenario. La Municipalidad, así, se vería enfrentada a una res- 
ponsabilidad inmensa, de esas que recoge la Historia para proyec- 
tarla como signo de incapacidad y de impotencia, ante los futuras 
generaciones. Y no es que seamos ni pesimistas ni escépticos. * 
Nos sentimos muy Jejos de ser demoledores: no está eso ni en 
nuestro espíritu, ni en nuestra acción. Si alguna divisa simple nos pu- 
diera corresponder, sería "¡Arriba! ¡Adelante!". Creemos en el ser 
humano, hombre o mujer, como expresión de una economía divina 
•en la que está, en la que debe estar, el progreso, el engrandeci- 
miento, la victoria. Y por eso estamos iejos, en estos y otros co- 
mentarios, periodísticos y radiales sobre Maldonado y sus cosas, de 
.revivir y representar aquel espíritu de la tradición romana, incle- 
mente y sanguinario o incomprensivo y arrebatador, que Julio Có- 
sa y Catón diversifican: el uno cuando busca la paz en la cle- 
mencia y en la dulzura, y el otro cuando no concediendo en nin- 
gún terreno nada, crea una doctrina inflexible y fría que le hará 
.preferir el suicidio a la compasión del vencedor. Nosotros quere- 
mos que se haga algo, que se luche por algo, que se obtenga algo. 
Hermanos, decía San Agustín Clemente, con arrebatos que pare- 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


77 


cían de San Pablo: combatamos, sabiendo que la batalla es inmi- 
nente y que la victoria es nuestra. 

Queremc* para el Comité, y para cada uno de sus Miembros... 
sean los actúales o los venideros, esa manera de actuar o de ha- 
cer una reálización, a que se refiere Littró hablando de la obra de 
arte, o del arte mismo, qu e es una forma de expresión; o esa rea- 
lización del ideal, o esa practicidad de lo teórico, o esa habilidad, 
de lo práctico, que nos abaja de nuestra incomprensión y de nues- 
tro orgullo y nos hace actuar realizando el aforismo de que quien 
no avanza retrocede, o el de que si no se intenta vencer, se está 
vencido. Somos como Rodó, enamorados de la acción y del porve- 
nir, pero de esos enamorados que, conocen y veneran el pasada 
sin desasirse del presente; y que como el autor de Motivos de Pro- 
teo toma hechos Y' hombres, orientaciones y teorías, y sin desvir- 
tuarlos, les saca lo que tienen de bueno y los proyecta sobre un 
porvenir mejor en el que creemos y por el que luchamos. Como 
Rodó, pensamos que todo está en nosotros, y qu= ninguno de nos- 
otros, en ningún caso, agotará el pozo del alma constantemente lleno 
y abierto a las perspectivas de un infinito cada día mayor. ¿Por- 
qué por lo tanto, entregarnos ante los primeros obstáculos, ante 
los primeros fracasos? Hércules llamaba trabajos a sus hazañas,, 
y todos los días procuraba, aún en las derrotas, realizar nuevos. 
¿Cómo pues, dentro y fuera del Comité, esperar que se nos dé todo, 
y gritar, como se grita dentro de él, que de Maldonado no se 
puede esperar nada para realizar el milagro de la conmemora- 
ción? Para la Comisión, frente a la Comisión, recogemos esta gran 
inquietud y adoctrinamos esta gran esperanza: perseverar, actuar, 
organizar, reconstruir, luchar, vencer... ^ 

Hay, como lo dice el poeta, un vestigio de ensueño, un atisbo > 
de pensamiento, un principio de acción y una seguridad de triun- 
fo, en cada esfuerzo de la voluntad dirigido hacia la consecución 
del ideal. Esa energía que todos llevamos dentro de nosotros mis- 
mos y que en el espíritu de Ariel fecunda cuanto toca, desarrolla, 
como quiere Rodó, la plenitud de nuestro ser y nos proyecta, co- 
mo un haz d© luz que todo lo aclara y lo ilumina, sobre el pano- 
rama con que soñamos y al que aspiramos. Pensamiento en ac- 
ción, es frecuentemente ideal realizado, ha dicho alguien. Meta ra- 
cional a que aspira una voluntad realizadora, es meta alcanzada, 
deb e haberlo dicho otro. ¿Por qué, pues, Elbio Rivero, Juan Serra 
Tur, Fray Agatángel, y tantos otros espíritus superiores de la Co- 
misión del Bicentenario, se han de entregar en las primeras, y han 



AVELINO C. 


BREÑA 


de producirnos una decepción que significa, al mismo tiempo, para 
ellos una derrota? 

LA MAS EFECTIVA FORMA DE CONMEMORACION BICENTENARI^ 

Y ahora, volviendo del pensamiento a los hechos, un concepto 
que ya nosotros enunciamos en la primera y segunda radioconver- 
sación: En el. Bicentenario hay une conmemoración, vale decir: una 
recordación. Pero como el hecho es de tanto relumbrón y de tan- 
comentada exaltación, tiene, o debe tener, una especial trascenden- 
cia. Hay, pues, que aprovecharla, para sacarle a Pueblo, Autori- 
dad Comunal, Gobierno Nacional y Parlamento, las obras que Mal- 
donado necesita y reclama desde hace años, para que de una vez 
— y siquiera en ésto — -, deje de ser la "salva paupertas", la pobreza 
cruel, de que nos habla Fabricio; y de la histórica Capital, no siem- 
pre bien comprendida por los de arriba ni siempre bien presentada 
por los de abajo, se pueda decir lasque dijo Allarragarray de Pelle- 
grini, repitiendo la frase d e Enrique de Valois: "No creíafnos que 
fuera tan grande! 

MALDONADO Y EL MONUMENTO A LOS CHARRUAS 

La raza extinguida pero no domeñada; la que pisó primero que 
ninguna otra, estas costas; o la que en ella se formó por parejas 
escapadas de otras tribus que bien pudieron ser los Pre Incas o 
los Pre Mayas, debe ser recordada de un modo particular entre nos- 
otros, como ya io ha sido en otras partes, con un Monumento que 
la presente a las generaciones actuales y futuras, tal como vivió 
en nuestras Playas y en nuestros Bosques, y tal como la tenemos 
plasmada en nuestra Historia y en nuestra Epopeya Indígena por 
el verbo inflamado del máximo Poeta uruguayo, Juan Zorrilla de 
San Martín. 

OTROS MONUMENTOS 

Tenemos que levantar un Monumento a Díaz de Solís, el Descu- 
bridor v deí Río de la Plata, y el primer hombre Blanco que posó aquí 
sus plantas. Debimos haberlo hecho para el Bicentenario tendiéndo- 
nos en línea de batalla hasta conseguirlo. Eso debió haberse hecho 
antes, aunque puede hacerse ahora o después. También reclaman su 
Monumento José Joaquín de Viana, el fundador, y Enrique G. Bur- 
nett, el arboricultor, los tres en nuestra Ciudad; Agustín Abreu y 
sus bravos capitanes José Martínez y José Moreno, en los alrededo- 
res de San Carlos, donde cayeron los dos primeros, asumiendo el 
mando el tercero, para no dejar caer indefensa a la Villa, en la ba- 



7Í> 


FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


talla que Españoles, Carolinos y Maldonadenses libraron en 1806, 
cuando invadieron los Ingleses de Pophan, y después de apoderar- 
se de Maldonado marcharon sobre San Carlos; y el Pbro. Amone- 
do, que fué el coloso de su tiempo y la encarnación del espíritu 
autonómico de su tiempo hasta hoy conservado y latente entre 
los Carolinos; Francisco Piria, en Piriápolis y Antonio Lussich, en 
Punta Ballena; Mariano Soler en San Carlos y Pedro Podestá en 
Maldonado. 

CANCHAS DE DEPORTES, CAMPOS DE AVIACION Y CENTROS 

HIPICOS 

• 

Todo eso lo tenemos en ambas ciudades: la íernandina y la ca- 
rlina; y en las que están por ser ciudades: Punta del Este, Pan de 
Azúcar y Pirápolis. Y lo que aún no ha cobradp cuerpo definitivo, 
está por cobrarlo: el Centro Hípico, por ejemplo. Hay que ir a él 
perqué se quiera o no, es una institución reclamada por el Turis- 
mo nacional e internacional que lo complace y significa progreso. 
Las Canchas de Deportes y los Campos de Aviación, tienen ya prin- 
cipio de realización en todos los centros rurales. Algunas ya son 
entidades formidables, que nos honran. Otros están luchando por 
imponerse. 

TEATROS CUBIERTOS Y TEATROS AL AIRE LIBRE 

Ya tenemos los primeros. El Teatro Progreso, de San Carlos, 
es un obra magnífica que honra a los Carolinos. Falta el de Mal- 
donado reemplazado por salones de Clubes, que no son ni suficien 
temente grandes ni suficientemente cómodos para tal destino. Hay 
que hacerlo. ¿Cómo? Como se hacen todas las obras, comenzán- 
dolas y luego poniéndoles el hombro; como está haciendo, desde 
hace años, el regio Club Deportivo de' Maldonado, ya en conclu- 
sión, y como ha comenzado a hacerlo el no menos importante Club 
Urú. 

RECONSTRUCCIONES QUE DEBEN EFECTUARSE EN LOS 
MONUMENTOS HISTORICOS DE MALDONADO 

Como toda conmemoración involucra una reconstrucción, sea 
mental o material, en ésta del Bicentenario hay que efectuar re- 
construcciones de construcciones históricas: Reconstrucción del 

Cuartel de Blandengues, o de Dragones, y de lae Baterías de la 
Guerra Grande; Reconstrucción de las Baterías Españolas de toda 
la costa de la Bahía, desde Punta del Este a Punta Ballena, y de 
las de la Isla Gorriti, para lo cual el Comité debe procurar que se- 
haga efectivo el decreto que manda devolver los Cañones indebi- 



AVELINO C 


BREÑA 


J>0 


damente trasladados a la Fortaleza de Santa Teresa, en la que es- 
tán sobrando muchos de ellos; Restauración de los Templos de las- 
cudades de Maldonado y San Carlos; erección de monolitos, o le 
qu e fuere, en los lugares donde fué la Batalla de San Carlos con- 
tra las tropas invasoras inglesas, y dond e cayeron los valientes 
Jefes de la resistencia, Capitanes Abreu y Moran; creación del Mu- 
seo Marítimo en la casa de don Enrique G. Burnett; oficialización 
de los Museos Mazzoni y Seijo, en los lugares en que actualmente 
existen, previa adquisición, en uno y otro caso, de los respectivos 
inmuebles; apertura de los subterráneos de las calles 25 d© Mayo 
y 18 de Julio, correspondientes al Cuartel de Blandengues; colcca- 
cón de Placas de bronce llamativas, en todos los lugares históri- 
cos, o panorámicos, o por alguna particularidad, monumentales; 
denominación de las calles y lugares de la Ciudad de Maldonado 
y sus alrededores, > ajustada a los acontecimientos históricos, o a 
la destacada personalidad de ilustres maldonadenses; Recontruc- 
ción o Restauración de la Cachimba — o Pozo del Rey como primi- 
tivamente se le llamó — ; este Pozo o Cachimba o manantial, es otro 
de los Monumentos Departamentales, específicamente fernandinos, 
que debe merecer la atención del Comité. Desde el Diario "Punta 
del Este", ya más de una vez nos referimos a ella. Está en un es- 
tado de abandono impresionante, pero es de fácil restauración. Y 
hay que restaurarla. A ella s© ha venido asomando el Maldonado de 
dos siglos de existencia, y en eila el Bicentenario debe ver a uno 
de los Monumentos más típicos de nuestra Historia 

LA PROTECCION NACIONAL O LEGAL DE NUESTROS 

MONUMENTOS 

En nuestras obras El Código de lo Monumental, y Justificación 
y Comentarios del Código de lo Mo n umental, consagramos a este 
tópico cuanto el mundo está reclamando desde hace más de me- • 
dio siglo a los turistas, para preservar lo monumental, y defini- 
mos qué es lo que debe entenderse por este calificativo, y qué 
cosas comprende. Desde luego comprende todos los edificios his- 
tóricos. 

Aquí sólo intreesa expresar que el Comité debe apresurarse a' 
obtener del Parlamento una ley que declare bienes privados pro- 
tegidos por el Estado, todos los que tengan carácter museístico e 
histórico, existentes en el Departamento de Maldonado, o fuera de 
él en poder de particulares, siempre que se refieran a cosas del 
'mismo o hayan sido substraídos de él. 

Hay que salvar algunas construcciones que nos quedan y hay 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


81 


que inventariar todo lo de valor histórico que existe dentro y fuera 
del Departamento, pertencient e a él. Mazzoni — ¡cuándo no debía 
ser él!—, ha venido luchando como un león, desde hace decenas 
de años, para ubicar, restaurar, inventariar, etc., lo que se sabe 
donde está y en poder de quien existen tantos recuerdos del Mal- 
donado antiguo. Claro está que el eminente Profesor, con sólo esa 
preocupación llevada constantemente al libro, ha afirmado esos re- 
cuerdos en poder de quienes los poseen, y en cierto sentido los ha 
inmovilizado. Pero eso, con ser mucho, no basta. Hay que inven- 
tariarlos, ponerlos bajo la tutela del Legislador, y vigilarlos. Esa 
es una de las cosas que, de inmediato, debe hacer el Comité. 

LA GRAN USINA DE AGUA POTABLE Y DE REGADIO DEL LAGO 
DEL SAUCE. SOBRE EL LOMO DE LA SIERRA DE LA BALLENA 

Y un tercer Proyecto — del centenar de Proyectos que presen- 
tamos al Cuerpo durante los cuatro años de actuación que tuvii 
mos en el Senado — , sobre provisión de agua potable y de rega- 
dío, continúa inadvertido. Se trata del establecmiento de una Usi- 
na de Agua en la cima de la Sierra de la Ballena, que extraiga del 
Lago del Sauce el precioso líquido para beber y para regar, y por 
Cañerías que pueden ser construidas en el mismo Maldonado, coni 
sus materiales, a bajo costo, llevarlo a todos los Balnearios de Mal- 
donado, incluso a las Ciudades fernandina, Carolina, pandeazuque- 
ña y puntaesteña. 

Dicho Proyecto dice así: 

USINA DE AGUAS EN LA BALLENA 

Artículo 1? — El Poder Ejecutivo, por medio de sus Oficinas téc- 
nicas, realizará, de inmediato, los estudios pertinentes para insta- 
lar en la cumbre más apropiada de la Sierra de la Ballena, Depar- 
tamento de Maldonado, una USINA DE AGUAS a tomarse de la 
Laguna del Sauce, que surta d e ellas a Maldonado, Punta del Es- 
te y sus playas, Barra, Manantiales, San Carlos, Pan de Azúcar, Pi- 
riápolis y sus playas circunvecinas, Portezuelo y Punta Ballena. 

/ Art. 2 o Efectuados los estudios, el Poder Ejecutivo proyec- 
tará la realzación de esa obra y su financiación. 

Art. 3° En los estudios a realizarse, las oficinas técnicas de 
la referencia s e expedirán acerca de la posibilidad de utilizar las 
aguas de dicha aguna para el riego de las regiones por donde pa- 
sen las cañerías de distribución. 

Maldonado, febrero 5 de 1956. * Avelino C. Breña” 



82 


AVELINO C. BREÑA 


EXPOSICION DE MOTIVOS 

El problema del abastecmiento de agua a las Playas del Este 
(Piriápolis, Portezuelo, Maldonado, Punta del Este, San Rafael, Pla- 
cer, Barra y Manantiales), a3Í como a las poblaciones de Pan de 
Azúcar, San Carlos y Maldonado, no está resuelto. Desde hace 
años se viene perfeccionándolo pero no se concluye de resolverlo. 
Y no se resolverá mientras no se dé con la fuente de extracción que 
sea inagotable. El sistema de pozos semisurgentes que en todos 
esos puntos se ha venido construyendo, no resuelve, en general, 
el problema. El de Punta del Este no bastó. Hubo que unir los ra- 
males de distribución, con el de Maldonado. El resultado fué am- 
pliar enormemente la producción de agua que durante dos años 
surtió suficientemente a las dos localidades. Pero ya este año se 
empezó a sentir la escasez del agua. La gran afluencia de turistas 
este año a dichas playas y las ciento cincuenta nuevas edificacio- 
nes que en ellas se construyó el pasado año, aumentaron en tal 
forma el consumo, que éste ya hace pensar en que la producción 
de agua en un par de años más, será totalmente insuficiente. 

A prever esa desagradable y perjudicial contingencia — tanto 
para nuestra población como para nuestro prestigio turístico en el 
exterior — , tiende el proyecto que me ocupa. Hay que darle a to- 
das nuestras playas, toda el agua corriente que necesitan en la 
actualidad y la que puedan necesitar en el futuro, que se descuen- 
ta realmente promisor para ellas. Y hay que resolver ese proble- 
ma de una vez por todas. 

Ya hace afgunos años, un legislador de los prestigios parla- 
mentarios del doctor Aureliano Rodríguez Larreia, presentó un pro- 
yecto, con tal fin, que no he logrado localizar en los archivos del 
Parlamento, pero que he de encontrar en breve. Se previa enton- 
ces lo que ya preocupa hoy. Preocupa y alarma, porque si Viniera 
un verano largo y caluroso, — que en cualquier año puede llegar- 
nos — , seguramente Maldonado y todas sus playas del Este, van a 
carecer de agua. — Maldonado, febrero 5 de 1946. Avelino C. Breña”. 

CREACION DEL AVIARIO NACIONAL 

Otra de las grandes y efectivas realizaciones a que debe abo- 
carse, de inmediato, el Comité — y para la que sin duda alguna 
obtendrá el concurso de los Gobiernos Municipal y Nacional, el de 
la Comisión Nacional de Turismo, etc. — , es ia creación de un 
Aviario en Maldonado, único, en el País, de gran significación y 
trascendencia, obligado número constitutivo o complementario del 



FRENTE AL BI CENTENARIO DE MALDONADO 


83 


programa turístico de Uruguay, en especial de las costas del Este, 
hermoso, llamativo,' interesante. Ese Aviario ya lo proyectamos 
en el Senado de 1946. He aquí el Poryecto presentado entonces: 

"Artículo 1 ? — Créase en la Laguna del Sauce, en la del Dia- 
rio y en el Rincón de San Rafael, del departamento de Maldona- 
do, el Aviario Nacional. 

El Aviario de la referencia, está destinado a contener y fomen- 
tar toda clase de aves, en especial las indígenas. 

Art. 2 9 — A los efectos de esta ley, declárase de utilidad pú- 
blica la adquisición por convenio o por expropiación, de las tierras 
sque circundan las lagunas de la referencia, y el Rincón de San Ra- 
fael. 

Art. 3 9 — La adquisición de inmuebles para el Aviario Nacio- 
nal, así como su establecimiento y administración se efectuarán 
con los recursos provenientes de un impuesto del uno por ciento 
sobre el valor de las construcciones de la Zona Balnearia del Este, 
y del uno por ciento del valor de enajenación de los inmuebles 
existentes en dicha zona. Este impuesto deberá ser de cargo del 
vendedor y afectará toda operación de compraventa realizada a 
partir del l 9 de enero de 1946. 

Art. 4 9 — Una Comisión de tres miembros, designada por el 
Parlamento, el Poder Ejecutivo y la Municipalidad de Maldonado; 
tendrá a su cargo los cometidos de esta ley; 

Art. 5 9 — El Poder Ejecutivo reglamentará la presente ley. 

Avelina C. Breña". 

EXPOSICION DE MOTIVOS: 

Todos los países se vienen preocupando en estos últimos tiem- 
pos de proteger, en sus territorios, fauna y flora) indígenas y de com- 
pletarlas con los ejemplares exóticos qu e pueden 'ser aclimatados. 
Congresos y conferencias internacionales, desde el de El Cairo, en. 
1937 a las de París, en 1934; Sociedad de las Naciones, en 1932; del 
Caribe en 1940, y Montevideo en 1953, insisten en que cada país 
se preocupe, de modo especial, de la protección de esa fauna y 
flora. En los volúmenes que estamos dedicando a Come n larios del 
^Código de lo Monumenlcd, mostramos cuanto e n el mundo se está 
haciendo sobre este tópico y cuánto la doctrina .reclama que se 
continúe realizando. 

En nuéstro país algo se ha flecho en materia de fauna, pero 
es poco. Otros países de América, se nos han adelantado y acen- 
túan cada día más su ritmo. 



AVELINO C. 


BREÑA 


?4 


Un distinguido naturalista, el Sr. Elias Lamas, mira esta nues- 
tra fauna indígena desde el punto de vista del interés turístico. Y 
destaca lo que en Brasil se hace y se ha visto, sobre el particular. 

"Quines, dice, visitan la tercera ciudad del Brasil — Porto Ale- 
gre — , la populosa capital del próspero Estado "gaucho" de Río 
Grande do Sul, no pierden oportunidad de admirar un bello espec- 
táculo en el espacioso y moderno parque Farroupilha. Me refiero 
al Aviario Municipal, que reúne una buena parte de la extra- 
ordinaria avi-fauna acuática y de ribera del gran país vecino. Allí 
en pintoresca promiscuidad viven y procrean como en su propio 
"habitat", hermosos ejemplares de Herodias Egretta (garza blan 
ca grande), Egretta Candidísima (garza blanca chica), Hinsanpo- 
tus el^nurus (tero real), Butoñdes Striata Cyanurus (mirasol grande), 
Gallinago Paraguia (becacina), Fúlica Lencoptera, (gallineta), Tana- 
talus Americanus (juan grande), Sterna Hirundinces (gaviotín), chau- 
na Torquata (chajá), Kechophorus (macó), Aramus Scoiopaceus (ca- 
rau), Plegadis Guarauna (bandurria), y otras especies que escapan 
a la memoria. Y agrega: 

"Como prestándole un adecuado marco, este criadero artificial 
de aves acuáticas está situado en las proximidades de la estatua 
al gaucho riograndense donada por la colectividad uruguaya co- 
mo homenje fraterno, en ocasión del centenario de la guerra de los 
Farrapos. Marginan el criadero descrito los grandes lagos del cm- 
plio parque poblado de carpas, peces que sirven de alimento fres- 
co a aquellas especies ictiófagas, además de los pescados que 
se extraen diariamente del estuario del Guayba que circunda la 
moderna y progresista capital de Río Grande do Sul. La Munici- 
palidad de Porto Alegre vende ejemplares jóvenes a quienes de- 
sean adornar sus jardines con estas esbeltas aves ornamentales. 

"También he visto anidar y procrear estas variedades de aves 
en la "Villa dos Pássaros", propiedad del destacado ornitólogo Dr~ 
Raúl Jordán de Magailaes, en la playa de Sao Vicente, cercana a 
la panorámica ciudad paulista de Santos. Esto prueba que las 
garzas y otras especies silvestres se adaptan y reproducen perfec- 
tamente en cautividad, siempre que se les proporcione un ambiente 
adecuado a sus costumbres arborícoras. La suntuosa quinta cons- 
tituye el lógico orgullo de los santistas y un motivo especial de tu- 
rismo. Ella reúne en sus amplias y cómodas instalaciones a una 
de la colecciones de pájaros más completas del mundo, donde hay 
muchos cientos de ejemplares, no solamente del Brasil, sino de di- 
versos países, aún de los más lejanos y exóticos. Colección particu- 
lar que se la quisieran para sí más de un zoológico bien dotado, 



FRENTE AL BI CENTENARIO DE MALDONADO 


85 


porque existen en la "Villa dos Pássaros", variedades rarísimas, 
muy difíciles de «Atener. 

"Otro detalle que nos demuestra cómo el Brasil se preocupa por 
divulgar el conocimiento de su estupenda fauna nacional, es el 
.siguiente: he encontrado en plena carretera entre las montañas del 
tramo de Petrópolis a Terezópolis, en el Estado de Río de Janeiro, 
enormes jaulones con vistosas colecciones de las más bellas varie- 
dades de aves de ese país y he visto a las especies de rapiña y 
sariemas cautivas, alimentándose con serpientes y culebras. Eso- 
lo hacen para el público, para que ante tales demostraciones 
prácticas, se compenetre de todo el beneficio que prestan a la huma- 
nidad esas especies itiófagas. No se ha podido tomar fotografías que 
expongan gráficamente este esfuerzo de la organización turística 
brasileña, en cooperación con la Sec. Caga e Pesca, porque en aque- 
llos días invernales, la espesa niebla a esa altura de 800 a 900 me- 
tros, me lo impidió. 

"El Gobierno del Brasil, previendo que la colonización trae apa- 
rejada la rápida extinción de la fauna indígena, se ha apresurado- 
a crear extensas reservas naturales para los animales silvestres, 
con áreas amplísima en el propio "habitat” de las distintas espe- 
cies; la única manera de conservarlas sin degeneraciones a través 
del tiempo. Así nacieron: el Parque de Ilatáais con 11.943 hectáreas, 
Iguazú con 80.000 hectáreas, Serra dos Orgaos con 14.500 hectáreas, 
situado en el marco central del Dedo des Deus en Terezópolis, el 
gran parque nacional Aimoré en la sierra del mismo nombre, el de 
Monte Pascoal en Bahía. Y así están surgiendo otros más en pre- 
paración y estudio. 

"Como perdida en los cerros del famoso Triángulo Mineiro, en 
el camino entre Cambuquira y Pogos de Caldas, encontré una pe- 
queña población denominada Machado que constituye otro modelo 
del tema que nos ocupa; la aplicación de Id fauna como medio da 
atraer y recrear al turista. En una avenida enjardinada hay insta- 
ladas llamativas pajareras abiertas, en forma de casitas para co- 
modidad de las aves silvestres que allí acuden en bandadas, 
especialmente por la mañana y a últimas horas de la tarde que 
es cuando un empleado de la Municipalidad les distribuye la ali- 
mentación a base de granos, en los comedores colocados en dicho» 
chalecitos. 

"Las sariemas (Cristata-Líneo) aves serranas eximias corredora» 
entre peñas y breñales es una de las más ariscas de la fauna ame- 
ricana. Sin embargo en Beapendy, otrora famosa ciudad del Sur 
de Minas Geraes, edificada en un bosque de exquisitas yaboticabas» 



AVELINO C. BREÑA 


85 


he visto a estas cariámides tan domesticadas que siguen al tran- 
seúnte y se dejan acariciar cuanto quieran. 

"En la plaza principal de la ciudad de Río Grande hay un lago 
y una fuente donde viven en completa libertad distintas espacies.. 

"Al igual que en la paradisíaca isla de Paquetá "a ilha dos 
amores" como la denominó el rey Juan VI, situada en la bahía de 
Guanabara y en Sao Lorengo, estación de aguas medicinales del 
Estado de Minas Geraes, ululan los renegridos cuervos en plena 
"rúa" sin que nadie los moleste. Son asiduos clientes d e los ho- 
teles para los residuos de comida. Allí no existe la tonta supers- 
tición de que son aves de mal agüero y hasta los niños las respetan 
y las quieren. 

"Son estos los pequeños grandes detalles que encantan y atraen 
al turista, dejando un grato y perdurable recuerdo. Es indudable 
que nuestros hermanos del Norte saben sacar partido, de este va- 
lioso tesoro que les ha brindado la naturaleza con toda prodigali- 
dad. Nosotros debiéramos emularlos porque nuestra fauna también 
es muy rica, teniendo en cuenta la escasa extensión territorial del 
Uruguay. Más, debiéramos incorporar toda la escala zoológica de 
nuestra fauna indígena, aplicándola como elemento de .turismo 
complementario de las bellezas naturales de nuestra tierra. La 
materia prima es gratis, el costo de su instalación y mantenimiento- 
moderado, y su efecto extraordinario si sabemos presentarla en un 
marco adecuado, a la vez que difundimos su conocimiento y el 
bien que nos reportan ' las más interesantes especies autóctonas- 
Al margen de las carreteras y playas donde hubieran aves, mamí- 
feros, peces y hasta reptiles en exhibición, allí s e formará una 
parada forzosa del ómnibus y automóviles, porque los animales 
silvestres ejercen una gran atracción sobre los habitantes de las 
ciudades". (Sup. de "El Día". N 9 583). 

Algo igual se ha hecho en la República Argentina. En Buenos- 
Aires sobre la costa del Río, entre lcr hermosa Rambla Costanera 
y la ciudad, las glandes lagunas que allí aún no han sido rellena- 
das, han permitido crear un gran aviario que es la admiración de 
los turistas y el gozoso entretenimiento de los habitantes de la 
populosa urbe que diariamente se vuelcan sobre la Rambla referida. 

Estas consideraciones bastan para fundamentar el proyecto de 
que se trata. El puede ser considerado un capítulo del CODIGO 
DE LÓ MONUMENTAL que estamos estructurando y que dentrc 
de muy breve tiempo presentaremos al Senado, pero como no obs- 
tante la urgencia de proteger rápidamente todo lo MONUMENTAL 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


8? 


— dentro de lo cual entran fauna y flora — , la sanción de ése Código 
demorará algún tiempo por su importancia y su originalidad, nos 
adelantamos a esta protección de las aves indígenas que no de- 
mandará mayores gastos ni exigirá presupuestos ni otra exclusión 
que la permisión de caza. Todo se reduce a trasladar a ese am- 
biente los ejemplares que sean necesarios, y a vigilarlos para que 
s© aclimaten, se sientan cómodos y se reproduzcan. Algunos bos- 
ques de plantas indígenas, algunas lagunas artificiales, alguna 
canalización, etc., son obras que demandarán muy poco costo. Ese 
que demanden está financiado en forma justa, apropiada y no 
gravosa. 

Y protegiéndola y organizándola en la forma propuesta, no 
sólo nos pondremos a tono con nuestros vecinos, sino que cumpli- 
remos un reiterado pedido y una reiterada resolución de los dis- 
tintos Congresos y Conferencias Internacionales que nos ¡urgen 
para que realicemos algo en el sentido proyectado. 

Esa fauna avícola, será sin duda alguna, una preciosa nota de 
atracción para el turismo, que ha hecho d e las playas del Este, 
uno de sus lugares privilegiados. 

Montevideo, abril 8 de 1946. Avelino C. Breña" 

LOS BARRIOS OBREROS EN EL BICENTENARIO 

Una nota simpática, en la conmemoración Bicentenaria, sería 
la de hacer algo por los varios Barrios Obreros no sólo de la Ciudad 
Fernandina, sino, también, de los de las demás Ciudades del De- 
partamento: de las Ciudades y de los Pueblos. ¿Ha pensado en 
eso, el Comité? ¿Ha pensado obtener, con tal fin, el concurso pecu- 
niario del Instituto de Viviendas 'Económicas que de seguro contri- 
buirá con importantes sumas para una obra tan vinculada a él, 
tan simpática y de tanta trascendencia? 

ALGUN CONCURSO, EN OBRAS PUBLICAS. DE LOS BANCOS 

¿Tampoco pensó obtener para alguna de sus obras indispen- 
sables en esas Ciudades y Pueblos, el concurso del Banco de Se- 
guros? ¿ Se les ha pedido, a todos los otros Bancos, a los oficiales 
y a los privados, algún concurso en dinero o en obras? Pues éste 
sería el momento, la ocasión, la oportunidad de solicitarles ese con- 
curso. Si no pedimos no se nos dará nada; pero si nos decidimos 
a realizar alguna obra chica o grande, barata o costosa, la ayuda) 
no hay por qué mirarla con escepticismo. Todos contribuyen cuando 
las cosas se hacen bien: con decencia, con orden, con competencia. 



AVELINO C. 


BREÑA 


ALGO SOBRE PUNTA BALLENA E ISLA GORRITI 

A estas dos maravillas de la naturaleza, el Bicentenario debe 
hallarlas en la plenitud de su monumentalidad. 

También, refiriéndonos a este tópico, dijimos en el "Pu n ia del 
!Esie" que en medio del esplendor que ofrecen al veraneante y al 
turista, Punta del Este y sus Playas, llama la atención el abandono 
total, desde el punto de vista panorámico y edilicio, que ofrecen 
Punta Ballena y la Isla Gorriti. Eso, en el precitado órgano, lo refe- 
rimos a la Autoridad Municipal. En esta audición, hoy lo recor- 
damos al Comité del Bicentenario. También a esos dos prodiglios 
de la Naturaleza, les alcanza el Bicentenario. Por ellos pasaron y 
en ellos Se detuvieron los Descubridores. Sobre los arenales de la 
costa maldonadense y scbr e la Punta del Este — se la llamara o 
no Cabo de Santa María — , los Maldonadenses realizamos cuanto 
estuvo en nuestras manos: levantamos villas, plantamos árboles e 
hicimos, en los unos y en la otra, no cuanto debimos, porque aún 
mantenemos enterradas sus cuatro Baterías, pero sí algo de lo que 
.pudimos. Pero no aplicamos el mismo criterio ni a la Isla Gorriti 
ni a Punta Ballena. En la Isla Gorriti, no basta con la plantacipn 
de los pinos que el Gobierno — dueño de las Islas — , comenzó a 
hacer bajo la Intendencia Municipal de Juan Gorlero, y continuó 
luego hasta nuestros días. Tampoco basta con la especie de Pa- 
rador — para casos de aislamiento temporario con Punta del Este — , 
que se construyó en ella, ni con el Muelle que hace un cuarto de 
siglo, construyó un Batallón de Ingenieros — bajo la Jefatura de 
un amigo nuestro, el Cnel. Adolfo Pedemonte — , Muelle al que en el 
primer temporal que sobrevino, cubrieron las aguas y las arenas. 
No sabemos qué tiene proyectado respecto a esa Isla en su Plan 
Urbanístico de Maldonado y su^ Playas, el Arquitecto Jones Odrio- 
zola, pero debe ser algo serio. Sin embargo, hay que hacer algo 
más: hay que poblarla. Allí hacen falta grandes hoteles, precisar 
mente los grandes Hoteles de que carece hoy Punta del Este, y sin 
•los cuales no habrá nunca, ni aquí ni en ningún lado, ese turismo 
gastador y productor, por el que tanta preocupación en pensa- 
miento y palabra, demuestran las Autoridades Nacionales y las De- 
partamentales. Y allí se necesita algo más: desde luego todo 
aquello que reclama una Isla maravillosa a pocas centenas de 
metros de uno de los grandes Balnearios del Mundo, en el mismo 
gran Puerto de Maldonado, Isla que tiene una historia cuatricen- 
tenaria tan interesante, y cuyas Baterías, de la época de la funda- 



FRENTE AL BI CENTEN ARIO DE MALDONADO 


89 


ción de Maldonado, yacen aún hoy — y así tememos que las 
-encuentre el Bicentenario — , en el más completo abandono. 

Y de los Cañones que aun existen enterrados en las calles de 
la Ciudad, ¿se ha acordado el Comité? Y de los otros, los varios 
Cañones que fueron sacados de Maldonado y de Punta del Este, 
para ser indebidamente trasladados a Santa Teresa, y que nuestra 
Municipalidad reclamó cuando el despojo, logrando que el Go- 
bierno resolviera que fueran devueltos al lugar del que fueron saca- 
dos, ¿se ha acordado la Comisión y ha procurado que, de inmediato, 
sin pérdida de tiempo, sean traídos por quien los llevó, y colocados 
en sus baterías? El Bicentenario debe encontrar esos Cañones en 
su sitio propio. Hay, pues, que traerlos. Traerlos o hacerlos traer 
por quien dispuso que los llevaran, que eso es lo que manda el 
precitado decreto gubernativo. 

¿Ha pensado el Comité que preside Rivero en algo efectivo, 
para mostrarlo en el Bicentenario a Maldonado entero y a los 
millares de forasteros que nos visiten sobre nuestras costas? 

En Punta Ballena, el abandono es casi total. Don Antonio Lus- 
isich, por lo que fuere, no afectó la Punta, con sus famosas planta- 
ciones de toda clase de árboles. La dejó tal cual la naturaleza la 
"había creado: soberbia en su configuración y en su desnudez; en 
su altura superior a la de Punta del Este; en los panoramas sin 
parangón que desde ella se ofrecen al ojo del gustador de bellezas, 
panoramas que son más amplios, más hermosos, más atrayentes 
que lo que la naturaleza costera ofrece desde cualesquiera die los 
■otros destacados puntos de la costa maldonadense, porque abarca, 
sin la expresión de máximas lejanías, los panoramas de todos los 
puntos cardinales, desde los cerros, las sierras, las islas, los puer- 
tos, las ensenadas y las infinitas lejanías del inconmensurable mar. 

Su gruta, famosa, yace en el mayor abandono. Ha dejado de 
.ser sitio obligado de "pasar", de los vecinos de Maldonado y de los 
turistas, para ser infecto y reprensible lugar de repugnancias. Por 
•sobre el lomo de su Sierra, proyectamos hace años, siendo Senador, 
una Carretera que arrancando del Abra de Perdomo, terminara en 
la Punta, dond© un Parador, o una Glorieta, con agua, bancos y 
otras comodidades, permitiera al Turista, aún mediante peaje, pasar 
-allí días u horas, con la necesaria comodidad, Los vaivenes la 
política paralizaron ese Proyecto tan necesario y tan propio de 
una región turística como la nuestra. ¿Ha pensado en su actuali- 
zación el Comité, del Bicentenario? ¿Ha pensado en lo que signi- 
iicarían, de día y de noche, cientos, miles, de automóviles corriendo 



90 


AVELINO C. BREÑA 


por sobre la cumbre, por sus altibajos, en una extensión de varios 
kilómetros? Esa clase de Caminos, es muy común en el extran- 
jero; en Brasil, en Estados Unidos, en Italia, en Suiza, etc., por 
ejemplo. Hoy mismo, el cruae de la Sierra por el Camino macadcs- 
mizado que une a Montevideo con Punta del Este, es todo un es- 
pectáculo. Lo será más, cuando por sobr»e la cumbre se pueda llegar: 
por un lado a la Punta de la Ballena; por el otro, hasta el Abra de 
Perdomo, y luego, atravesando ésta, continuar por sobre la Sierra 
de Carapé hasta Minas. Eso, todo eso, vendrá algún día. Algo de 
ello ya lo proyectamos desde el Senado en 1946. 

LA NECESIDAD DE LA BIBLIOTECA PUBLICA MALDONADENSE 

También es necesario, imprescindible, que nuestra Ciudad, al 
igual que cada una de las otras Poblaciones del Departamento — , 
tenga su Biblioteca: una Biblioteca que sea pública y que esté pre- 
sentada en forma, no sólo de buena organización y vigilancia, sino 
de constante crecimiento, a fin de que se mantenga al diapasón de 
las necesidades del Departamento, y desde luego, de la localidad. 

Maldonado ya tuvo su gran Biblioteca Municipal que en 1873 
comenzaron a organizar el Oficial Primero de la Jefatura, Ruperto 
Fernández, y el Secretario de la Junta E. Administrativa, Elias L~ 
Devincenzi. Aquella Biblioteca fué famosa. 

En una de nuestras colaboraciones anónimas del diario "Punta 
del Este", dijimos a principios de 1957: "Al igual que los mencionados 
Museos Mazzoni, Marítimo y Burnett, y Seijo, todos con organiza- 
ción y vida propias, fácilmente obtenibles con independencia de la 
municipalidad y de la política o politiquería, Maldonado debe tener, 
en el Bicentenario, su Biblioteca Popular. Ya la tuvo — y de gran 
importancia — , en 1879, bajo la sabia organización de aquel binomio 
famoso en el despertar del Maldonado de 1873 a 1883, constituido 
‘por las extraordinarias personalidades de Ruperto Fernández y 
Elias L. Devincenzi, a cual más grande. Presidente el primero y Se- 
cretario el segundo de la Junta E. Administrativa, ambos, actuando 
de consuno en 1882, habían logrado tener en una de las alas del 
edificio sede del actual Concejo y de la Junta, una gran Biblioteca, 
para la cual Julián O. Miranda y Juan S. Viera, estaban organiza- 
dos, en Montevideo, con el cargo de solicitar, obtener y remitir 
donaciones de libros de toda clase que luego las Diligencias de 
Teodoro Fernández, Brito y Patrocinio Fernández, o los barcos: ve- 
leros "Patriota", "Argos" y "General Flores"; vapores "No hay Otro", 
"Sirius" y "Fortuna"; Patachos "Maldonado" y "Estrella del Este"; 



FRENTE AL BI CENTENARIO DE MALDONADO 


9r 


Goleta "Pastora"; y Balandra "Esperanza", traían y entregaban, 
gratuitamente, contribuyendo así, ellos también, a la formación de 
aquella institución que fué, en el orden del tiempo la primera or- 
ganizada en el Interior, y en el de la importancia, la segunda de la 
República. 

De esa Biblioteca se conserva algo en el Liceo Departamental ,- 
algo debe haber en poder de ese otro mago maldonadense R. Fran- 
cisco Mazzoni, etc., pero el resto, lo grande, se perdió en los prés- 
tamos incontraloreados después de la ausencia de Ruperto Fernán- 
dez y Elias L. Devincenzi. De niños, esa Biblioteca la vimos en sus 
grandes anaqueles hechos por Clauser. De jóvenes, casi niños, más 
de una vez la consultamos. De hombres sabemos en poder de quié- 
nes están cientos y cientos de sus volúmenes, con el sello que De- 
vincenzi en persona, al revisar cada uno de los libros que llegaban 
les colocó. Su primer Bibliotecario fué ese fantástico Devincenzi; 
mago de la ilustración, de la organización, de las estadísticas citadas 
y comentadas como algo nunca igual hecho por nadie, ni en Uru- 
guay ni fuera de él. El segundo, fué Don Ruperto Fernández, al 
igual que Devincenzi otro mago del orden y la sabiduría. 

Muchos de sus libros están totalmente perdidos, porque sus 
hojas arrancadas y reemplazando al pasto, se usaban en las letri- 
nas de la ciudad. Pero otros pueden ser recuperados aún. Sabe- 
mos de quien habría aportado los suyos, y que luego, al fetirarse, 
se los llevó ante el ya visible despilfarro. Estos desde hace tiempa 
están siendo revisados por nosotros; y de quien es su dueña, y 
hemos obtenido la promesa que los donará en memoria de su Es- 
poso, cuando se organice en la Ciudad de San Fernando de Maído- 
nado, esa Biblioteca Popular que nosotrps preconizamos; que nos- 
otros iniciaremos; que debe llamarse Biblioteca Popular Elias L. De- 
vincenzi, y que la Comisión del Bicentenario debe preocuparse de 
poner en movimiento, de inmediato. 

También debe preocuparse, de inmediato, el Comité, de obte- 
ner que el Concejo Departamental dé rápido andamiento a la dona- 
ción que de su Biblioteca, y de una fuerte cantidad para instalarla, 
ha ofrecido hacer Don Laureano Alonsopérez. Eso hay que apresu- 
rarse a recogerlo y a ponerlo en andamiento. 

¿Dónde debería establecerse la Biblioteca? Eso lo diremos en 
esta o en otra disertación, según el tiempo, cuando nos ocupemos 
del Cuartel de Blandengues. , Desde ya puede y debe pensarse que 
el viejo pero hermoso edificio de la Junta y el Concejo, puede ser- 
vir para ese fin — para ese y otros fines — , cuando se erija — natu- 



A VELINO C. BREÑA 


<;o 


talmente que en otro lugar — , el Palacio Municipal del que ya se 
habla. 

SAN CARLOS Y SU PRIMERA BIBLIOTECA 

San Carlos tuvo la primera Biblioteca maldonadense. ¿Por qué* 
pues, no reactualizarla con motivo del Bicentenario? Ahí tiene el 
Comité otra de sus obras fáciles. 

El 22 de setiembre de 1876, la Comisión Auxiliar E. Adminis- 
trativa de San Carlos, publicó en la prensa el siguiente aviso: 

"Estando dispuesto por Testamento de D. Pantaleón Sos<* la 
fundación de una Biblioteca para los habitantes de esta Villa, la 
Comisión Auxiliar de acuerdo con las facultades que le han sido 
conferidas por el Testador, convoca ai pueblo para una reunión 
general que tendrá lugar el jueves 28 del corriente, en el local del 
Teatro, con el objeto de que tome la participación que le co- 
rresponda". 

A esta idea de Biblioteca, que según Elias L. Devincenzi fué 
la primera qug hizo camino en el Departamento, le consagramos 
•en nuestro Maidonado Histórico, los debidos comentarios. 

EL CUARTEL DE BLANDENGUES 

Hace un cuarto de siglo, proyectamos la reconstrucción del an- 
tiguo Cuartel de Blandengues, de la Ciudad. Lo tomábamos a nues- 
tro cargo, y lo destinábamos: a Escuea Pública una ptrrte; otra a 
Museo y Biblioteca; otra a Capilla (reconstrucción de la primitiva); 
etc., etc. Sólo pedíamos la expropiación de toda la Manzana, y su 
transferencia a ios efectos de asegurar la realización y continuidad 
de la obra, y luego su aseguramiento total y definitivo. El Proyecto 
se encarpetó en la Junta. El gran Martiniano R. Chiossi se deses- 
peraba porque se le diera andamiento a este y a otros de nuestros 
Proyectos que con él habíamos concebido. Pero nada logró hacerse. 

EL BICENTENARIO Y LA REALIZACION DEL PLAN URBANISTICO 
DEL ARQUITECTO JONES ODRIOZOLA 

Ya dijimos, en el diario "Punta del Esie" y lo repetimos en estcr 
disertación, — ligera como un vuelo de pájaros en las mañanas de 
primavera — , que no queríamos interferir, ni menos molestar, con 
nuestros comentarios sobre las obras del Bicentenario, en los tra- 
bajos del Comité. Queremos, sí, decirle, que desde el tendido, mas 
que desde el toril, lo estamos mirando, no con ojos de críticos sino 
con ansias de colaboradores de afuera, que todos los MaldnadenseS 
debemos serlo. 

Dijimos, también, que el Comité está muy bien organizado H 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


presidido, pero que tiene, sobre las espaldas, un formidable peso, 
que es preciso, como en el caso de Atlas, llevarlo con honor a 
destino so pena de que aplaste. Y ese es nuestro temor. Teme- 
mos que no sea posible hacer todo lo que hay que hacer, en el 
tan corto espacio de tiempo que queda. 

En el 'T un ta del Este" dijimos, hace días, qu e a esta altura 
del año, la Comisión todavía no ha comenzado a hacer público ni 
su programa de' acción, ni las conquistas que ya tiene que poseer 
en su haber. Y preguntábamos, por ejemplo ¿qué se ha hecho para 
legrar que de una vez por todas se lleve a la práctica, el fchnoso 
¡cómo no ha de serlo tratándose de un urbanista de sus garras! 
Plan urbanístico del Arquitecto Jones Odriozola? Por lo que de él 
se ha dicho — mismo por el propio primer Presidente del Comité 
del Bicentenario, se trata de un magnífico trabajo de arquitectura 
urbanística que hace honor al más destacado profesional. Pero ese 
trabajo que ya está concluido — y si no lo está hay que contem- 
plarlo en lo que esté — , qu 9 resuelve diversos problemas de enorme 
valor edilicio, en especial para Punta del Este, Isla Gorriti, La Ba- 
rra, Punta Ballena, etc., etc.; qu 9 refrejará honor, gloria, trabajo 
y prosperidad para Maldonado, y que no puede ser deslegajc^io 
del enorme expediente de proyectos y realizaciones del Comité 
del Bicentenario, ni siquiera se menciona. 

Para nosotros Maldonado siempre fué y seguirá siendo como 
aquella tierra de la Ilíada que temblaba de emoción y de gozo al 
experimentar en su corteza el contacto de las plantas de los Dioses- 

Dijimos más de una vez en Prensa y Radio, que no debe llegar 
el Bicentenario sin que el Plan Urbanístico de Maldonado esté en 
franco camino de realización. Más aún: sin que esté realizado en 
todo aquello que signifique replanteo en el terreno, mostrándose que 
va a tener comienzo, aunque acontezca como en aquel 1879 con la 
inauguración de los trabajos del Ferrocarril entre Punta del Este y* 
Cebollatí, por la Empresa aquí representada por nuestro sordo Du- 
puy, tan señorial y tan inteligente, inauguración en la que fueron 
hechos algunas muestras de excavasiones y terraplenes, pero que 
no pasó — por razones atendibles — , del beberaje y los discursos, 
conque se la conmemoró. 

¡Se dice qué no hay tiempo! Ya lo sabemos; pero eso debió 
agitarse antes, por la Autoridad Administrativa Departamental; 
por la Comisión Nacional de Turismo, a la que no le vemos los pies, 
en una conmemoración d e esta naturaleza que en las Playas y 
Pueblos de Maldonado tanto debiera afectarla; y por el propio Co- 



AVELINO C. 


BREÑA 


’)4 


mité del Bicentenario. Y si no se agiió antes, hay que agitarlo hoy, 
antes de que llegue y pase como las luces y como las sombras, 
como las nubes y como las aves, en eV decir del Poeta, ese momento- 
cumbre de la Historia Nacional, que a todos entusiasma, enfervo- 
riza y predispone para las grandes realizaciones; y al que hay que 
sacarle, para Maldonado, el máximo. Nuestra historia femandina 
— tanto como la Departamental — , están llenas de grandes Proyec- 
tos a partir, principalmente, de 1873, proyectos que estuvieron a 
punto de cuajar, pero que no lo lograron por diversas razones, y 
entre ellas, porqu e les faltó garra de ataque y de perseverancia 
a sus autores, a nuestros legisladores y al propio pueblo — fernan- 
dino y carolino — , que recién en 1883 se decidió a levantarse en 
Cabildo Abierto para exigir, con empeño, de los Poderes Públicos, 
mejoras y franquicias para darl e vida a nuestro Puerto del que ya 
en 1860 y tantos dijo José F. Ortega, que con una simple escollera 
de una milla, en la Boca Chica, resutaría uno de los mejores puertos 
del Mundo. ¡Qué esa garra no nos falte a nosotros, a todos, Comité, 
Autoridades y Pueblo,, para presionar a los Gobiernos Departamen- 
tal y Nacional, a la Junta Departamental y al Parlamento, no sólo 
para que nos den dinero, — que hay que saber lograrlo por todos 
los medios propios — , sino para que hagan las obras que el País y 
el Departamento, tienen proyectadas y requieren para esta privi- 
legiada región de la República! 

LA NAVEGACION DEL ARROYO MALDONADO HASTA EL LAGO 
DEL SAUCE Y SALIDA AL RIO DE LA PLATA 

Tampoco se menciona otro de nuestros grandes Proyectos de 
Senador, tan. elogiado por los componentes del Cuerpo en el que 
nos tocó actuar. Nos referimos al Proyecto que tiende a hacer 
navegable el Arroyo Maldonado hasta unirlo con el Lago del Sauce, 
para lo que hay que hacer volar las rocas de la desembocadura 
en el Océano, construir Puentes levadizos, profundizarlo hasta cer- 
ca del Lago del Sauce; agregarle un canal utilizando los arroyuelos 
que hay entre ambos, y luego canalizar la desembocadura en el 
Río de la Plata, para que puedan entrar por un lado y salir por 
el otro, barcos y yachts. Esa facilísima obra de Ingeniería, produ- 
ciría además del consiguiente beneficio turístico, el enriquecimien- 
to de toda esa zona de bajos campos, inservibles en grandes 
extensiones situadas a un lado y otro de las márgenes del arroyo, 
por ser fácilmente inundables, los que con los rellenos de la cana- 
lización y las compuertas, colocadas en la desembocadura oceánica, 
.se tornarían en magníficos campos de agricultura de fácil riego. 



FRENTE AL BICENTEN AK¿ O DE MALDONADO 


95 


Decía nuestro Proyecto: 

Artículo 1 ? — Habilítase el arroyo Maldonado para hacerlo 
navegable en su trayecto entre la Laguna del Sauce y su desem- 
bocadura en el océano. 

Artículo 2° — El Poder Ejecutivo por medio del Ministerio de 
Obras Públicas realizará a los fines del artículo anterior los estu- 
dios necesarios, y de inmediato procederá a la realización de los 
trabajos pertinentes. 

Artículo 3° — El material resultante del dragado y remoción 
de tierra será depositado en las orillas del arroyo a los efectos del 
levantamiento y nivelación de sus márgenes. 

Artículo 49 — A los fines de te financiación de esta obra, se crea: 

a) Un impuesto del cinco por ciento (5%) anual sobre el valor de 
aforo para la Contribución Inmobiliaria de los Inmuebles de 
una y otra ribera hasta una profundidad de cinco kilómetros, 
exceptuándose la planta urbana de la ciudad d e San Carlos; 

x>) Un impuesto del cinco por ciento (5%), a cargo del vendedor, 
sobre la diferencia entr e el precio de aforo y el de la enajena- 
ción, de todo inmueble que se enajene en la Zona Balnearia 
del Departamento de Maldonado, la que estará delimitada así: 
Al Sur y Este el Río de la Plata y el océano; al Oeste, e' arro-* 
yo Solís; y al Norte una línea que arrancando de dicho arroyo 
a la altura del. camino carretero que va a Montevideo vaya a 
encontrar el camino que une a* Maldonado con San Carlos; 
este camino hasta el Paso del arroyo Maldonado; la parte sur 
de este arroyo hasta su desembocadura en el océano; y del 
otro lado del arroyo una faja de tres kilómetros contados 
desde la costa oceánica; y 

■c) Un impuesto, o patente, del uno por ciento del valor de tasa- 
ción de toda embarcación con apostadero en la Barra de 
Santa Lucía, Puerto de Montevideo, Puerto del Buceo, Piriá- 
polis y Punta del Este, destinada al sport marítimo, quedando 
exceptuados los botes, chalanas y embarcaciones destinadas 
exclusivamente a la pesca, por profesionales de la misma, y, 
en general, toda embarcación cuyo valor de tasación sea in- 
ferior a los mil pesos. 

.Artículo 5° — El Poder Ejecutivo reglamentará la presente ley. 
Montevideo, mayo 24 de 1946. Avelino C. Breña". 



EXPOSICION DE MOTIVOS 

No hay duda alguna d e que uno d e los puntos más pintorescos- 
y de mayor porvenir de la República — y de América — , es el pa- 
raje conocido por Barra del Arroyo Maldonado. Las alturas de -un 
lado y otro de esa Barra, dominando la inmensidad azul del Océano,- 
las islas de Lobos al frente con su gigantesco faro; Punta del Este 
a*tm lado y a un paso, con sus playas ya famosas en el mundo, 
algunas de las cuales s e extienden sobre el Océano, hasta dicha 
Barra; las playas- en pleno florecimiento que existen del otro lado 
del arroyo hasta la Punta de José Ignacio, los frondosos bosques 
de pinos y eucaliptos que van desde la ribera occidental del arroyo 
Maldonado hasta la inmensa Playa de Maldonado tendida entre 
Punta del Este y Punta Ballena en una extensión de 15 a 20 kiló- 
metros; Punta Ballena, misma, con sus playas y sus bosques; la 
Laguna del Diario; la Sierra de la Ballena que algún día veremos 
transformada en uno de los más hermosos miradores que ostente 
América; el Cerro Pelado; la Laguna del Sauce hoy constituida en 
puerto para hidroaviones; el Cerro Pan de Azúcar, el del Betete, la 
Siefra de las Animas, el valle del Pan de Azúcar, con sus arroyos 
y sus serranías, prestan a toda esa privilegiada zona costera dei 
departamento de Maldonado — , y en especial a Punta del Este, la 
Barra y Punta Ballena, un encanto difícilmente superable. Nos decía 
hace algunos años don Francisco Piria — incansable viajero — , que 
salvo Río de Janeiro y Ceylán, no había en el mundo nada com- 
parable a nuestras costas del Este; y que ellas, frente a las de 
esos dos países, debían ser consideradas superiores por la bonan- 
dibilidad del clima que las fiace mucho más preferidas por el 
turista. 

Son muy hermosas nuestras costas marinas, nuestras montañas 
que s e abalanzan sobre el mar; nuetros arroyos y lagunas que en 
ese mar desembocan; nuestras praderas verdegueantes, nuestros 
bosques indígenas y nuestras florestas artificiales. Pero eso na 
basta para que en realidad sean nuestras playas eso que dice un 
afiche del más grande Hotel d© Nueva York: las más encantadoras 
del mundo. Hay qu© agregarle todos los días algo a la belleza 
natural para ponerla al alcance de la mano; para enriquecerla 
más, .si cabe, para profundizar en -extensión, en matización, en di- 
versidad y en intensidad, cuanto la naturaleza pródiga nos ha 
proporcionado. 

A eso tiende este proyecto, complemento de una serie — de la 
cual muchos ya hemos presentado al Senado — , que hemos dedicada 



FRENTE AL BICENTENAPIO DE MALDONADO 


97 


al embellecimiento y engrandecimiento de las Playas del Este, de 
las Florestas del Este y de las Serranías del Este. 

Procura darle la vida que a gritos reclama uno de los extremo» 
de la gran Región Balnearia del Este, extremo que lo constituye 
todo el curso del arroyo Maldonado desde su desembocadura en 
el Océano hasta las vecindades de las nacientes de la Cañada de 
Silva qüe desemboca en la Laguna del Sauce, verdadero, inmenso 
y hermoso lago existente en las faldas de la Sierra de Lussich, o 
de la Ballena, entre bosques, serranías y el mar. 

En todo el curso de ese arroyo Maldonado, como en las már- 
genes de la Laguna del Sauce, poco o nada se ha hecho. También 
poco o casi nada se ha hecho en ese espléndido mirador marítimo, 
que es la Barra del arroyo Maldonado. En la desembocadura del 
arroyo en el océano, a inmediaciones de Punta del Este, se acaba) 
de construir un costoso puente que unirá este balneario con los de 
la Barra y Manantiales. Servirá él, así, a aquella olvidada y pin- 
toresca región, y será un eslabón más en la futura gran rambla 
costanera que partiendo d e Montevideo tendrá que unir, tarde o 
temprano, todas las playas del sur y este de la República, hasta 
confinar con el Brasil. Pero eso no basta. Ese arroyo Maldonado 
necesitará — cuanto antes mejor — , para embellecerlo como sitio 
de turismo, para que resulte fácilmente navegable, y para que sea 
posible utilizar como tierra de regadío los millares de hectáreas 
que bordean sus márgenes, algunas obras de importancia. Será 
necesario, por ejemplo, construir un muro d e contención no de Jas 
aguas propias del arroyo que son dulces y por lo tanto fertilizan- 
tes, sino de las aguas salitrosas que las crecientes del océano y los 
vientos huracanados que soplan del mismo, introducen en el cauce 
del arroyo hasta desbordarlo en inmensas extensiones, esterilizando 
millares de hectáreas de campo que de otro modo serían aptísimas 
para la ganadería y la agricultura granjera. Lástima que el Puente 
no haya sido concebido y construido con la idea de la posible na- 
vegabilidad del arroyo sobre el cual fué tendido. 

Desde hace muchos años se viene pensando en el aprovecha- 
miento de las tierras bajas — en gran parte esterales — , que existen 
a un lado y otro del arroyo Maldonado. Campos semi perdidos 
para la ganadería y totalmente perdidos para la agricultura, po- 
drían ser, fácilmente, preciosas tierras de regadío con sólo evitar 
que las aguas del océano, por la acción de las pleamares y de los 
vientos del sur y del este, penetren en el arroyo, detengan sus 
aguas y les entremezclen las suyas saladas y por lo tanto esteri- 
lizadoras. 



El costo de ese muro de contención, con sus compuertas que 
faciliten e\ embalsamiento d e las aguas cuando convenga, y la 
navegación, no pueden ser extraordinarios, mucho más si se tiene 
en cuenta que el puente, que en la actualidad se está terminando, 
costará alrededor de $ 150.000. Pero es el caso que ese mismo 
puente, con algún refuerzo y algunas modificaciones, podría ser 
ese muro de contención. Tendría éste, — como tiene que tenerlas el 
puente — , sus compuertas, las que tendrían que ser construidas para 
contener la presión de las aguas del arroyo, cuando se quisiera 
elevar su nivel, y para impedir, en determinados días, la entrada 
de las aguas del océano. Esas aguas, por su relativa masa, no 
exigirían una extraordinaria resistencia. 

Es fácil calcular — y seguramente ya ha sido calculado — , tanto 
el volumen normal de aguas del arroyo en su descenso al mar, 
como el d e las crecientes extraordinarias provocadas por las llu- 
vias; y por consiguiente, es fácil determinar las características que 
tendría que tener el puente convertido en muro de contención- 

La tendencia de todos los países — como lo demostraré en breve 
en la exposición d e motivos de un proyecto de extraordinaria tras- 
cendencia que sobre los bañados del Este estoy preparando — , es 
la de transformar la mayor extensión posible de tierras en terrenos 
de regadío, y la de rescatar, por consiguiente, la mayor extensión 
posible de esas tierras a los esterales y a las lagunas. Nuestro país, 
con el feliz ensayo de regadío de Solís, ya ha entrado por ese ca- 
mino y debe seguirlo. El Rincón de San Rafael y el Rincón de los 
Píriz, exigen la contención de las aguas saladas del océano y la 
utilización de las tierras costaneras para los productos de granja, 
que, cada día con mayor perentoriedad, exigen los balnearios de 
Punta del Este, Barra, Manantiales, San Rafael y Maldonado. 

En un futuro que no hay por qué creer muy lejano, la navega- 
ción por el arroyo Maldonado se hará hasta dicha Laguna, y por 
ésta hasta el mar, en un trecho que desde el punto de vista del 
comercio, de la industria y del turismo, será una maravilla más 
de las que Uruguay ofrece a sus pobladores y a los extranjeros 
que nos visitan. 

Navegación d e barcos de cabotaje, de yates Y de lanchas mo- 
toras, por entre los fértiles campos de cultivo, promisoras granjas, 
cerros, abras, bosques y quebradas, será una cosa fantástica y 
tengo la certeza de que eso un día se hará, porque ni es imposible, 
ni es difícil, y porque el país lo necesita para mantener y acrecen- 
tar su prestigio de país de turismo, de país de industrias, de país 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


99 


de trabajo, qu e día a día se supera para Realizar sua propios des- 
tinos y set considerado con honor en el concierto de los países 
civilizados del orbe. 

Cuando eso se ha«ra, cuando se pueda salir de Punta del Este 
embarcado, entrar por la barra del arroyo Maldonado, pasar por 
las puertas de San Carlos, atravesar las magnificencias del Abra 
de Perdomo, internarse en la Laguna del Sauce, salir por su des- 
embocadura al mar y por ese lado regresar a Punta del Este, o a 
Piriápolis, o a Solís, Floresta, Atlántida y Montevideo, tendremos que 
les balnearios más solicitados de la República y de América: Piriá- 
polis, Punta Ballena, Solís, Las Delicias, Punta del Este, San Rafael, 
Barra y Manantiales, serán verdaderas maravillas y nuestro país 
uno de los más solicitados por el turismo del mundo. 

Si a eso se le agrega: la rambla costanera que debe unir a 
Montevideo con Punta del Este; una carretera puramente de turis- 
mo, de no muchos kilómetros, que partiendo del Abra de Perdomo 
vaya por la cumbre de la sierra hasta Punta Ballena; el parcela- 
miento y población de Isla Gorriti, del Cerro de Pan de Azúcar, del 
Cerro de Betete y d e la Sierra de las Animas, el cuadro (quedaría 
completo, y no habría en el mundo nada que lo superase. 

Esta obra, no será una labor de Romanos. Es fácil, es sencilla; 
y si se quiere, poco costosa. Tampoco hay por qué pensar en su 
total construcción de inmediato. Se puede y se debe proceder por 
partes. Habría que comenzar por hacer saltar las rocas que obs- 
truyen la desembocadura del arroyo Maldonado. 

Son varias grandes rocas submarinas con una altura o profun- 
didad, entre 14 y 20 metros. Hay días, en el verano, en los que esa 
tarea sería muy fácil y de escasísimo costo. 

Eso permitiría la navegación de lanchas en un buen curso del 
arroyo, hasta la ciudad de San Carlos. Después habría que modi- 
ficar el puente para que fuera movible, y resistiera la colocación de 
compuertas que en determinados momentos permitieran el levanta- 
miento de las aguas del Attoyo, y en otros impidieran la entrada 
de las del Océano. Luego habría que dragar el arroyo, cerrar san- 
gradores y levantar, poco a poco, las riberas. Más tarde Se iría a 
la canalización para profundizar la actual Cañada de Silva y pro- 
longarla hasta dicho arroyo. 

Esta obra es evidente que un día será hecha. La reclaman el 
turismo, la ganadería, la agricultura, la granja, las industrias, etc. 
Comencémosla nosotros. Será una labor digna de una generación 
abnegada como la nuestra, constantemente tendida en esfuerzos y 
en sacrificios, hacia el porvenir. Montevideo, mayo 24 de 1946. 
Avelino C. Breña." 



100 


AVEL1NO C. 


BREÑA 


Corresponde decir aquí, que esa canalización — por lo menos: 
en la última parte del Arroyo hasta su desembocadura en el Océa- 
no—, íué proyectada, en 1879, por el concesionario Carlos Martín.- 
para el transporte d@ la Sal de las Salinas que después de en- 
sayadas en Punta del Este, mandó construir por el Ingeniero Ale- 
jandro Ferraresso, en el Rincón de San Rafael, sobre la costa me- 
ridional del Arroye Maldonado. 

MALDONADO Y SU MERCADO MUNICIPAL 

El Bicentenario nos va a encontrar sin el Mercado Municipal- 
Desde 1955 se está hablando de él, con insistencia, pero no vemos, 
que nada se adelante. Sin embargo es algo por el cual debió ha- 
berse movido briosamente el Comité, porque es una necesidad 
impostergable de nuestra Ciudad. 

En 1946, desde nuestra Banca de Senador, abordamos con ca- 
rácter general el tema. Del Diario de Sesiones del Senado, de ese 
año, tomamos el Proyecto, con su Exposición de Motivos. Dice así:: 

Proyecto de Ley con Exposición de Motivos del Señor Senador 
Avelino C. Breña, por el cual se realizará en la capital de la Repú- 
blica, con fines de propaganda para la intensificación de la pro- 
ducción agraria, una gran Exposición que durará treinta días. 

Artículo 1® — El Poder Ejecutivo por intermedio de los Minis- 
terios de Industrias y de Ganadería y Agricultura, organizará a la 
mayor brevedad posible, en la Capital de la República, una gran 
exposición agraria, de carácter nacional, en la que estará re- 
presentado, en las diversas manifestaciones de su producción e 
industrialización, todo cuanto con el Agro s e relacione. 

Artículo 2® — Como el objeto de la Exposición a que se refiere 
el artículo anterior será el de conocer en todas sus manifestaciones 
las formas de explotación agraria en el país, a efecto de sopesar 
su rendimiento y conveniencias, corregir sus defectos y orientar 
los cultivos ganaderos, agrícolas y granjeros, el Poder Ejecutivo 
tomará todas las medidas necesarias para que la Exposición re- 
sulte el verdadero reflejo del panorama agrario nacional. 

A tal efecto el Poder Ejecutivo queda investido de las faculta-^ 
-des discrecionales que considere del caso para hacer efectivo en. 
forma el cometido que le confiere la presente ley. 

Artículo 3® — La Exposición durará treinta días, y los exposi- 
tores que lo deseen podrán vender en ella los artículos que expu- 



FRENTE AL BI CENTENARIO DE MAL DONADO 


101 


sieren, a cuyo efecto se les declara exonerados de todo gasto, 
impuesto y tramitación oficial. 

Artículo 4® — El Poder Ejecuüvo reglamentará la presente ley. 

Montevideo,, mayo 30 de 1946. Avelino C. Breña". 

EXPOSICION DE MOTIVOS 

Nuestro país — al igual que los demás de América — , está pa- 
sando por una etapa excepcional de su vida, en la que, se puede 
decir, que no hay nada de lo que se produce en él — o se puede 
producir — , que no tenga una rápida y remuneradora colocación 
en el extranjero. Esta etapa no es de un momento sino que, según 
los estudios más aceptados, de uruguayos y extranjeros, durará: 
muchos años, y tal vez no tenga término. Hay crisis de alimentos 
en el mundo: no tanto por la desorganización de la producción 
agraria que ocasionó la guerra, sino porque la humanidad entera 
se ha despertado, y a grandes pasos, al logro sin sacrificios de 
sus derechos que en materia de bienestar físico s e traducen en 
exigencia de alimentos sanos y confortables, vivienda apta, vesti- 
menta apropiada, medicina eficaz, tratamiento médico de preven- 
ción y de curación, etc., etc. 

Las dos últimas grandes guerras trajeron, en medio de sus 
horrores y desastres eso; y eso coloca al mundo productor en 
una situación deficitaria de la que le será casi imposible salir. 

El mismo standard de vida que s© nota en nuestro país, tiende 
a elevarse, y lo lograremos si nos preocupamos de producir más y 
mejor. Igual cosa acontece con los demás países de América. 

Esa crisis de alimentos exige una intensificación de la produc- 
ción. Para lograr ese desiderátum en nuestro país, hay que hacer 
entrar por los ojos necesidades y conveniencias, métodos modernos 
de producción y procedimientos nuevos. En una palabra: organizar 
exposiciones. 

En nuestro país hemos realizado ensayos parciales — podríamos 
decir — , de exposiciones. Y corresponde agregar que,' en general, 
las que se relacionan con la producción agraria han sido debidos 
al esfuerzo privado, con ligera contribución del Estado. 

En el pasado mes, dictamos dos leyes destinando peque- 
ñas sumas para exposiciones en dos localidades del interior: Do- 
lores y Soriano. Pero eso no basta evidentemente. Hay que efectuar 
un esfuerzo mayor que abarque todo lo agrario y que tenga reso- 
nancia nacional y mundial. 

Hay — y habrá por muchos años — , escasez d e carne, trigo,. 



102 


AVELINO C. 


BREÑA 


maíz, etc., etc., en casi todos los países. El fenómeno que en. mate- 
ria de carne se nota ahora en Estados Unidos, no hay porque creer, 
racionalmente, que no s e dará en el próximo añó y en los que le 
seguirán. Según las informaciones recientemente llegadas de dicho 
país, el "Departamento de Agricultura dió a conocer un informe en 
el que pronostica que los abastecimientos de carne para la pobla- 
ción norteamericana en 1946 habrán de disminuir probablemente 
en 1.000 millones de puntos de racionamiento con respecto a las 
existencias ya inadecuadas de que se dispuso en el año en curso. 
Esa será la consecuencia de la escasez de forraje y cereales y de 
los recientes aumentos en los precios máximos del alimento para el 
ganado. 

' En el año próximo los abastecimientos de carne de todas las 
clases d e Vacuno, cerdo, oveja y carnero, habrán de ser inferiores 
a los de 1945, y el referido informe señala que las ventas de carne 
a los precios del mercado negro aumentaron en mayo a pesar del 
modesto aumento lpgrado en la producción en la temporada de 
pimavera, y de que los grandes establecimientos frigoríficos conti- 
nuaron siendo superados en las ofertas de ventas de carne que llega 
a los principales mercados del país. 

La matanza de animales y las ventas de carne en el mercado 
negro continúan, pese al programa oficial de contralor de carne esta- 
blecido para frenar esas operaciones ilegales. El Departamento de 
Agricultura expresa que en la semana última los precios de la 
carne en los mercados han sido, según la mayoría de los frigorífi- 
cos entre 75 centavos y un dólar por encima de los precios límites 
oficiales para las 100 libras. Esta ha sido la situación desde la se- 
gunda semana del programa de contralor de la matanza que se puse 
en vigor en abril. 

El informe calcula que la producción de carne en el añoi actual 
será de unos 22.900 millones de libras menos que en la producción 
record de 1944. Se estima que las exportaciones de carne en 1945 
superan en 1.200 millones de libras las totales del año anterior, 
pero aún así estarán considerablemente por debajo de las 2.500 
millones de libras embarcados en 1943". 

En materia de trigo acontece lo mismo que con la carne. 

Europa, que importó menos de cuatro millones de toneladas 
de trigo el año anterior a la guerra, necesitaba 15.400.000 toneladas 
de la cosecha de este año. Asia y Africa que normalmente impor- 
tan 2.400.000 toneladas han necesitado casi once millones de to- 
neladas. 

En conjunto los países necesitados han pedido 32.000.000 de 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


103 


toneladas de trigo, este año, en vez de su normal importación d© 
13.000.000 de toneladas. Los países con excedentes (principalmente 
Estados Unidos y Canadá) pueden proveer 24.000.000 de tonelada© 
antes del final de la cosecha de este año, pero al, mundo le faltará 
todavía 8.600.000 de toneladas de sus necesidades mínimas. 

Mientras ese déficit de alimentos no llegue a los distintos mer- 
cados del mundo, habrá en los necesitados un peligrosísimo déficit 
de nutrición. 

Los expertos dicen que el ser humano necesita por lo menos 
2.200 calorías por día. El ciudadano ordinario de los Estados Unidos 
consumía más de 3.200 calorías por día. En la India había por lo 
menos 55.000.000 de habitantes de ciudades, viviendo con uña 
ración de 960 calorías. 

En la zona francesa de Alemania la ración era de 940 calorías, 
en la inglesa de 1.000 y en la americana de 1.275, mientras en, la 
rusa era de 1.300 a 1.500. Los alemanes caían muertos por las 
calles. Más, un oficial del gobierno militar de los Estados Unidos 
explicaba de esta manera la relación de calorías habida: sobre 700 
calorías un hombre puede permanecer vivo guardando cama y ; con 
un calor adecuado. Sobre 1.000 calorías él podía caminar un poco 
por la calle, y sobr e 1.300 podía realizar trabajos livianos. 

El economista británico Sir Arthur Salter dijo: 10 millones de 
alemanes en la zona británica consiguen promedio de sólo 1.014 
calorías diarias, 'lo cual es demasiado para que usted pueda morir 
rápidamente y muy poco para que usted tenga larga vida. 

En nuestros viajes por el mundo hemos visto muchas grandes 
exposiciones: unas de carácter nacional, y de carácter internacional 
otras. Y en todas hemos sacado la impresión — compartida en 
general — , de que, no obstante el enorme costo que ellas tenían 
que significar, resultaban un gran negocio para el país que las 
realizaba. 

En Argentina el Presidente Perón en su discurso del 1° de junio 
de 1946 sobre el contenido popular de la Revolución que lo tiene 
por jefe, señaló "que si la Argentina es capaz de duplicar el valor 
de la producción y duplicar el consumo interno, logrará colocad 
dentro del país el 70 por ciento de esa producción y exportar un 
30 por ciento. 

Todos los países están respondiendo a este clamor universal 
de más y mejor producción agraria. 

En Inglaterra, se acaba de crear la Federación de Productores 
Agrícolas, que tendrá carácter internacional. 

El representante de Cuba declaró que la producción agrícola 



104 


AVELINO C. BREÑA 


era hoy más vital que en cualquier momento de la historia de la 
civilización, pero urgió qu e no se perdiera de vista la necesidad de 
expandir los mercados mundiales de productos agrícolas. Sin esta 
expansión — declaró — , todos los esfuerzos de la Federación termi- 
narán en un trágico fracaso. La resolución por la cual se establece 
la Federación Internacional de Productores Agrícolas, fué aprobada 
por unanimidad, firmándola los delegados de las 13 naciones re- 
presentadas en la conferencia: Australia, Bélgica, Canadá, Dina- 
marca, Francia, Holanda, India, Luxemburgo, Nueva Zelandia, No- 
ruega, Rodesia, Reino Unido y Estados Unidos. Otros 18 países en- 
viaron Observadores a esta conferencia. 

El Consejo provisional de los países signatarios estará en funcio- 
nes por el término de un año. La afiliación a la Federación quedará 
abierta para cualquier organización o combinación de organizacio- 
nes, a las que la Federación reconozca como nacionalmente repre- 
sentativas de los productos agrícolas primarios. 

Las finalidades de la Federación son: l 9 ) Promover el bienestar 
de todos los que viven del producto de la tierra y asegurarles el 
mantenimiento de una remuneración adecuada y estable; 2 9 ) Me- 
diante intercambio de informaciones e ideas, descubrir el interés 
mutuo, con el fin de adoptar una acción coordinada; 3 9 ) Fomentar 
la eficiencia de la producción, el proceso y la venta de los produc- 
tos agrícolas; y 4 9 ) Proporcionar ayuda y dar consejes a las orga- 
nizaciones internacionales, tales como la Organización de Alimen- 
tos y Agricultura de las Naciones Unidas, en los asuntes que afecten 
los intereses o el bienestar de los productores agrícolas primarios. 

En estos momentos Suecia — que es el país europeo que pro- 
mete una más rápida recuperación de su vida nacional desquiciada 
por la guerra — , está organizando la más grandes de las Exposiciones 
Agrícolas hasta hoy celebradas en aquel país, exposición que pro- 
mete alcanzar resultados extraordinarios y llamar la atención ha- 
cia el mismo, de todos los mercados consumidores de productos 
y maquinarias agrarias del mundo. Las crónicas que desde Esta- 
do Unidos transmiten las agencias periodísticas, nos hacen cono- 
cer la magnificencias de esa organización. Esta exposición, dicen 
"cuyo recinto será el hipódromo de Solvalla, se está organizando 
por la Federación Agrícola de Suecia, en relación con su tradicio- 
nal Ruenión Agrícola Nacional, que este año cumple un siglo. 

Se enseñarán en la exposición las últimas novedades y pro- 
gresos en el terreno de la maquinaria agrícola, la cría de ganado, 
la genética vegetal, los edificios de granjas, ete.j Habrá también 



IOS 


FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDON ADÓ 


-en ella una interesante sección histórica ( que ilustrará el gradual 
•desarrollo agropecuario en Suecia. 

Se expondrán 400 de las mejores vacas dei país que represen- 
tarán tres razas vacunas econocidas: la sueco-frigia, la roja y blan- 
ca y la serrana sin cuernos. También se expondrá 400 caballos, 300 
cerdos, 300 ovejs, etc. 

Se dedicará especial atención a la industria lechera. Entre los 
•expositores se encuentra nada menos que 200 empresas de produc- 
tos lácteos, que dispondrán de un local de exposición de una su- 
perficie de 1.500 m 2 . 

Como consecuencia del rápido progreso de la industria gana- 
dera, ha aumentado considerablemente el rendimiento del ganado 
^ueco desde mediados del Siglo XIX. | El peso de carne es ahora su- 
perior en 25 por ciento por vaca y el rendimiento de leche casi ha 
doblado en el mismo período. En 1945 las vacas suecas producían, 
como término medio, 3.605 kilogramos de leche por tres, con un 
contenido de grasa de 3.82 por ciento, o sea de unos 138 kgs. de bu- 
tirina. Puede mencionarse también que, de 1870, el número de va-- 
-cas en Suecia ha aumentado de 500.000 a 1. 700.000. | En los dos pri- 
meros años de la última guerra se produjo un descenso muy con- 
siderable, como resultado de dos malas cosechas consecutivas. 
Como no fué posible obtener del extranjero alimentos para el ga- 
nado, miles de vacas y cerdos tuvieron que ser sacrificados. Ahora, 
sin embargo, esta reducción ha quedado prácticamente compen- 
sada. La ganadería ha llegado a ser la rama más importante de 
la agricultura sueca produciendo actualmente la mitad del rendi- 
miento total. 

La sección de maquinaria será muy representativa. | Las em- 
presas suecas de maquinaria mostrarán los tipos más recientes de 
■sus tractores, segadoras,, sistemas de riego artificial, etc. 

En una sección "educativa” especial, los visitantes podrán es- 
tudiar les úTtimos resultados de las investigaciones prácticas en 
genética vegetal, y cría de ganado, familiarizándose con nuevos 
inventos y métodos que permitirán proceder a una ulterior racio- 
nalización de la agricultura. 

También será erigida en la exposición una granja ultramoder- 
na con sus dependencias, donde todo, desde el establo hasta el 
equipo de cocina, será del tipo más moderno. 

350.000 agricultores son miembros de la Cooperación Agrícola Sueca 

- La Federación Agrícola de Suecia, que es la organización cen- 
tral del movimiento económico cooperativo de la agricultura sue- 



.06 


AVELINO C. BREÑA 


ca, cuenta con el apoyo de unos 350.000 agricultores, cifra extraor- 
dinariamente elevada, en vista de que el número de granjas suecas 
de más de 5 acres (2 hectáreas), sólo alcanza a 300.000. Están. afi- 
liadas a la Federación 15 organizaciones filiales, que venden pro- 
ductos de la industria lechera, carne, cereales, huevos, etc.. E§tas 
organizaciones tiene un total de 875 mil miembros y un volumen 
de ventas conjunto anual de 1.600 millones de coronas (U.S.$|400 
millones). 

Los mataderos ofrecen un buen ejemplo de la extensa racio- 
nalización que ha podido aplicarse merced a esta colaboración se- 
gún normas cooperativas. En lugar de miles de pequeñas carni- 
cerías con un equipo insuficiente y que trabajen en muchos casos 
en condiciones poco higiénicas, existen ahora 30 y. tantos mata- 
deros en Suecia, con equipo moderno y gran capacidad d e rendi- 
miento, que permite una operación económica y una mejor utili- 
zación de los subproductos." 

En Estados Unidos, se está celebrando actualmente una de las 
reuniones de la llamada Conferencia de las Naciones Unidas so- 
bre Alimentación y Agricultura, la que según las crónicas asume 
los caracteres de un hecho moralmente reconfortador y auspicioso 
en el más alto grado, ya que con ella se procura y espera inducir 
a los países poductores de artículos alimenticios a aumentar su 
producción en la certeza de que tendrán mercados asegurados para 
ese aumento por muchos años. 

La primera reunión de esa Conferencia realizada en Washing- 
ton en junio de 1943 expresó su convicción de que era realizable 
el ideal de un mundo libre de miseria, con abundancia de alimen- 
tos sanos y adecuados para la salud y el vigor de todos los pueblos. 

"Jamás — consignaba en uno de sus pasajes el texto de su de- 
claración inicial — , ha habido alimentos en cantidad suficiente para 
mantener la salud de todos los pueblos, situación que®no está jus. 
tificada ni por la ignorancia humana, ni por la inclemencia de la 
naturaleza. La producción de alimentos debe aumentarse mucho 
más, ya ahora sabemos qué medios deben emplearse para lograrlo. 
Mas ésto requiere iniciativa y voluntad fírme de parte de cada go- 
bierno y de cada pueblo". ' , 

Sigue expresando la declaración que la causa primordial del 
hambre y la mala nutrición es la pobreza. | Inútil es producir ma- 
yor cantidad de alimentos si no se organiza racional y lógicamen- 
te su consumo. "Se impone — consignaba el documento en forma 
textual^-, la expansión de toda la economía mundial, si deseamos 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


10T 


crear poder adquisitivo suficiente como para permitir a todos man- 
tener un régimen alimenticio adecuado”. 

Y como enunciación del programa a desarrollarse para alcan- 
zar tal "desiderátum” se consignaba, después, que la mayor cantidad 
de alimentos que era necesario producir, podrá poner al alcance 
de todos los países, mediante el aumento de la actividad indus- 
trial, la eliminación de la explotación humana, el fomento del co- 
mercio nacional e internacional, la metodización administrativa, 
nacional e internacional de igual manera, de las inversiones y de 
la moneda, y el mantenimiento del equilibrio económico de cada 
uno de los países y del mundo entero”. 

En el Estado de Texas existe la "Texas Pan-American Associa- 
tion” con oficinas en 114 Tast Tight Street Fort Werth, Texas, que 
es una agrupación de hombres de negocios deseosos de prestar su 
colaboración en el mejoramiento de amistad y relaciones comer- 
ciales entre las naciones de la América Latina y los Estados Uni- 
dos. 

Esta Asociación está haciendo arreglar para la celebración de 
una exposición comercial que 3e llamará "The Inter- American Tra- 
de Exposition and Conference", y que tendrá lugar del 6 al 12 d» 
octubre de este año. 

Per medio de sus Embajadores en Wáshington, los Gobiernos 
de la América Latina han sido invitados para concurrir a la expo- 
sición, y para que ellos, a su vez, inviten a entidades particulares 
para que éstas por su parte envíen muestras. La Asociación ha 
pedido a la Inter-Americar Develerrem Comission, que haga llegar 
a las Comisiones Nacionales la súplica de que ellas se interesen 
porque los Gobiernos respectivos y entidades particulares hagan 
arreglos para participar en la exposición mencionada que se cele- 
brará en la ciudad de Tor Warth. 

Tor Worth extiende una invitación a todos los productores y 
manuíactores de todas las naciones americanas para que exhiban 
sus productos tanto naturales como manufacturados en su Exposi- 
ción y Conferencia de comercio Interamericano del 6 al 12 de oc- 
tubre en el imponente Coliseo y Auditorio "Will Roges”. 

No ha habido hasta ahora un lugar común de reunión donde 
los manufactureros y hombres de negocios d© la América puedan 
discutir y encabezar sus negocios privados en una escala inter- 
americana. Esto s© aplica a los negocios ínter latino-americanos 
así como a los de dichos países y los Estados Unidos de Norte 
América. 

La Exposición y Conferencia de Fort Warth dará a los hombres 



AVELINO C . BREÑA 


7! OS 


•de negocios de los dos Continentes una oportunidad para que esta- 
blezcan contacto de muturo provecho. También les proporcionará la 
oportunidad de estudiar y encauzar con toda franqueza sus proble- 
,mas comerciales y de sugerir la resolución de los mismos. 

Fort Warth es una ciudad indudablemente bien adaptada para 
actuar como anfitrión de tal Exposición y Conferencia por estar si- 
tuada sobre las principales líneas aéreas, ferrocarrileras, y carre- 
teras, y se encuentra además entre las costas del Atlántico y Pací- 
fico, siendo por lo mismo fácilmente accesible del Sur, del Norte, del 
Oriente y del Occidente. 

Fortli V/arth es suficientemente grande para acomodar bien a 
gran número de visitantes que asistan a la Exposición y Conferen- 
cia. Sus hoteles son hermosos y modernos, los cuales cuentan con 
facilidad para la celebración de banquetes y de bailes con esplen- 
der y elegancia. Es una ciudad de magníficos teatros, y variadas ca- 
pacidades recreativas con hermosos parques y jardines y magnífi- 
cas iglesias y escuelas. 

Fort Warth, aunque tiene tendencias industriales, no está en 
competencia con ninguna de las grandes industrias de Norte o Sud- 
américa. 

Los hombres de negocios y empresas que vengan a participar 
en la Exposición y Conferencia de Forth Warth podrán cerciorarse 
de que no encontrarán ni discriminación ni favoritismo desalenta- 
dores. 

Forth Warth no está muy remota de la frontera de un gran ve- 
cino de habla española y s ha comprendido por muchos años los be- 
neficios de las relaciones del Buen Vecino. j Muchos de sus habitan- 
tes hablan español y algunos de sus establecimientos cuentan con 
apartamentos especiales para tratar con cientes de países latino- 
americanos. Por último, todos los niños que asistan a la escuela han 
recibido .en ella por varios años clases de español. 

Los comerciantes que s e interesan en participar en la exposi- 
ción pueden pedir informes detallados sobre quioscos y otros aspea 
tos do este evento al Gerente General, Asociación Panamericana 
de Texas,, Cámara de Comercio, Forth Warth 2, Texas, E.U.A. 

Otra, institución norteamericana,, la Sección Estadounidense del 
Consejo Interamericano de Comercio y Producción, suscribió el 22 
de abril de 1946 una declaración de principios en la que luego de 
expresar que el bienestar y la seguridad de todos requiere una' es- 
tructura firme de paz internacional, y que la base sobre la cual 
está estructurada y ha de elevarse, es la realización y el logro en 
todas partes, de mayores niveles de vida, dice que el incrementa 



FRENTE AL BICENTENAHIO DE MALDONADO 


10» 


de la producción es el requisito primordial para la ocupación y el 
consumo, de los cuales depende la elevación de los niveles de la 
vida. 

El incremento de la producción de bienes y servicios útiles e 9 
el requisito primordial para lograr un elevado nivel de ocupación, 
y consumo, de los cuales depende un alto standard de vida. El 
logro de un mayor standard de vida sólo puede basarse en la labor 
dura e inexorable por parte d e los mismos pueblos que lo desean. 

Los standards de vida máximos sólo pueden lograrse por me- 
dio del comercio internacional. | Los standards de vida en los di- 
versos países variarán ampliamente según la capacidad de alcan- 
zar dicho incremento de la producción por medio de la eficaz uti- 
lización y aprovechamiento de ios recursos y técnicas disponibles.. 
En la medida en que tales recursos y técnicas falten, los pueblos- 
de cualquier país sólo podrán lograr su standard de vida máxime 
si complementan su propia productividad aprovechando la de otros.. 
Este recurso de aprovechamiento ventajoso de la productividad .de 
otros países constituye la base y justificación de todo comercio in- 
ternacional.'' 

En cuanto a Inglaterra, Francia, Rusia, Bélgica y España, ya 
-sabemos los esfuerzos que están realizando para reorganizar su 
producción alimenticia que resulta totalmente insuficiente para sus 
poblaciones. 

Nuestro país tiene que realizar un gran esfuerzo para aumen- 
tar y perfeccionar sus medios de producción y de industrialización. 
Tiene que hacerlo de inmediato y debe hacerlo seguro del éxito. 
Lo que gaseemos en tal sentido será dinero colocado a un altísimo 
interés. Además, mejoraremos nuestras iuentes de producción; 
crearemos trabajo; nos independizaremos en muchqe artículos del 
extranjero; abriremos nuevos mercados y levantaremos nuestro ni- 
vel general dentro y fuera del país. 

No hace mucho, el Departamento de Agricultura de los Esta- 
aos Unidos dió a publicidad un informe referente al déficit de ali- 
mentación en el mundo.! Según él, Europa continental necesita im- 
portar en un año 18 millones de toneladas de alimentos, no para 
subvenir a las necesidades normales de sus distintos países, sino 
para remediar las más apremiante. Gran Bretaña, para mantener 
sus actuales racionamientos — que no son de holgura — , necesita 
en igual término 5 millones de toneladas de cereales, 1.750.000 to- 
neladas de azúcar y 1 millón de toneladas de otros productos. 

El panorama es similar en otrosp aíses europeos en los que la 



AVELIN O 


C . 


BREÑA 


:i 10 


producción disminuyó en un 20 por ciento, y en loa que las necesi- 
dades de consumo se han acrecentado en un porcentaje igual. 

En China, se necesita actualmente 2.000.000 d e toneladas de 
arroz y de trigo. En las Filipinas existe un evidente déficit de pro- 
ducción arrocera. India necesita importar un millón d e toneladas 
de arroz y trigo. El Norte de Africa — antes exportador de artículos 
alimenticios — , necesita dos millones de toneladas de cereales. 

Nuestro país ha quedado retrasado en esos esfuerzos. Debemos 
hacer algo por ponernos al diapasón de las circunstancias, y ese 
algo es — como primer paso — , una bien organizada exposición na- 
cional, en la que exhibamos el panorama agrario del país con sus 
defectos, sus lagunas, sus excelencias y sus posibilidades. Tiende 
a eso el proyecto que dejamos motivado. 

Montevideo, mayo 30 de 1946. Avelino C. Breña". 

HOTELES PARA LA CIUDAD 

* Este es el momento de darle vida hotelera a nuestra Ciudad. 
En materia de Hoteles, se ha hecho algo plausible en los últimos 
años. Pero falta hacer mucho más. Necesitamos más y mejores 
Hoteles. Desde luego necesitamos el gran Hotel que el Banco de 
Seguros tiene proyectado construir en diversas Ciudades y de las 
cuales ya hay varias que lo poseen. ¿Por qué no se presiona a los 
Directores del Banco para que nos erijan aquí el Hotel que Maído- 
nado necesita y reclama. No un Hotel de varios pisos, sino de dos 
plantas. No un Hotel de lujo, sino un Hotel, amplio, cómodo, lim- 
pio y barato, que atraiga gente y no que la corra; que prestigie 
a la ciudad y qu e proporcione trabajo. ¿Y por qué no lograr otros 
para San Carlos y Punta del Este? 

OTRAS OBRAS DE NECESARIA REALIZACION EN ÉL 

BICENTENARIO 

a) Nombres a las calles, caminos y avenidas, de las poblaciones 
y del Departamento, con sus respectivas chapas; 

b) Gráficas de direcciones en todo el Departamento. 

c) Reconstrucción del Camino que sube a la cumbre del Cerro de 

las Animas y rehabilitación en ella, del Pabellón Nacional; 

d) Estatua d e Artigas sobre ©1 Cerro de las Animas; 

e) Construcción de un Paradero y d e su acceso desde el Abra de 
Perdomo, en la Punta de la Sierra de la Ballena; 

f) Monumento a los grandes plantadores de árboles en Maldonado, 
personalizados en Enrique G. Burnett y Antonio D. Lussich. 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


llt 


UN REMOZAMIENTO DE LA CIUDAD 

Y claro está, el Bicentenario, no debe encontramos con la Ciu- 
dad hecha un adefesio, con sus calles llenas de baches y de hierbas, 
con sus inmuebles sin aceras embaldosadas y sin muretes y cordo- 
nes; con sus edificios sin arreglar y sin blanquear y pintar; con 
sus Avenidas sin concluir. 

EL PERFECCIONAMIENTO. POR LEY GENERICA. DE LOS TITULOS 
DE PROPIEDADES MODESTAS DE INMUEBLES 
EN EL*DEPARTAMENTO 

Es otra cosa que tendría que hacer el Comité, aprovechando la 
importancia del asunto y el fervor que en todos provoca la conme- 
moración Bicentenaria. Ya lo intentamos nosotros, desde el Senado. 
Tué nuestro primer Proyecto de Senador, y dice así; 

-PROYECTO DE LEY 

Artículo 1 ? — «Siempre que se trate de inmuebles urbanos de 
titulación deficiente, pertenecientes a personas consideradas caren- 
tes de todo otro recurso, mismo cuando sean empleados u obreros 
con sueldo inferior a cien pesos mensuales, las Municipalidades por 
intermedio del respectivo asesor jurídico, iniciarán a petición escrita 
del propietario — o de uno de ellos cuando sean varios — , el perfec- 
cionamiento de dicha titulación. 

Artículo 2° — La tramitación a que se refiere el artículo ante- 
rior, será gratuita, se hará en papel simple, estará exenta de toda 
clase de estampillas, no devengará costas ni costos, y no dará de- 
recho a quienes en ella intervengan a reembolsos de ninguna 
especie. 

Artículo 3® — En los juicios que con tal fin’se inicien, la defen- 
suría de ausentes, la desempeñará, con la misma gratuidad el Mi- 
nisterio Público. 

Artículo 4? — El mismo beneficio del artículo 1°, y en la misma 
forma de los artículos 2° y 3°, se acuerda a los modestos propieta- 
rios de las zonas suburbanas y rurales, cuando el inmueble que 
posean con deficiente titulación, tenga un aforo inferior a dos mil 
pesos para el pago de la Contribución Inmobiliaria, y sea total- 
mente ocupado por ellos. 

Artículo 5° — Comuniqúese, publíquese, etc. Avelino C. Bremo". 



!!2 


AVELINO C. BREÑA 


EXPROPIACION DE LA CASA Y DEL PARQUE QUE FUERON DE 
DON ENRIQUE G. BURNETT, Y DESTINO: DE LA 1? A MUSEO NAU- 
TICO. Y DEL PARQUE. A PARQUE PUBLICO CON LA DENOMI- 
NACION DE ENRIQUE G. BURNETT 

Se nos ha informado que el Parque erigido con tantos sacri- 
ficios' y tanto amor a Maldonado, por Don Enrique G. Bumeii. h'a 
sido vendido por la Sucesión, por explicables razones de orden su- 
cesorio y condominial ,y que lo mismo está por acontecer con su: 
hermoso Chalet. S e nos ocurre entonces, que el Comité, la Comi- 
sión, las Autoridades Municipales, debieran — para evitar los pe- 
ligros de un parcelamiento, y las modificaciones, o lo que fuere, 
del edificio — , ir a la Expropiación de una y otra cosa, reactuali- 
zando, o de otro modo cualquiera, el Proyecto que en 1946 pre- 
sentamos al Senado, para lograr ese fin. Ese Proyecto, con su Ex- 
posición de Motivos: dice así: 

PROYECTO DEL SENADOR AVELINO C. BREÑA, POR EL CUAL SE 
DECLARA DE UTILIDAD PUBLICA, Y SE EXPROPIAN LA CASA Y 
EL PARQUE VECINO OUE FUERON DE DON ENRIQUE G. BURNETT. 
EN LA CIUDAD DE MALDONADO. DESTINANDOSE: LA CASA A. 
MUSEO NAUTICO, Y EL PARQUE A PARQUE PUBLICO CON LA. 

DENOMINACION DE PARQUE BURNETT. 

Art. 1°) Declárase de utilidad pública la expropiación de la: 
Casa y del Parque que pertenecieron a Don Enrique G. Burnett, en 
la ciudad de Maldonado, y téngase a ambos inmuebles como MO- 
NUMENTO NACIONAL. 

Art. 2°) El P. E. procederá de inmediato a la expropiación o 
adquisición, por convenio, de los inmuebles de la referencia, y a su 
restauración; y destinará: el edificio a MUSEO NAUTICO, y el Par- 
que, a Parque Municipal, con la denominación de PARQUE BUR- 
NETT, el que será abierto al público. 

Art. 3°) El P. E. gestionará de la Sucesión 3umeíí la donación, 
de las Colecciones de diferentes objetos que poseía aquel, las que 
serán exhibidas en una sala que se denominará "SALA ENRIQUE 
G. BURNETT, y en la que junto al retrato de esta insigne persona- 
lidad de la colonia británica en el Uruguay, se colocará, en cuadro, 
la biografía del mismo. 

Art. 4 9 ) Las autoridades, en el Departamento de Maldonado, 
facilitarán la búsqueda y extracción de todos los elementos que 
resulten indicados para ser exhibidos 'en el Museo Náutico. 




FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


113 


Art. 5°) Establécese una tasa del cinco por mil del valor de 
las construcciones, aplicable a los planos de edificación de la Zona 
Balnearia del Departamento de Maldonado, destinada exclusiva- 
mente a la adquisición de los inmuebles de la referencia, a su ad- 
ministración, restauración y mejoramiento, y a la formación y sos- 
tenimiento del MUSEO NAUTICO. 

Art. 6°) Créase, con igual destino y con el de la adquisición 
y restauración de inmuebles históricos y lugares panorámicos, un 
impuesto del 5 por mil aplicable a los enajenantes de inmuebles 
ubicados en la Zona Balnearia del Departamento de Maldonado» 

Art. 7 °) Se considerará. ZONA BALNEARIA DEL DEPARTA- 
MENTO DE MALDONADO, a los efectos de esta ley, la que está 
al Sur del Camino carretero que va de Montevideo hasta encon- 
t^pr el Camino que une a Maldonado con San Carlos, este camino 
hasta el Paso del Arroyo Maldonado, la parte sur de este Arroyo 
hasta su desembocadura en el Océano, y del otro lado del Arroyo, 
una faja de tres kilómetros contados -desde la costa océanica. 

Art. 8 9 ) Cométese a una Comisión honoraria constituida por 
el Profesor R. FRANCISCO MAZZONI, el Sr. AUGUSTO SAGRISTA, 
el Sr. PLACIDO COSTA, el Sr. MANUEL PLADA y la Prof. ELODIA 
MONTAÑES, la organización del Museo de la referencia y la restau- 
ración del edificio y parque precitados. El Intendente Municipal 
de Maldonado formará parte de la Comisión y la presidirá. 

El P. E. por medio de sus oficinas, facilitará a dicha Comisión, 
el personal y medios que ésta considere necesarios para .llevar a 
efecto su cometido. 

Art. 9 9 ) El impuesto que por esta ley se crea en el artículo 
6 9 , se aplicará a las enajenaciones efectuadas a partir del primero 
de enero del corriente año. 

Montevideo, marzo 22 de 1946. Avelino C. Breña”. 

EXPOSICION DE MOTIVOS 

La necesidad de proteger los edificios y demás construcciones 
históricas del Departamento de Maldonado — y en general las de 
todo el País — , no escapa al criterio de ninguna, persona Tampoco 
escapa la necesidad que día a día se hace más evidente de pre- 
servar los paisajes y demás cosas de la naturaleza que despierten 
un interés especial. En el CODIGO DE LO MONUMENTAL, que en 
breve presentaré al Senado, y en los tres o cuatro tomos de CO- 
MENTARIOS DEL CODIGO DE LO DOCUMENTAL, que lo acom- 
pañan, muestro y demuestro lo que en los pueblos más cultos se 



114 


A VELINO C. 


BREÑA 


viene haciendo sobre este tópico, y lo que debemos hacer en nues- 
tro País, que, por lo demás, desde hace algún tiempo se viene preo- 
cupando por la tutela de lo histórico y de lo artístico, presionada 
por lo que sobre tal materia se dice ün día si y otro también, des- 
de la prensa y desde el Parlamento. 

En Maldonado — como ya lo expresé en la Exposición de Mo- 
tivos de otros proyectos presentados al Senado, 'hay que proteger 
una serie de construcciones d© carácter histórico. A las entonces 
enumeradas, agrego hoy las que son motivo de este proyecto, el 
Parque Bumeli y la Casa de Burnetí; Parque y casa que tienen un 
valor de historia, que aún cuando no remoto, interesa al País. Ese 
Parque fué el feliz intento de aquel caballero británico que se 
llamó Enrique G. Burnett, quien desempeñando el puesto de Vice 
Cónsul inglés en Maldonado, edificó el hermoso edificio que du- 
rante casi medio siglo le sirvió de residencia, y construyó sobre 
los arenales inhóspitos que día a día avanzaban amenazando lcr 
hermosa ciudad fernndina, el Parque que todo Maldonado conoce 
por Parque Burnett. 

No fué Don Enrique G. Burnett el primer plantador de pinos y 
eucaliptos en Uruguay. Tampoco lo fué en Maldonado. En Monte- 
video le precedieron Don Tomás Tómkinson, Don Doroteo García y 
Durandeau.| En Maldonado, dos italianos conocidos por los Tosca- 
nos. Pero fué Burnett quien dió impulso a las plantaciones, y el pri- 
mero que lo hizo no con fines de adorno — como García, Duran- 
deau — , sino como Los Toscanos, con el de contener y fertilizar los 
médanos movedizos que día a día crecían amenazadores y estiri- 
lizcmtes sobre la costa de Maldonado. Por esa obra se le otorgó- 
hace cuarenta años, una Medalla de Oro por el Ministerio de In- 
dustrias y otra por la Municipalidad de Maldonado; y por esa obra 
y por los servicios prestados a la navegación — y por consiguiente 
a la Armada Inglesa — , el Rey de Inglaterra le concedió el honor 
más insigne que se otorga q un ciudadano inglés: el de la Conde- 
coración de Oficial del Imperio Británico, que lo convierte por ello en 
Miembro del Imperio, y por aquella obra la ciudad de Maldonado 
venera su memoria. 

De aquel Parque y de aquellos pinares plantados y cultivados 
con una paciencia benedictina en medio a la hostilidad de la na- 
turaleza y a la de los vecinos que se los arrancaban y destruían 
considerándolo un loco, salieron esos bosques de pinos y eucalip- 
tos, que constituyen una de las maravillas de Maldonado; que han 
resultado una extraordinaria fuente de riqueza y de trabajo en los 
últimos años, y que hoy son los que contribuyen a dar extraordi- 



FRENTE AL BICENTENARtO DE MALDONADO 


115 


Tiario valor a las tierras de la zona costera de Maldonado que por., 
•su esterilidad hace veinte años se regalaban, y que hace diez se 
■compraban a cien pesos la hectárea,, pagándose hoy por alguna 
fracción de ellas más de ochenta mil pesos la hectárea. 

La Casa del Sr. Enrique G. Burnetl, es una linda construcción 
de altos y bajes, en el estilo de las casas de campo inglesas. 

Tuvo siempre, en los altos, el Mirador al mar, y en él el Semá- 
foro que servía al Sr. Burnetl para comunicarse con los buques que 
pasaban por nuestras costas. La consideramos de lo más indicado- 
y apropiado para MUSEO NAUTICO: por haber pertenecido a di- 
cho señor, por tener esa vinculación con el mar, y por estar den- 
tro de un terreno amplio y cómodo como para poderse exhibir en 
él todo material náutico. 

En las playas de Maldonado todavía existe mucho material 
náutico fácil de extraer, y todo él, como es natural, histórico. El 
Museo que allí,se establezca, será una cosa importante en la vida 
turística de las Playas del Este, y por consiguiente un motivo de 
atracción de forasteros. También será un Centro de Cultura, que 
no tiene el país en esa clase de manifestaciones, y que, bien or- 
ganizado, contribuirá a resolver el problema fundamental de nuestra 
Marina Mercante. 

La financiación de este proyecto destinado a recuperar, en bre- 
ve plazo, todo lo histórico que posee Maldonado, a restaurarlo y j 
a hacerlo revivir, es fácil, sencilla y no gravosa. Todo sale de la-'* 
fastuosa edificación de Villas en la Zona Balnearia .y del extraor- 
<linariQ enriquecimiento logrado por las personas que por circuns- 
tancias en absoluto ajenas a sus hechos han percibido cantidades 
tequiosas por lo que no les costó nada o casi nada. Fracciones de 
'••arenales que fueron compradas a medio centésimo, y un cuarto de 
centésimas el metro, hace 20 años, se venden hoy a 10, 20, 30 yf 
43 pesos el metro. 

El nombramiento de una Comisión — y nombramiento por el 
Parlamento — , s e impone. Hay que hacer las cosas con quienes 
más amor y autoridad tienen para ello. Mazzoni, Costa, Sagristá, i 
Piada y Elodia Montañés son las personas indicadas para ello. La' 
Comisión es honoraria, explicablemente. Todos ellos, son jubila- 
dos de la Nación y fervorosos maldonadenses. Tienen autoridad 
moral y competencia técnica para el cargo. 

Entendemos que no se necesita nada más para considerar fun-^ 
dado el proyecto que nos ocupa. "> 


Maldonado, marzo 22 de 1946. 


J 


Avelino C. B r ena. 



A VELINO C. BREÑA 


?.16 


ALGO MAS SOBRE LA ZONA BALNEARIA DE MALDONADO, Y 
CREACION DE LA ZONA BALNEARIA DE URUGUAY 

Otro de nuestros Proyectos presentados en 1946 al Senado de 
que formábamos parte, crea la Zona Balnearia de Uruguay com- 
prensiva, como es natural, de toda la costa riopjatense y oceánica 
del Departamento de Maldonado. Dice así: 

PROYECTO DEL SENADOR AVELINO C. BREÑA POR EL CUAL, 
A LOS EFECTOS IMPOSITIVOS CONSIGUIENTES, SE CREA LA 
ZONA BALNEARIA DEL URUGUAY COMPRENSIVA DE PLAYAS, 
BOSQUES, CAMPIÑAS Y MONTAÑAS QUE DAN SOBRE EL RIO DE 
LA PLATA Y EL OCEANO ATLANTICO; SE FIJA SUS LIMITES, Y 
SE GRAVA: LAS EDIFICACIONES QUE EN ELLA SE REALICE, Y 
LAS ENAJENACIONES DE SUS INMUEBLES, CON UN IMPUESTO 
DESTINADO EXCLUSIVAMENTE A EMBELLECIMINETO DE LA 
MISMA. 

Art. I?) Créase la ZONA BALNEARIA DEL URUGUAY, la que 
tendrá por límites: al Este, el Arroye de Carrasco hasta; él camino 
Maldonado, al Norte una línea formada par este Camino hasta en- 
contrar la falda de la Sierra de las Animas, esta falda hasta el Cerro 
de las Ventanas, de aquí una línea hasia el Cerro de los dos Her-' 
manos, de aquí una línea hasta la Estación José Ignacio, de aquí 
la línea del Camino carretero a Rocha, Castillos, Fortaleza de Santa 
Teresa y Chuy; al Oeste, la frontera con el Brasil, y al Sur, el Río 
de la Plata y el Océano Atlántico. 

Art. 2 °) Las edificaciones que se efectúen dentro de esa zona 
estarán sujetas a planos sometidos a las respectivas Municipali- 
dades, los cuales, además de los impuestos que los gravan; debe- . 
rán llevar un timbre . correspondiente al cinco por ciento del valor 
real de la construcción efectuada, timbre que se denominará Zona 
Balnearia del Uruguay. 

Art. 3 °) Las enajenaciones de inmuebles de la Zona Bal n earia 
del Uruguay, quedan obligadas a pagar el impuesto del uno por. 
ciento del valor real de las operaciones de venta que havan reali- 
zado, desde el l 9 de enero de 1946, o realicen en el futuro. 

Este impuesto lo cobrará el Escribano autorizante de lá escri- 
tura, mediante un timbre de los referidos en el artículo 2 9 que bajo 
su responsabilidad profesional colocará en el testimonio que ex- - " 
pida. 

Art. 4 9 ) El producido de los impuestos referidos en los artícu- 



FRENTE AL BICENTENARIO DE MALDONADO 


m 


los 2 ° y 3 ? se verterá en una cuenta especial qu e llevará la Con- 
taduría General de la Nación. Contra esta cuenta arólo se podrá 
girar por el Ministerio d e Hacienda a favor de las respectivas Mu- 
nicipalidades y por el importe que a cada una competa, cuando 
éstas — con la intervención de la Inspección Nacional de Hacien- 
da — , proyecten realizar obras de embellecimiento de la precitada 
Zona Balnearia. 

Art. 5°) El P. E. reglamentará la presente ley. 

Avelino C. Breña 

EXPOSICION DE MOTIVOS 

Está en el espíritu de todos la necesidad de hacer todos los 
días algo más por el turismo en nuestro País. Como ese turismo 
'actualmente se desplaza hacia nuestras Playas famosas en el mun- 
do por su clima, sus aguas y sus bellezas, es preciso dedicar a es- 
tas playas preferente atención. 

Naturalmente, dentro del moderno concepto de Playa, enten- 
demos la costa marítima y cuanto en ella despierta el interés ex- 
cursionístico del turista: bosques y montañas. 

Nuestro País es privilegiado en ambas-eosas. Por eso también, 
nuestras Playas son tan solicitadas y prometen ser, en un futuro 
que día a día vislumbramos más cercano, uno de los centros de 
atracción mundial más concurridos en la estación veraniega. 

Sobre nuestras costas, nosotros tenemos montañas, cerros, 
serranías, valles y praderas, realmente encantadores Hay que co- 
nocer, como las conocemos nosotros, la Sierras d e la Animas, el 
Cerro Be tete, el Cerro Pan ^ie Azúcar, los de Piriápolis, las sierras 
de Carapé, las de Garzón, las de losé Ignacio, etc., para poder de- 
cir de sus bellezas verdaderamente maravillosas aún no directa- 
mente gozadas pop el hombre por el difícil acceso a sus cumbres y 
hondonadas. Pero tiempo vendrá — ya estamos dentro de él — , en 
que todo eso será como en Europa, en Brasil, y ^1 Argentina, cru- 
zado por caminos de fácil acceso. Entonces surgirán en ellas, por 
doquier, como allá surgen, las rientes construcciones montañosas 
■de que están cuajadas las serranías españolas, suizas, italianas y 
francesas; las maravillosas selvas alemanas, austríacas, húngaras, 
checoeslovacas, norteamericanas y los encantadores ríos canadien- 
ses, yugoeslavos, etc. 

Se ha pensado en nuestro país, más de una vez, desvincular 



.18 


AVELINO C. BREÑA 


la administración de nuestras Playas, del gobierno departamen- 
tal para darles mayor jerarquía e impulso, pero se tropieza con los 
derechos que en materia de gobierno de los Departamentos la Cons- 
titución acuerda a las Municipalidades. Este Proyecto procura lle- 
nar la necesidad constatada, sin interferir en la esfera de los dere- 
chos de las Municipalidades. 

Este proyecto no es todo lo que se necesita, pero es algo de 
lo mucho que poco a paco habrá que ir contemplando. 

La fijación de límites es un poco arbitraria. No pued e ser de 
otro modo. Es susceptible de modificaciones, extendiendo o acor- 
tando la zona, según sus bellezas. 

Desde luego que no queremos gravar sino lo que le 1 llega al 
propietario por obra extraña a sus esfuerzos. La valorización por 
el esfuerzo que las autoridades nacionales efectúan para atraer a 
esas regiones riqueza de todo género, es obra realizada al margen 
del esfuerzo del propietario por mejorar su bien. Este, en gran par- 
te de esa Zona Balnearia, ha multiplicado varias veces su valor de 
-un día para el otro, por causas ajenas al propietario. Es natural, 
pues, que el Estado, en prosecución o fomento de esa política de 
valorización y atracción turística, perciba algo del ingente bene- 
ficio, para ser aplicado a la Zona Balnearia del respectivo Depar- 
tamento. 

Ese es el fundamento de este Proyecto qu= no es sino uno de 
.la serie que al fomento del Turismo en la República, tenemos es¿ 
"tructurados y prontos para presentar al Parlamento. 

Avelina C. Breña 


Y PARA FINALIZAR 

Repetimos: para nosotros, el Bicentenario no sólo debe conme- 
morarse con celebraciones oficiales y privadlas, como ya comenzó 
a hacerse en Punta Ballena. Esas celebraciones, claro está, forman 
parte de la conmemoración, pero de ésta es lo que menos interesa. 
Lo principal|^ioy, no es el simple canto al recuerdo, sino las reali- 
zaciones que lo comprendan, lo exalten y lo perpetúen. Y eso sre 
consigue con obras materializadas; con construcciones, con recons- 
trucciones, con restauraciones. Los Banquetes, los Certámenes —que 
también deben realizarse — , pasan o dejan poco. Lo otro queda, 
permanece, estimula; y — debemos decirlo frente a una constatación 
de siglos que nos rebaja y nos destruye — , nos adentra en esa reque- 
tecomentada corriente turística de progreso que nos hace aparecer 



FRENTE.» AL BICENTENARIO DE MALDONADO 




como segundones incapaces, llevados de la rienda por Punta del 
Este o conducidos a la zaga por San Carlos. 

Y para concluir con estas radioconversaciones cuyo único fin 
ha sido el de llevar alguna inquietud a Pueblo y Autoridades, reite- 
ramos nuestro pensamiento: queremos que ni Autoridades ni Pue- 
blo, fracasen en la conmemoración de lo$ 200 años de la fundación 
del primer centro poblado de una región que tenía por límites na- 
turales, cuando los Españoles d e Buenos Aires se ocuparon de ella, 
el Río de la Plata y el Océano Atlántico al Sur y el Este; las Sierras 
de Maldonado al Oeste, y al Norte, un indefinido númtero de sierras 
y serranías que llegaban hasta el Brasil, zona de Indios y de Ma- 
melucos que con sus tropelías sobre nuestras Estancias y nuestras- 
haciendas, ló limitaban por est e punto cardinal. v 

La fecha, pues, no pasará "sin pena ni gloria", como ha dicho es e 
brillante valor nuevo de las letras y el periodismo maldonadense, 
que 'be llama Elbio Presno Isnardi en uno de los últimos ejemplares 
del diario "Punta del Este". Pasará, sí, pero debe pasar con alegría y 
con gloria, porqu e la Comisión del Bicentenario hará, debe hacer, 
cuanto necesario fuere, pora que todos veamos esa fecha como el 
penacho blanco de Enrique IV, señalando, en el futuro, el punto 
cumbre de un despertar del pueblo maldonadense a cada día ma- 
yores y más grandes destinos. 




INDICE 


Pásr. 


Carátula * • 1 

La Torre del Vigía: Fotografía 3 

Material del Libro 5 

Plaza de San Fernando de Maldonado, con el Monumento a Artigas y las 

torres del Templo al fondo . . T 7 

A Manera de Preámbulo 9 

Contenido del Libro -. 11 

Frente a la Conmemoración Bicentenaria 11 

Sobre la fecha de la Conmemoración Bicentenaria 12 

Nuestras primeras impresiones en materia de la Celebración derBicentenario 13 

a) La Ausencia de la Autoridad Municipal 13 

b) La* Comisión y el Comité 13 

c) La composición de la Comisión y del Comité 13 

d) La personalidad de los Miembros del Cornité 15 

El Programa de la Conmemoración 20 

El Bicentenario es tanto de la Ciudad Capital del Departamento, como de 

todo éste 21 

Radio y Prensa, dos magníficos colaboradores de la Conmemoración, a los 

que hay que tener en cuenta 22 

Todavía algo más sobre el "'Diario Punta del Este" y sobre "Radío "Mal- 

donado" 23 

Personajes maldonadenses que no pueden ser olvidados en esta Conmemo- 
ración 25 

Periódicos y Periodistas del pa*sado, que reclaman la atención del Comité 25 

El Homenaje a nuestros Historiadores 17 

Recordación de nuestros Antepasados más cercanos 29 

La hestauración de los Monumentos 29 

Proyecto del Autor sobre restauración y adquisición de. Monumentos His- 
tóricos '33 

La necesidad del Museo de Maldonado y de los Museos de cada población 

del Departamento 34 

* • . 

La Conmemoración y la necesidad de establecer el Museo Marítimo Enrique 

G’. Burnett 34 

El Museo Ernesto Seijo 37 

El Parque Enrique G. Burnett 7T 33 

El Museo R. Francisco Mazzoni 39 

El Nomenclátor de Calles, Caminos, etc. de Maldonado, San Carlos, l?an de 

Azúcar, Punta del Este, y, en general, de todo el Departamento 40 

Proyecto del Senador Avelino C. Breña sobre el nomenclátor de Calles y 

Caminos de Maldonado * 44 



a) Leonardo Olivera 45, 

b) Antonio Bologna 45 

c) Enrique G. Burnett 45 y 4^ 

d) Antonio Camacho 46 y 47 

e) Antonio D. Lussich 47 

f) José Cavallo 47 y 4# 

g) Rodolfo Rodríguez > . . . 45 

Palabras del Senador Avelino C. Breña sobre Leonardo Olivera 4& 

."Nuevo Proyecto del Senador Avelino C. Breña, sobre personajes maldona- 

denses 50. 

Exposición de motivos del proyecto anteriormente referido 51 

Leonardo Olivera 51 

Antonio Bologna 51 y 52*. 

Enrique G. Burnett* 52 

Antonio Camacho 52 y 53 

Antonio D. Lussich 53 

José Cavallo 53 y 54 

Rodolfo Rodríguez 5-4 

Gervasio Burgueño 54-55-52 

Silvestre Umerez 56 y 5T 

Otros ilustres maldonadenses que esperan el homenaje fernandino 5 T" 

Proyecto del Senador Avelino C. Breña, por el cual se da el nombre de An- 
tonio Camacho a una escuela del Departamento de Maldonado 5 T 

Exposición de Motivos del Proyecto anteriormente referido 53 

Otros maldonadenses que también deben ser recordados 53» 

La concurrencia de las poblaciones del Departamento a las Celebraciones del 

Bicentenario 63 

Discurso pronunciado por el Senador Avelino C- Breña, con motivo de un im- 
portante Proyecto de la Intendencia Municipal de Maldonado, sobre Ca- 
minos en Punta del Este 64 

Otro discurso del Senador * Breña, sobre otro Camino de Punta del Este ... 6^ 

Maldonado y su Rambla Costera 

El Muelle de Las Delicias 71 

Maldonado y el Museo Volante 72: 

Nuevamente, sobre la forma de actuar del Comité 75 

La más efectiva forma de Conmemoración Bicentenaria 72 

Maldonado y el Monumento a los Charrúas 73 

Otros Monumentos 73 

Canchas de Deportes, Campos de Aviación y Centros Hipicos 73» 

Teatros Cubiertos y Teatros al Aire Libre 7» 

Reconstrucciones que deben efectuarse en los Monumentos Históricos de 

Maldonado 73* 

La .protección nacional, o legal, de nuestros Monumentos 



Pág. 

La gran Usina de Agua Potable y el Regadío del Lago del Sauce, sobre el 

lomo de la Sierra de la Ballena 81 

Creación del Aviario Nacional 82 

Los Barrios Obreros en el Bicentenario . . , 87 

Algún concurso, en obras públicas, de los -Bancos 87 

Algo sobre Punta Ballena e Isla Gojriti 88 

La necesidad *Ie la Biblioteca Pública Maldonadense 90 

San Carlos y su Primera Biblioteca 92 

El Cuartel de Blandengues 92 

El Bicentenario y la realización del Plan Urbanístico del Arquitecto Jones 

Odriozzola 92 

La Navegación del Arroyo Maldonado hasta el Lago del Sauce y salida al 

Río de la Plata 94 

Maldonado y su Mercado Municipal 100 

Hoteles para la ciudad 110 

Otras obras de necesaria realización en el Bicentenario 1 110 

Un remozamiento de la Ciudad 111 

El Perfeccionamiento, por ley genérica, de los Títulos de Propiedades mo- 
destas de inmuebles en el Departamento 111 

Expropiación de la Casa y del Parque que fueron de don Enrique G. Bvw- 
nett, y destino: de la Casa, a Museo Náutico, y del Parque a Parque 

Público, con la denominación de Enrique G. Burnett 112 

Algo más sobre la Zona Balnearia de Maldonado, comprendida en la Zona 

Balnearia de Uruguay, y Creación de ésta 116 

Consideraciones finales llg 


r 

/ 



Este libro se terminó de imprimir 
en los Talleres Gráficos “Impresora 
Punta del Este S. A.”. 
Maldonado